Corrupción – Cuba – Corruption
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Castrismo y corrupción son sinónimos

Castrismo y corrupción son sinónimos
MIÉRCOLES, 09 DE OCTUBRE DE 2013 00:59 ESCRITO POR OSCAR SÁNCHEZ MADAN

Cuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) La descomposición moral de la
sociedad cubana actual es un hecho evidente.

Pero no es un fenómeno nuevo. Comenzó en el año 1959, fecha en que un
grupúsculo de aventureros, bajo la dirección del entonces comandante del
Ejército Rebelde y jefe del Movimiento 26 de Julio, Fidel Castro Ruz,
asumieron el poder, en la entonces convulsa nación.

Cierto es que los gobiernos que antecedieron a estos aventureros no
habían logrado frenar el declive moral que afectaba a una nación, a la
que no se le podía exigir mayores avances, por haber vivido sólo unas
escasas décadas en democracia. Lo que vino después, con el castrismo,
fue un anunciado remedio que resultó ser peor que la enfermedad.

La triunfante revolución implantó un régimen totalitario, fundamentado
en el adoctrinamiento ideológico, un arbitrario ordenamiento económico y
político, una feroz persecución de los ciudadanos inconformes y burdas
mentiras. Las buenas costumbres, la sana educación de la ciudadanía, la
iniciativa económica privada y el libre ejercicio de los derechos
ciudadanos, fueron hechos trizas por las nuevas autoridades.

Desde entonces, la ideología que doblegó a un país gobernado a punta de
bayonetas, estuvo conformada por la triste fusión de corrientes de
pensamiento fascista, marxista-leninista, estalinista, maoísta y
falangista. Sobre ese fundamento se “educaron” las nuevas generaciones.
Basada en la referida doctrina del más tarde gobernante Partido
Comunista de Cuba, los castristas le perturbaron al pueblo su mentalidad.

En los años noventa, del pasado siglo, al iniciarse una profunda crisis
económico-social, denominada eufemísticamente por la nomenclatura como
Período Especial, la degradación de los valores ético-morales de amplios
sectores del pueblo, se acentuó.

Ante la pronunciada escasez de alimentos y de productos de primera
necesidad, el pan nuestro de cada día se conseguía a cualquier precio.
Cuba se convirtió en una sociedad de “sálvese quien pueda”. La extorsión
policial; el robo de los recursos del Estado, protagonizado por
funcionarios y ciudadanos; las indisciplinas sociales; la prostitución
–también la infantil-, las riñas callejeras; el tráfico y consumo de
drogas; los homicidios; la deserción escolar; el fraude académico; entre
otros fenómenos negativos, estuvieron y están a la orden del día.

A nadie asombra ya que la prensa oficial denuncie las peligrosas
competencias de autos, en la vía pública; las roturas y el robo de
bombillas del alumbrado público; la ingestión de bebidas alcohólicas en
residencias estudiantiles; el vandalismo contra la telefonía pública y
el incremento de jóvenes que salen de centros nocturnos, en estado de
embriaguez y que gritan por las calles, afectan jardines y viran y
destrozan contenedores.

No pudieron los gobernantes disimular sus culpas. A regañadientes, las
han reconocido. El propio Fidel Castro declaró, en público, que el
sistema ya “no funciona”. Su hermano Raúl Castro ha aceptado, como una
realidad palpable, el lamentable fenómeno del incremento de las
indisciplinas sociales y los delitos.

Ante esta penosa situación, muchos cubanos llegaron a la conclusión de
que tenían razón la prensa independiente y los grupos opositores y
defensores de los derechos humanos, cuando sus integrantes hablaban de
la necesidad de cambiar la mentalidad de la población, -en primer lugar,
de quienes dirigen-, para lograr transformar la sociedad y convertir a
Cuba en una nación libre, próspera y decente.

Es difícil concebir un Estado, donde quienes gobiernan, para defender
sus intereses personales, hunden o derriban naves aéreas y marítimas, en
las que viajan civiles.

Nadie podría imaginar que a personas –incluidas mujeres- que ejercen sus
derechos a las libertades de manifestación, religión y expresión,
efectivos de Seguridad del Estado y de los cuerpos parapoliciales los
apaleen y arresten y les ocasionen heridas con armas blancas.

Un país en el que muchos de sus dirigentes, -a todos los niveles-, roban
sumas millonarias, propiedad del pueblo trabajador y donde la población,
a su vez, para defenderse de las arbitrariedades de los mandamases,
sustraen recursos materiales de las empresas estatales, es una nación
afectada sobremanera por la corrupción.

Corrompidos están los maestros que venden las respuestas de los exámenes
a sus alumnos; el obrero de la construcción que se roba el cemento
destinado a levantar una edificación; el médico que comercializa de
manera ilegal parte de los escasos medicamentos con que cuentan los
hospitales y el ministro que realiza negocios, al margen de la ley y
pretende vivir como Bill Gates.

Se impone que los gobernantes de Cuba, máximos responsables de la actual
degradación moral del país, cambien verdaderamente de mentalidad. Urge
que abandonen sus desfasadas ideas y escuchen a los valiosos hijos de
una desesperada población que sufre las consecuencias de su arrogancia e
ineptitud.

Como diría el ingeniero informático y joven bloguero cubano Eliecer
Ávila, las cosas nuevas no surgen de las viejas ideas. Por consiguiente,
no se podrá transformar la sociedad, sobre el fundamento de un fracasado
sistema de excesiva centralización y de una añosa ideología, en la que
ya casi nadie en el mundo y en el país cree. En Cuba se han centralizado
hasta las ideas. Y eso es el colmo de lo absurdo.

Si los partidarios de Raúl Castro no tienen voluntad para transformar,
de raíz su obsoleta ideología y los arbitrarios ordenamientos económicos
y políticos actuales, Cuba no podrá enfrentar con éxito el negativo
fenómeno de la corrupción. Es el sistema imperante el que lo engendra.
Tampoco se resolverá el problema relacionado con la pérdida de valores
morales que nos afecta, porque castrismo y corrupción son sinónimos.
Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com

Source: “Castrismo y corrupción son sinónimos | Cuba noticias
actualidad.Periodismo independiente.” –
http://www.primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/8815-castrismo-y-corrupcion-son-sinonimos.html

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