Corrupción – Cuba – Corruption
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El reciclaje que contamina en Cuba

El reciclaje que contamina en Cuba
septiembre 26, 2013
Fernando Ravsberg*

HAVANA TIMES — Desde que llegue a Cuba oigo a los ciudadanos de a pie
decir que sus dirigentes, cuando son destituidos por incapaces, “se caen
para arriba”. No importa cuán inservible pueda ser un “cuadro”, siempre
habrá para él otro puesto de dirección.

El asunto es tan común que la mujer que dirige la lucha contra la
corrupción, la Contralora General de la República, Gladys Bejerano, se
quejó porque cada poco tiempo se reencuentra con incompetentes
destituidos ocupando nuevos cargos de dirección en otras empresas.

Con semejante “reciclaje” no es extraño que el 75% de los centros de
trabajo auditados recibieran mala calificación. La Contraloría descubrió
12 delitos y 7 casos de corrupción pero fueron sancionados por hacer mal
su trabajo 582 administrativos. Parece que hay muchos más ineptos que
corruptos.

Logran sobrevivir por la complicidad de “parte de los principales
dirigentes de las organizaciones políticas y de masas de esa entidad, en
ocasiones confabulados con la dirección de estos lugares”, aseguraba un
lector en las Cartas a la Dirección del periódico Granma.

Ese “es el motivo por el cual muchas personas optan por no buscarse
problemas y que las cosas caigan por su propio peso”. Enfrentarse a un
jefe inepto implica enemistarse con la administración, con el núcleo del
partido y con la dirección sindical de la empresa.

Agrega el lector que se viola “la política de cuadros en varios
organismos”, imponiendo a dirigentes incapaces, por “la doble moral, el
compadreo y amiguismo”. A eso se refieren los cubanos en la calle cuando
dicen burlonamente que el sistema cubano es el “sociolismo”.

En realidad volvemos al tema del post “La escalera”, clic publicado hace
2 semanas. En muchos centros de trabajo la administración, el Partido,
la Juventud y los sindicatos actúan como bloque, al grado de tener un
nombre genérico que los agrupa a todos, son “los factores”.

Me explica un viejo comunista que la idea original era que se
fiscalizaran unos a otros pero la realidad muestra que estos dirigentes
funcionan como un clan, protegiéndose entre ellos de las críticas de los
trabajadores y de la fiscalización del Estado.

Hace unos años, un empleado de una fábrica pesquera me dijo que tenía
unos días de trabajo intenso “para poner todo en orden” porque habría
una “auditoría sorpresa” del ministerio. Y me explicó que todos “los
factores” colaboraban en el maquillaje.

Por supuesto que con semejante método de inspección la economía iba
viento en popa, las empresas estatales superaban todas las pruebas, no
se detectaban dirigentes corruptos ni jefes ineptos y se sobrecumplían
los planes, aunque cada vez se produjera menos.

Cuando por fin vinieron las fiscalizaciones de verdad, el director
general de la empresa pesquera terminó en la cárcel. La pregunta es
¿cómo logró gozar durante tantos años del apoyo de los militantes del
Partido, de la Juventud Comunista y de los dirigentes sindicales?.

Seguramente muchos desconocían que este señor estaba robando pero todos
sabían que la empresa no funcionaba bien y, sin embargo, presionaban a
los trabajadores para que estos solo expresaran sus críticas “por los
canales correspondientes”, es decir a través de “los factores”.

Esa es la forma mediante la cual mantienen la información controlada en
algunas empresas y por eso los burócratas le temen tanto al trabajo de
la prensa. Por cierto ya los colegas cubanos empiezan a abrir grietas en
el entramado de secreto que protege a tanto inepto y corrupto.

A pesar de la cantidad de chascos ocurridos, lo curioso es que cuando un
“cuadro” es considerado políticamente confiable como para ser dirigente
parece que hubiera comprado el título de por vida y que este le sirviera
para desarrollar cualquier tipo de actividad.

Tanto el gobierno como la población coinciden en que mejorar la economía
es la batalla más importante de la nación. Por eso la “confiabilidad
política” de un cuadro no debería ya medirse por su discurso sino por su
capacidad profesional, su honradez y sus dotes de liderazgo.

Las escuelas de cuadros pueden ser útiles para aumentar las habilidades
de quienes ya han demostrado su capacidad en las tareas que les
asignaron. Al resto convendría dejarlos “caer” porque el reciclaje de
ineptos solo produce nuevos ineptos, eso sí mucho más astutos.
—–
(*) Publicado originalmente por BBC Mundo.

Source: “El reciclaje que contamina en Cuba” –
http://www.havanatimes.org/sp/?p=90859

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