Corrupción – Cuba – Corruption
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El otro Raúl

El otro Raúl
La culpa, la grandísima culpa de los problemas de Cuba, no puede ser
cargada por una sola persona…
Reinaldo Escobar
diciembre 19, 2013

Yo tenía once años en un día de agosto de 1958 cuando mi vecino
Ermeregildo recibió con lágrimas en los ojos a su hijo Jorgito que venía
lleno de hematomas tras una sesión de tortura en una estación de policía
en Camagüey. El padre de aquel joven, miembro del movimiento 26 de
julio, era batistiano y no cesaba de decir entre sollozos ”El general
tiene que enterarse de las barbaridades que están pasando aquí”

El general que nos gobierna hoy cuenta con muchos Ermeregildos que
piensan que él tampoco está enterado de ciertas atrocidades,
especialmente en relación con hechos de corrupción y con el irrespeto a
los derechos humanos. Son lo que aseguran que es prágmático y le
atribuyen un profundo sentimiento paternal para sus hijos y nietos; los
que dicen que sus arranques de brusquedad se deben a tantos años rodeado
de militares; los que aseguran que prefiere trabajar en equipo y hasta
que toca muy bien el piano.

La culpa, la grandísima culpa de los problemas de Cuba, no puede ser
cargada por una sola persona, ni siquiera por el reducido grupo de
octogenarios que sobrevive tras los timones del poder bajo el epíteto de
”la generación histórica de la revolución” Pero una cosa es la culpa y
otra la responsabilidad.

Aquellos que pretenden monopolizar la gloria de lo que se exhibe como
logros, deberían asumir la responsabilidad de lo que solo merece
llamarse fracasos.

Si hay otro Raúl yo no he tenido la oportunidad de conocerlo. De quien
tengo noticias es de un hombre que estaba mirando a otra parte cuando su
hermano cometía los errores que ahora se pretenden rectificar. Al que
conozco, es a este que ordena detenciones arbitrarias y golpizas; al que
se resiste obstinadamente a llevar las reformas al campo político, al
que proclama una guerra sin cuartel contra el secretismo y luego emite
circulares prohibiendo la publicación de tal o más cual asunto.

Ermeregildo me aclara que el general no tiene la culpa. Ahora mismo le
está escribiendo una carta para enterarlo de lo que ocurre.

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http://www.desdecuba.com/reinaldoescobar/#sthash.x65t09et.dpuf Yo tenía
once años en un día de agosto de 1958 cuando mi vecino Ermeregildo
recibió con lágrimas en los ojos a su hijo Jorgito que venía lleno de
hematomas tras una sesión de tortura en una estación de policía en
Camagüey. El padre de aquel joven, miembro del movimiento 26 de julio,
era batistiano y no cesaba de decir entre sollozos ”El general tiene que
enterarse de las barbaridades que están pasando aquí”

El general que nos gobierna hoy cuenta con muchos Ermeregildos que
piensan que él tampoco está enterado de ciertas atrocidades,
especialmente en relación con hechos de corrupción y con el irrespeto a
los derechos humanos. Son lo que aseguran que es prágmático y le
atribuyen un profundo sentimiento paternal para sus hijos y nietos; los
que dicen que sus arranques de brusquedad se deben a tantos años rodeado
de militares; los que aseguran que prefiere trabajar en equipo y hasta
que toca muy bien el piano.

La culpa, la grandísima culpa de los problemas de Cuba, no puede ser
cargada por una sola persona, ni siquiera por el reducido grupo de
octogenarios que sobrevive tras los timones del poder bajo el epíteto de
”la generación histórica de la revolución” Pero una cosa es la culpa y
otra la responsabilidad.

Aquellos que pretenden monopolizar la gloria de lo que se exhibe como
logros, deberían asumir la responsabilidad de lo que solo merece
llamarse fracasos.

Si hay otro Raúl yo no he tenido la oportunidad de conocerlo. De quien
tengo noticias es de un hombre que estaba mirando a otra parte cuando su
hermano cometía los errores que ahora se pretenden rectificar. Al que
conozco, es a este que ordena detenciones arbitrarias y golpizas; al que
se resiste obstinadamente a llevar las reformas al campo político, al
que proclama una guerra sin cuartel contra el secretismo y luego emite
circulares prohibiendo la publicación de tal o más cual asunto.

Ermeregildo me aclara que el general no tiene la culpa. Ahora mismo le
está escribiendo una carta para enterarlo de lo que ocurre.

Publicado originalmente en el el blog Desde aquí de Reinaldo Escobar

Source: “El otro Raúl” –
http://www.martinoticias.com/content/blogs-cubanos-el-otro-raul/30344.html

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