Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
December 2013
M T W T F S S
« Nov   Feb »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
Translate (from Es)
Archives

Corrupción en Cuba ¿Hasta cuándo?

Corrupción en Cuba ¿Hasta cuándo?
diciembre 16, 2013
Por Esteban Morales

HAVANA TIMES — Cuando entre abril y junio del 2010, escribí mis dos
artículos sobre la corrupción, “Corrupción: la verdadera
contrarrevolución” y “El misterio de la santísima Trinidad: corrupción,
burocratismo contrarrevolución”, no faltaron quienes me dijeran que por
qué me metía en ese tema, que le daba armas al enemigo y que el partido
quería mantener bajo la más completa discreción.

Para entonces, nuestra prensa, llamémosla oficial, no reflejaba el tema.
Ahora, casi tres años después, tampoco lo hace. Apenas salen algunas
pequeñas referencias de cosas que no les queda más remedio que publicar.
De todas maneras, la gente está enterada, porque como decían siempre mis
abuelas, “Entre cielo y tierra no hay nada culto”.

Mucho menos en el mundo de la fibra óptica y de los satélites de
información. Una prensa alternativa, que se apoya en los blogs, los
correos electrónicos e internet, informa sistemáticamente sobre todo lo
que la prensa oficial no pública.

¿Pero por qué nuestra prensa, a pesar de lo avanzada que esta la
atención que presta el gobierno al tema de la corrupción, dentro de
nuestra realidad, no refleja apenas nada sobre la misma? Solo en una
ocasión, hace ya algún tiempo, se dieron a conocer causas seguidas,
condenas y nombres de los juzgados.

Ahora se conoce que hay cientos de procesados, por múltiples causas de
corrupción, qué han llegado incluso a cambiar la composición racial de
los implicados, pero no existen detalles que nos permitan conocer cómo
van los procesos y mucho menos los nombres de los que se encuentran bajo
esa condición.

¿Por qué se insiste en mantener bajo un “manto de discreción
informativa” los procesos que tienen lugar? ¿Quiénes se benefician con eso?

Creo que lejos de estar frente a una cuestión de discreción, que ya no
tiene razón de ser, pues se trata de “un secreto a voces”, me parece que
la actitud de nuestra prensa ya da lugar a cierta sospecha.

¿Acaso es, de que a pesar de las críticas de Raúl Castro, existe
alguien, en algún nivel de la estructura de dirección, con poder,
interesado en que el tema no se divulgue?

Muy interesante además, resulta que desde Barcelona han aparecido voces
criticando que se esté atacando tanto a la corrupción. Sería bueno saber
cuáles son sus amiguitos en Cuba.

Recientemente, Cuba ha recibido un reconocimiento por el trabajo que se
viene realizando contra la corrupción. Pero no debemos dejarnos
impresionar por ello. Aun nos resta mucho camino por recorrer para decir
que tenemos a la corrupción bajo control.

La impunidad y la facilidad con que declaran, los propios corruptos,
haberse logrado apropiar de los recursos del estado, infunde temor, ante
el grado de descontrol que se ve ello lleva implícito. Así como el nivel
de comprometimiento que tales hechos han implicado.

Observándose claramente, la existencia de una burocracia administrativa,
que se deja sobornar con extraordinaria facilidad.

Viéndose también, que se trata de mecanismos que funcionan durante largo
tiempo y con muchas personas implicadas, que conforman verdaderas redes,
que no pueden ser destrozadas, hasta que elementos ajenos al círculo de
relaciones creadas no penetran, rompiendo algún eslabón de la cadena.

Ello se debe, sin dudas, a que el soborno desempeña un papel
fundamental, para que estos mecanismos de corrupción operen durante
tanto tiempo. Por lo que cuando son descubiertos, ya las pérdidas son
cuantiosas y prácticamente irrecuperables, dejando un lastre moral que
ha corrompido y contaminado hasta sus cimientos la estructura de la
entidad en cuestión.

De modo que por lo general, nada es salvable, porque aun aquellos que no
se hayan beneficiado de manera directa; o esperaban su oportunidad para
beneficiarse, convivían con la situación sin tener capacidad física o
moral para detener el proceso.

Por eso, en uno de mis artículos, al referirme a este proceso, apuntaba,
como ahora se demuestra, que el mercado que está funcionando, fuera de
los márgenes físicos del supermercado estatal, donde a la entrada del
mismo, varios individuos, proponen las más disimiles mercancías, desde
aires acondicionados, hasta la pintura, piezas de repuesto, y otros, que
a veces no están en venta oficial, no son más que una extensión privada,
del propio mercado estatal que funciona dentro.

Los que controlan este mercado, diríamos marginal, son simples
empleados, de los que desde adentro le suministran las mercancías, que
no salen sino de los propios almacenes estatales.

Porque como también decía, ni esas mercancías que se ofrecen a las
puertas del supermercado pueden salir de los paquetes que vienen de
Miami, ni los que las venden fuera cuentan con los mecanismos para
importarlas.

Luego no se trata de una simple venta ilegal, ni de algo robado, sino
más que eso. Se trata de que los propios funcionarios estatales,
encargados de vender las mercancías, las trasladen al otro mercado,
donde ellos son los dueños. Pudiendo incluso operar con precios
preferenciales a su favor, sobre todo con aquellas mercancías escasas,
que en cuanto llegan desaparecen rápidamente, para poder ser vendidas en
la bolsa negra.

Tal mecanismo corrupto, no pueden dirigirlo sino aquellos funcionarios
estatales, que son los que reciben las mercancías, controlan sus
existencias en los almacenes y cuentan con los dispositivos
administrativos, que les permiten mantener dos mercados, el del estado y
el propio. Pudiendo además, dentro de la misma tienda estatal, alterar
los precios, lo cual solo puede hacerse en coordinación con los
empleados internos.

Salvo el llamado fraude de las mermas, que no son tales, tal mecanismo
es indetectable financieramente. Porque en los controles oficiales nunca
aparecerían los precios a los que las mercancías han sido realmente
vendidas, eso solo lo sabe el que compra, que será multado, respecto a
los precios a que las mercancías debieron ser oficialmente vendidas.

Sin embargo, el ciudadano nunca podrá estar seguro si el precio a que
está comprando, dentro o fuera, es el verdadero precio que tiene la
mercancía, porque ese nunca aparecerá, ese lo guarda el funcionario,
para saber cuánto puede ganar y que es lo que debe entregar al estado,
para que el fraude no pueda ser detectado.

Por tanto, la corrupción contamina todo la estructura estatal de
gobierno y política, deviniendo en un problema de seguridad nacional.

Por lo que como tal debe ser atacada, atendida por la estructura
gubernamental y política y penada, con todo rigor, por la estructura legal.

Se trata de un fenómeno, que requiere un tipo de pena, que impida a toda
costa la reincidencia, la reanimación de las relaciones que lo engendran
y la imposibilidad de que entre en los marcos de una conexión con la
delincuencia internacional.

De no lograrse mantenerla bajo control en el ámbito nacional, hace causa
común con el narcotráfico, el comercio ilegal de armas, las mafias, el
contrabando de personas y hasta con el terrorismo de estado.

Quienes se habitúan a vivir a costa de los bienes del estado, acumulando
con impunidad dinero, riquezas y poder, de manera ilegal, no se detienen
ante ninguna frontera que les limite la posibilidad de la vida fácil.
Por lo que la corrupción, de no poder ser detenida, puede llegar al
crimen y hasta al magnicidio.

La posibilidad de detener la corrupción debe basarse en un sistema de
participación colectiva. Pues no es suficiente ningún aparato
burocrático para combatirla, dado que la tendencia de la burocracia es
hacer causa común con la corrupción, auto imponiéndose límites y
estableciendo compromisos, mientras a más alto nivel se tropieza con la
corrupción.

Por lo que junto a los dispositivos estatales y de gobierno que combaten
la corrupción, deben estar los trabajadores organizados, defendiendo los
rigores del tratamiento a la corrupción, fiscalizando los
procedimientos, sirviendo de contrapartes a los funcionarios estatales y
de gobierno, evitando la penetración de los mecanismos y exigiendo la
transparencia en los procedimientos.

Es que la burocracia resulta ser corrupta por su propia naturaleza;
tiende a usufructuar los bienes estatales como si les pertenecieran y en
medio de esa confusión, de la que no nos hemos librado aun, entre
propiedad estatal y propiedad social, la burocracia inclina más las
cosas hacia el ordeno y mando, disponiendo de los bienes estatales,
administrándolos, e incluso, disfrutando de ellos, olvidando, no pocas
veces, que los bienes son del pueblo, son propiedad social y no de
ningún estado o gobierno en particular.

Por lo que los trabajadores no deben permitir, que ningún organismo
burocrático luche solo contra la corrupción, sin su explicita
participación y fiscalización.

Source: “Corrupción en Cuba ¿Hasta cuándo? – Havana Times en español” –
http://www.havanatimes.org/sp/?p=92404

Tags: , ,

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *