Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
July 2006
M T W T F S S
« Jun   Aug »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  
Archives

Desalojan a familia con VIH


Desalojan a familia con VIH

Juan Carlos Linares Balmaseda

LA HABANA, Cuba – Julio (www.cubanet.org) – Antonio Yusiel Permuy Isac
tiene 23 años, su compañera 22 y la hija de ambos cuatro. Juntos
conforman una familia con VIH. Antonio sólo es considerado un portador
del virus. Su compañera ya es un caso SIDA. Ella se encuentra en una
etapa más avanzada de la enfermedad. Tiene el sistema inmunológico tan
deteriorado que presenta lesiones cerebrales peligrosas. Si bien las
terapias con medicamentos retrovirales le asientan, su capacidad de
recuperación es muy lenta. Por causa de la misma enfermedad, la niña
muestra signos de impedimento físico congénito: no puede caminar.

El 2 de diciembre de 2005 esta familia penetró en una casa abandonada en
la calle Juan Abreu 522, barrio de Luyanó, municipio Diez de Octubre. La
perteneció a otra familia que emigró del país.

No hubo que romper cerrojos porque no existían. La casa es de madera y
con dos dormitorios. Data de principios del siglo pasado. El techo está
casi por completo podrido. El comején abunda y en uno de los dormitorios
la lluvia se filtra a chorros. El piso está destruido. La vivienda no
tiene cocina, ni tampoco baño. Al entrar se toparon con una desvencijada
butaca de madera como único mueble.

Antes, esta familia VIH convivía en casa de la familia paterna de él.
Sus familiares nunca asimilaron la enfermedad. En ocasiones tenían que
morar en el sanatorio unas veces y otras con la familia de ella en un
poblado campestre de Provincia Habana. La incomprensión hacia ellos por
parte de la mayoría de sus familiares frisaba en discriminación,
manteniéndolos en perpetua incomodidad y sin tener en cuenta los
problemas derivados del hacinamiento domestico. El domicilio donde
malvive la familia paterna de Antonio cuenta con dos habitaciones. Allí,
además de ellos tres, conviven otros cuatro familiares.

Hace cuatro años que se les detectó la enfermedad, después del
nacimiento de la niña. Son considerados un caso social. En teoría, los
albergados y los casos sociales tienen supuesta prioridad en las listas
de entrega de los hogares desocupados.

En 2003 Antonio y familia solicitaron un habitáculo a la Oficina
Regional de la Vivienda, sita en calle Rosa Enrique, Luyanó, municipio
Diez de Octubre. Les tomaron sus generales para confeccionar un
expediente. Por esos días tuvieron que ir unos meses para el sanatorio,
a realizarse terapia. Cuando salieron, indagaron en dicha Oficina de la
Vivienda, pero la respuesta recibida fue que el expediente no existía.
Volvieron a dar las generales.

Los dirigentes de vivienda son removidos cada cierto tiempo. Otras veces
son destituidos por delitos de corrupción y algunos hasta han ido a
parar en la cárcel.

Llegó junio y se enteran de que el expediente de ellos se había
extraviado de nuevo. Además, los amenazaron con ser notificados de
ilegales. Debían abandonar la casa donde se habían metido o les iban a
echar la policía. Si se resistían tendrían que pagar una multa. “A mi me
dijeron los de la Vivienda que la casa se la iban a dar a unos
albergados”, confirma Antonio en medio de su congoja.

Como pacientes VIH, ellos tienen asignada una pensión mensual que apenas
les alcanza para una semana. Él percibe 210 pesos moneda nacional y la
compañera 320, por ella y por la niña. También reciben una cuota
adicional de la canasta básica racionada, consistente en jugos, leche,
huevos, viandas y algún que otro cárnico.

Meses atrás, al confeccionar el primer expediente, uno de los jefes de
la referida oficina de vivienda, (anterior a los que han pasado por esa
jefatura en los últimos meses), les prometió que les iba a gestionar su
permanencia en la morada y que la fueran acondicionando. Así que
rehicieron la cocina y repararon las instalaciones sanitarias y de .

Desde el primer momento, la única entre todos los vecinos que se opuso a
su permanencia allí fue la presidenta del Comité de Defensa de la
Revolución de esa cuadra, una tal Daisy.

Y, por fin, llegó el día del . Como las 8 y 30 de la mañana
aparecieron tres mujeres de Vivienda, entre ellas una denominada
Clarita, otra que decía ser la subdirectora de Vivienda y una tercera,
desconocida. Tres policías, uno de ellos de civil, y el jefe de sector,
de nombre Noel. La que más actuaba con éstos fue la mencionada Daisy, la
presidenta del Comité. Pinchaba insistentemente con el argumento de que
tenían que salir de ahí. Había muchas personas mirando, algunas se
cuestionaban en voz baja por qué tenían que sacar de esa casa a unas
personas que eran casos sociales y enfermos para meter a otros. Algunos
de los presentes afirmaron que los funcionarios de Vivienda estaban tan
interesados en hacer el desalojo porque detrás de todo eso había un
beneficio económico, un arreglo sucio.

Este testimonio lo relató Nelson Herrera Ayala, quien vive muy cerca del
lugar y pudo ver en detalles la manera en que se efectuó el desalojo de
la familia con VIH.

Con su característica delgadez física y pálido rostro, Antonio refirió
que, de sus familiares, sólo recibió el apoyo solidario de su padre: “Ya
sé lo que es vivir independiente con mi familia”, dijo. “Mientras estuve
en esa casa me sentí como un rey”.

Los muebles que pudieron ir reuniendo en lo que creían sería su hogar
ahora se amontonan en casas de amigos. A su residencia anterior les va a
ser difícil retornar. Su compañera está viviendo en el IPK
(Instituto Pedro Koury), debido a que la niña estará internada allí por
un tiempo. Él vaga y pernocta donde puede. Sólo les queda el recuerdo de
un hogar a la joven familia, condenada por partida doble: la enfermedad,
y la insensibilidad de unos funcionarios probablemente corruptos.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/jul06/11a6.htm

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *