Corrupción – Cuba – Corruption
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Estafadores al Medicare se refugian en Cuba

Publicado el domingo, 11.03.13

Estafadores al Medicare se refugian en Cuba
JAY WEAVER
JWEAVER@MIAMIHERALD.COM
En los profundos mares del fraude al Medicare en Miami, Carmen González
era un pez chico.

De modo que cuando agentes federales la capturaron recientemente luego
de cinco años de haberse dado a la fuga, eso apenas hizo olas. Pero su
arresto fue el más reciente en una discreta redada de estafadores
fugitivos gracias a los cuales Miami ostenta el dudoso título de capital
de la corrupción de los servicios de salud en el país.

González había jugado un papel secundario en una de las peores estafas
al Medicare de la región. Ella trabajó, primero como empleada de
limpieza y luego como enfermera que pagaba sobornos a los pacientes,
para los notorios hermanos Benítez, tres tiburones cuyas 11 clínicas en
Miami-Dade estafaron la asombrosa cantidad de $84 millones al programa
financiado por los contribuyentes, según las autoridades.

En la primavera del 2008, González y su padre, Enrique, quien también
trabajaba para los hermanos Benítez, huyeron de Miami luego de ser
acusados por separado. Los hermanos — Carlos, Luis y José — también
huyeron de Miami poco después de ser acusados formalmente en mayo.

¿Dónde fueron todos ellos? A Cuba, el destino latinoamericano número uno
que escogen los fugitivos de fraude al Medicare del sur de la Florida.
Juntos, ellos robaron cientos de millones de dólares por medio de
presentar falsas reclamaciones por valor de miles de millones por todo
tipo de servicios, desde equipos médicos hasta terapia de transfusiones
contra el VIH.

González y otros 30 acusados han sido capturados en la última media
docena de años, y la cantidad de arrestos ha aumentado este año. Todavía
quedan unos 150 fugitivos de casos de fraude al Medicare en el sur de la
Florida, la mayoría de ellos inmigrantes cubanos que huyeron a Cuba,
México, República Dominicana y otros países de habla hispana para evadir
sus juicios federales.

Con la excepción de Cuba, varios países con tratados de extradición con
EEUU han ayudado a las autoridades federales a hacer arrestos y devolver
a los fugitivos a Estados Unidos.

Aunque el progreso ha sido extremadamente lento, sólo este año se ha
capturado ya a 10 fugitivos, en comparación con el ritmo anterior de uno
cada par de meses, dijo Randall Culp, el agente especial del FBI que
supervisa las investigaciones de fraude al sistema de salud en el sur de
la Florida.

“Hemos estado tratando de reducir el número de fugitivos caso por caso”,
dijo Culp. “Los agentes son persistentes en cuanto a localizar a los
fugitivos, y las autoridades acaban encontrándolos”.

“A veces simplemente tenemos suerte”.

UN ERROR

En septiembre, por ejemplo, agentes del FBI localizaron a González,
prima de los hermanos Benítez, luego que ella había vuelto a entrar al
país a través de la frontera mexicana. Ella cometió el error de volver a
pedir una licencia de conducir de la Florida mientras vivía en el área
de Fort Myers con parientes suyos.

A mediados de octubre, se encontró en un uniforme naranja de presa, en
el juzgado del juez de distrito federal Federico Moreno, el mismo juez
que ella engañó hace cinco años cuando, tras salir en libertad bajo una
fianza de $50,000 pidió poder llevar a su hijo a Disney World por su
cumpleaños, huyó del país. El viaje a Orlando resultó ser mentira.

“¿Dónde se fue usted? ¿Por qué no se presentó ante los tribunales?”,
preguntó Moreno a González, antes de que ella se declarara culpable de
haber burlado la libertad bajo fianza el mes pasado. “Me fui a Cuba”,
respondió González, cuyo juicio por fraude al Medicare se celebrará en
diciembre.

El abogado defensor de González, Joel DeFabio, dijo que ella se
“aterrorizó” en mayo del 2008, cuando se dio a la fuga con su esposo y
su hijo.

“Ella encontró que la vida en Cuba era dura, especialmente para su
hijo”, dijo DeFabio. “Ella no vio futuro alguno en Cuba y quería dar a
su hijo una vida mejor, así que regresó a Estados Unidos”.

En el momento de su arresto inicial, la fiscalía federal había advertido
que González —acusada en una estafa al Medicare de $11 millones en una
de las clínicas de los hermanos Benítez, St. Jude Rehab Center, y
sospechosa de asistir en ocho de las otras clínicas de terapia de VIH en
el área de Miami— tenía un alto riesgo de fuga. Ellos señalaron además
que su padre, acusado también como tenedor de libros y reclutador de
pacientes de dos de las clínicas de los hermanos Benítez, acababa de
huir del país.

Moreno, el juez principal del tribunal, acababa de enviar un memorándum
en el 2008 advirtiendo a sus colegas que no fijaran fianzas bajas a los
acusados de fraude al Medicare, debido al creciente riesgo de fugas.

De modo que al juez no le hizo ninguna gracia cuando González, tras un
pago inicial de fianza de $7,500, no se presentó a su siguiente
audiencia en junio. El juez se lamentó de que inmigrantes cubanos
estuvieran viniendo a Estados Unidos, obteniendo residencia legal,
robando al sistema del Medicare y luego regresando a su país natal con
el botín mal habido.

“A mí me parece que nuestro modo de pensar tiene que cambiar, y que
alguien que viene de Cuba puede huir de regreso a Cuba lo mismo que
alguien de México”, dijo Moreno en ese momento al abogado de González,
DeFabio. “Yo no sé cuál es la situación de su clienta, pero el dinero
dura mucho más en Cuba”.

A pesar de esas palabras de advertencia, el patrón de estafadores de
Medicare en el sur de la Florida huyendo a Cuba, México y otros países
latinoamericanos continuó creciendo hasta que en los últimos años los
jueces empezaron a denegar las solicitudes de fianza antes de los juicios.

El FBI ha mantenido una lista al menos 90 fugitivos de fraude al
Medicare del sur de la Florida identificados por sus nombres, compilada
por el agente especial Bryan Piper. El FBI, asistido por la Oficina del
Inspector General de Departamento de Salud y Servicios Humanos, también
tiene una lista de otros 90 acusados que han sido acusados en acta
sellada, pero de quienes se sospecha que han huido del sur de la
Florida. Como resultado, ellos no tienen idea de que se les busca en
Miami, y los agentes no quieren alertarlos.

CAPTURA DE FUGITIVOS

Hasta el momento, alrededor de 30 fugitivos han sido capturados. Culp
dijo que la mayoría de los fugitivos del sur de la Florida son
capturados por lo general cuando buscan refugio en otros países o cuando
regresan a este a través del Aeropuerto Internacional de Miami.

Por ejemplo: en el 2009, Alcides García, buscado por el papel jugado en
una estafa de equipos médicos de $10.7 millones acudió a una compañía de
envíos en las Islas Canarias para que trajeran sus pertenencias
personales desde Miami a la isla española junto a la costa noroccidental
de Africa.

García decía que él era mexicano, pero su fuerte acento cubano lo delataba.

De modo que el dueño de la compañía de envíos buscó el nombre de García
en Google y encontró una historia de The Miami Herald/El Nuevo Herald
publicada en enero del 2009 que describía a García como un fugitivo
nacido en Cuba y buscado por acusaciones de fraude al Medicare en el sur
de la Florida. La historia, en la que aparecía una foto policial de
García, confirmó su identidad.

El dueño llamó al FBI en Miami con una denuncia anónima, y la Policía
Nacional de España investigó sus antecedentes y lo arrestó con una orden
de detención provisional federal en un hotel de Madrid. García, de 49
años, quien había usado su verdadero nombre pero con un pasaporte
mexicano falsificado, fue finalmente sentenciado a ocho años de cárcel.

El FBI también ha tenido éxito lidiando con otros países.

En febrero del año pasado, por ejemplo, las autoridades colombianas
extraditaron a una mujer que se había fugado de su juicio por fraude al
sistema de salud en el 2006 en Miami, justo antes de que el jurado la
declarara culpable de operar una red de falsa terapia de VIH por $5
millones.

En el 2012, el FBI atrapó a Magda Luz Lavín luego de que las autoridades
colombianas recibieron una queja de ella de las víctimas de una estafa
de negocios en su país natal, quien había escuchado que Lavín era
buscada en Miami por fraude al sistema de salud. Ella fue arrestada en
junio de ese año en Medellín y luego extraditada de Bogotá a Miami.
Lavín, de 55 años, fue condenada a 15 años de cárcel en una prisión federal.

El año pasado, el FBI rastreó también al padre de González en
cooperación con otras autoridades sudamericanas. A través de una
denuncia, el FBI se enteró de que él iba a viajar de Bolivia a Cuba, con
una parada en Perú, en el 2011. El FBI pidió a las autoridades peruanas
que lo arrestaran en octubre. El permaneció en la cárcel hasta que fue
extraditado en julio del 2012 a Miami.

Enrique González, quien emigró inicialmente de Cuba en el 2000, se
declaró culpable de fraude al sistema de salud y de sobornar a pacientes
en una estafa de $26 millones en dos de las clínicas de terapia de VIH
de los hermanos Benítez. González, de 68 años, fue condenado a cinco
años de cárcel.

Sus patronos —Carlos, José y Luis Benítez— huyeron de Miami luego de ser
formalmente acusados en mayo del 2008. Los hermanos tuvieron suerte,
porque se fueron mientras sus acusaciones estaban todavía selladas.
Ellos usaron pasaportes cubanos para viajar de Miami a República
Dominicana, y de ahí a Cuba.

Los tres hermanos fueron acusados de estafar al programa de salud del
gobierno estadounidense por medio de presentar facturas falsas de $119
millones por tratamientos de transfusión de VIH en 11 clínicas de
Miami-Dade.

Los hermanos llevaron a cabo sus planes por medio de contratar a médicos
corruptos con licencias de Medicare, contratar inmigrantes cubanos para
que se registraran como dueños de las clínicas y pagando sobornos de
$150 por visita a una red de hombres de Miami-Dade con el virus de VIH
con valiosas tarjetas de Medicare. Alrededor de 20 acusados, entre ellos
Carmen González y su padre, han caído en la investigación a los hermanos
Benítez.

ESPECTACULAR ESTAFA

Durante la última década, la terapia de VIH se convirtió en la estafa
más espectacular de la historia de Medicare, con el Departamento de
Salud y Servicios Humanos de EEUU, conocidos por su relajada
supervisión, pagando miles de millones de dólares en falsas facturas por
tratamientos con fármacos obsoletos que por su mayor parte no les fueron
dados a los pacientes. La estafa se descontroló de tal manera que
clínicas con licencias de Medicare en el sur de la Florida facturaron
más por esta falsa terapia que el resto del país completo.

Para los hermanos Benítez, la estafa de terapia de VIH fue un golpe de
suerte: Medicare pagó a sus clínicas alrededor de $84 millones entre el
2001 y el 2004, según su acta de acusación.

Los Benítez, quienes vinieron a este país en 1995 y se hicieron
ciudadanos estadounidenses cinco años después, encontraron ahora un
refugio seguro en Cuba, según fuentes familiarizadas con su estatus. El
FBI no puede perseguirlos a ellos ni a ningún otro fugitivo en Cuba
porque Estados Unidos no tiene relaciones normales con la isla comunista.

Pero los hermanos perdieron la mayoría de las propiedades que habían
adquirido en República Dominicana antes de que huyeran de su juicio
federal en Miami. Las autoridades federales trabajaron con República
Dominicana para confiscar sus extensas propiedades en el área turística
de Bávaro, incluyendo un parque con el tema de los Piratas del Caribe.

Otros activos incluían hoteles, un helicóptero Robinson R44 Raven,
edificios de apartamentos, mansiones de lujo, supermercados y una
agencia de alquiler de carros, todos registrados bajo compañías de
fachada o nombres falsos. En el 2011, las autoridades dominicanas y el
gobierno de EEUU anunciaron un acuerdo conjunto para compartir las
propiedades confiscadas y cuentas de banco congeladas de los Benítez,
que se estiman alcanzaban un total de $37.5 millones.

TRAS LOS DELINCUENTES

Los hermanos Benítez no son los únicos peces grandes que todavía andan
sueltos.

Otro fugitivo importante: Jorge Emilio Pérez, de 49 años, dueño de una
compañía de envíos de remesas al extranjero llamada Caribbean Transfers.
Pérez fue acusado el año pasado de financiar una compleja operación de
lavado de dinero que movió más de $30 millones en ganancias robadas al
Medicare del sur de la Florida a través de Canadá al sistema bancario
cubano, con la ayuda del operador de un negocio de cambio de cheques,
Oscar L. Sánchez, quien se declaró culpable y fue sentenciado a cuatro
años y medio de cárcel.

La fiscalía describió a Caribbean Transfers como una especie de “Western
Union” para envíos de remesas. La página web de la compañía afirma que
ellos se especializan en servicio de envío de remesas a Cuba, República
Dominicana y otros países.

El FBI sospecha que el dueño de Caribbean Transfers está escondido en
República Dominicana.

Culp prometió que el FBI, en colaboración con el Departamento de
Justicia, el Departamento de Seguridad Territorial y la Interpol,
acabará encontrando a todos los estafadores de Medicare con órdenes de
arresto pendientes.

Culp dijo: “Los fugitivos pueden huir, pero no pueden esconderse para
siempre”.

Source: “Estafadores al Medicare se refugian en Cuba – Sur de la Florida
- ElNuevoHerald.com” –
http://www.elnuevoherald.com/2013/11/02/v-fullstory/1605903/estafadores-al-medicare-se-refugian.html

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