Corrupción – Cuba – Corruption
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Universitarios – la frustración aumenta

EDUCACIÓN

Universitarios: la frustración aumenta
VÍCTOR ARIEL GONZÁLEZ | La Habana | 17 Oct 2013 – 8:52 am.

Sin perspectivas profesionales, un gran porciento de los graduados busca
emigrar o dedicarse a labores ajenas a sus estudios.

Los universitarios cubanos forman una comunidad capaz de captar la
realidad de forma brutal: reciben conocimientos útiles de la experiencia
universal y les enseñan, teóricamente, cómo hacer las cosas “bien”, para
luego tener que lidiar con un día a día muy distinto de sus libros de
texto. Ese contraste entre el aula y la calle alcanza un punto crítico
al llegar la graduación y, con ella, la vida laboral.

En un país lleno de miseria, corrupción y dejadez, ser graduado
universitario es bien complicado para aquellos que estén comprometidos
con su carrera o se aferren a la imagen del creador honesto que triunfa
solo por su talento, sin tener que comulgar con la política.

Se hace más difícil aún cuando el Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social (MTSS), dictamina el destino de los jóvenes profesionales pasando
por encima de los intereses de estos. La Ley del Servicio Social de 1973
obliga a trabajar a los egresados de cursos diurnos en donde el
“gobierno revolucionario” estime conveniente, para pagar al Estado una
educación que constitucionalmente se decía gratuita. Es común que en
este período el perfil ocupacional impuesto aleje al individuo de su
verdadera vocación.

Que este fenómeno continúe en tiempos donde se están haciendo recortes
de empleo resulta incoherente. El Gobierno desinfla plantillas pero
todavía se quiere conservar para los egresados la imagen del “Estado que
ampara”.

Decía un burócrata en una facultad, durante una charla sobre ubicación
laboral: “Ustedes tienen la suerte de vivir en un país en donde se les
garantiza trabajo cuando terminan el pregrado”.

Esto es otro timo oficialista. Lo único que está garantizado es que, si
el recién graduado no hace lo que el MTSS dispone, de nada va a servir
que el infeliz se haya quemado las pestañas, pues su diploma será
inhabilitado y no podrá ejercer su profesión. Ante esto, lo más prudente
es tomar la dichosa asignación de empleo (una boleta que parece una
citación policial) y pasar los próximos dos o tres años en un sitio
donde quizás ni siquiera lo necesitaban.

“Aquí no estoy haciendo nada”, relata un antiguo estudiante al hablar
del lugar en que “trabaja” hoy, a un año de graduado. Otro dice: “Llego
temprano, hago un par de tareas sencillas y me pongo a leer hasta que me
voy. No prestan atención a las ideas que uno trae”. Y más allá de lo
flaco del salario —un factor muy negativo, sin duda—, muchos no están
aprendiendo en lo absoluto o están incorporando prácticas nocivas a la
profesión, dado que la ética es asignatura olvidada e impera la
filosofía de “producir y entregar” por encima de la calidad y la innovación.

La mayoría se resigna a esperar a que termine un Servicio Social que no
presta servicio alguno para tomar otros derroteros, o ya están
contagiados con el deseo de la emigración, la epidemia más extendida
entre los cubanos en estos tiempos del cólera.

Y estos son solamente los que consiguen su título; porque existe un
porciento nada despreciable de jóvenes que no llegan al final de sus
estudios universitarios justamente por irse del país. Este fenómeno es
más abundante en el penúltimo año académico cuando, ante la perspectiva
de una profesión ingrata y contando con la ayuda de familiares en el
exterior, algunos se dan de baja con muchas asignaturas de especialidad
ya vencidas. Con parte del camino trillado, la intención es continuar
los estudios en el extranjero.

En definitiva, se trata de jóvenes sobre los que gravitan décadas de
crisis y que ven el fin de sus problemas en un boleto de avión hacia lo
desconocido.

Las cifras hablan por sí solas. Decenas de miles son los cubanos que
emigran anualmente. Entre ellos los hay universitarios llenos de ideas,
de herramientas del conocimiento y también de frustración por no poder
ejercer cabalmente su profesión en su propia tierra. Poco o nada tiene
esta Isla para ofrecerles.

Source: “Universitarios: la frustración aumenta | Diario de Cuba” –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1380216322_5261.html

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