Corrupción – Cuba – Corruption
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Cuestion de precios


Cuestión de precios

Un negocio redondo: Como los particulares cobran tarifas altas, el
aumentará el importe del estatal.

Eva González, Ciudad de La Habana
viernes 3 de marzo de 2006

Taxis en La Habana: ¿Se compite con el transporte privado aumentándole
el precio al estatal?

En la ceremonia celebrada en la noche del pasado 16 de febrero, con
motivo de la “entrega oficial de los nuevos ómnibus chinos” en el
Ministerio de Transporte, anunció un nuevo aumento del
precio de los pasajes para los viajes interprovinciales, “pues los
actuales resultan prácticamente gratuitos si se comparan con los costos
del servicio”. Así lo dijo el diario Granma el 17 de febrero.

Más adelante, se pretende justificar dicho aumento explicando que los
nuevos precios serán “entre siete y ocho veces más baratos que los
cobrados por los particulares”. Según Castro, el Estado “subsidiará el
20% del valor de los pasajes”, en tanto los ciudadanos asumirán el pago
del 80% restante.

En la intervención referida, el gobernante señaló que debido al Período
Especial, el transporte estatal había estado “muy deprimido”, de lo que
se han aprovechado los choferes particulares para cobrar elevados
precios de transportación. Triunfalmente, el Comandante declaró: “hoy
estamos en condiciones de cambiar viejos conceptos, de lograr una
distribución más justa, y de hacer un mayor esfuerzo por quienes viven
honradamente”.

Magistral. Si los particulares cobran tarifas altas por el movimiento
entre provincias, el Estado “ayudará” al ciudadano que vive de su
trabajo honrado aumentando el precio del transporte estatal.

O sea, el gobierno que critica los precios de los choferes particulares
—quienes deben cubrir absolutamente todos los gastos que acarrean el
alto costo del combustible (sea gasolina o diesel), las reparaciones
mecánicas y de otro tipo, la compra de piezas de repuesto, cuyos precios
en las tiendas estatales son absurdos, entre otros rubros—, es el mismo
que se reserva el derecho de elevar sus tarifas y presentar esto como un
logro y un ejemplo de equidad y justicia.

¿Para cuándo lo quiere?

En el diario oficialista no se hace ni la menor alusión al servicio en
pesos convertibles que ofrece la Terminal de Ómnibus Nacionales de La
Habana, ni a los precios de dicho servicio. Lo cierto es que las tarifas
asignadas al transporte estatal en esa moneda son similares, e incluso
iguales en muchos casos, a las de los autos particulares cuya piquera se
encuentra a un costado de la propia terminal.

Un viaje a Matanzas, por ejemplo, usted puede realizarlo con un
particular por un valor de cinco pesos convertibles (120 pesos
corrientes). Si opta por el servicio que ofrece el transporte estatal en
esa misma moneda, viajará a Matanzas por cuatro pesos convertibles (96
pesos corrientes) si es servicio regular (es decir, sin aire
acondicionado), o por cinco pesos convertibles si se trata de “servicio
especial”. En Cuba tenemos la manía de rebautizar las cosas, de ahí que
al aire acondicionado le llamamos servicio especial.

Cualquier lector sagaz podrá apreciar el “ahorro” que supone para el
ciudadano optar por el servicio estatal en pesos convertibles. Y para el
suspicaz que esté pensando que quizás sea preferible entonces la opción
de viajar a otras provincias mediante el pago en la moneda nacional en
que cobramos los que “vivimos honradamente”, sugiero (es más, lo reto)
que haga la interminable cola para hacer la reserva de sus pasajes en
esa modalidad y se entregue al azar de que consiga o no sus boletos para
el día en que desea viajar. En cambio, si paga en pesos convertibles,
podrá comprar sus boletos con toda seguridad: “¿para cuándo los quiere
el señor?”.

Según informa el referido artículo de Granma, actualmente hay en Cuba
800 ómnibus Yutong, una parte de los cuales ha sido ensamblada en la
planta de Guanajay, la misma en la que no hace mucho se ensamblaban
ómnibus Mercedes Benz procedentes de Brasil: los medios de difusión no
han dado noticia de qué ocurrió para que no continuaran produciéndolos.

Esta planta trabaja hoy con la sorprendente productividad de tres
ómnibus diarios, capacidad que será aumentada en el doble (o sea, se
ensamblarán seis diarios).

Si descontamos el elevado número de estos ómnibus destinados al
transporte de los extranjeros beneficiados por la llamada Operación
Milagro —mediante la cual son tratados por cataratas y otros
padecimientos oculares—, los asignados a los trabajadores sociales para
sus movimientos por la ciudad —ya sea como cruzados de la campaña
purificadora contra la corrupción o en función recreativa—, y los que
transportan a todos los jóvenes estudiantes latinoamericanos que se
privilegian con los “programas solidarios de la revolución cubana”,
podemos concluir que la merma sufrida del total de vehículos importados
afecta significativamente el traslado de los ciudadanos cubanos comunes,
por las provincias del país.

No obstante, se anunció oficialmente la incorporación en los meses
venideros de “cerca de 600 ómnibus al servicio interprovincial y
posteriormente reforzar las rutas intermunicipales”.

Derecho de vía

Castro informó que los beneficios del transporte se harán extensivos a
los ferrocarriles, con la compra de vagones (200 para transporte de
combustible, 100 para transporte de alimentos y 200 para el traslado de
personas); aunque en el caso del traslado de personas, estos vagones
sólo se destinarán a largas distancias: entre la capital y las
provincias orientales.

Las cifras oficiales hablan de un monto de 1.000 millones de dólares
como total a gastar entre la compra de equipos nuevos y la
“remotorización de guaguas y camiones”, cifra en la que no se incluyen
las locomotoras y los vagones de ferrocarril. Sin , la
información resulta muy ambigua, teniendo en cuenta que los cubanos más
ignorantes somos incapaces de calcular cuánto cuesta un ómnibus Yutong,
un motor para reparar un camión, etcétera.

De manera que tampoco podemos sopesar la magnitud de los beneficios de
los que gozaremos ante esta generosidad del gobierno. Tampoco conocemos
los plazos que cubrirá dicha inversión, es decir: ¿los 1.000 millones de
dólares son para asegurarnos el transporte de los próximos 47 años?

Muchos cubanos son optimistas y tienen fe en que el transporte se
multiplicará a semejanza de los panes y los peces. Si no, ¿cómo explicar
el desfile de ómnibus chinos cargados de hermanos latinoamericanos por
quienes hasta se interrumpe el tráfico de los nacionales?

Ese es un beneficio adicional para nosotros, que yo misma experimenté el
sábado 18 de febrero en horas del mediodía, cuando circulaba por la
avenida de Boyeros. Allí, a la altura de calle 100, fuimos detenidos por
un agente de la policía motorizada para dar paso a una caravana de 27 de
los célebres ómnibus, nuevos y flamantes, que transportaban a los más
recientes objetos de la solidaridad, es decir, a jóvenes estudiantes
latinoamericanos.

Ellos tienen derecho de vía. Para nosotros, los cubanos, este es un
cuadro que se ha hecho natural: “total, ¿qué pérdida puede significar
detenernos por 10 minutos, inmersos en una inmovilidad que se acerca al
medio siglo?”.

URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro_en_la_red/cuba/articulos/cuestion_de_precios

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