Corrupción – Cuba – Corruption
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El Congreso de los Trabajadores de Cuba

El Congreso de los Trabajadores de Cuba
[20-02-2014]
Mario Hechavarría Driggs

(www.miscelaneasdecuba.net).- El escandaloso engaño al cual someten hoy
en día a los médicos cubanos en Brasil, expresa a las claras la dura
realidad de un sindicalismo sometido a los designios del binomio
Partido-Estado, caracterizando el panorama laboral cubano, previo al XX
Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), a iniciarse este
jueves.
Una ojeada a los últimos artículos del periódico “Trabajadores”,
calificado como órgano oficial de la CTC, reconoce que el tema salarial
fue el asunto más mencionado por los obreros en las asambleas que desde
hace meses debaten un nuevo código del trabajo. La tónica del semanario
es justificar la imposibilidad de un aumento general en los sueldos,
condicionados al incremento de la producción y la productividad.

No hay ingresos para dar más, nos dicen, sin embargo, los dos primeros
médicos desertores del nuevo programa de salud impulsado en Brasil,
donde participan más de 7000 profesionales cubanos, indican con sus
declaraciones una realidad bien diferente: El gobierno de Dilma Roussef
paga al Ministerio de Salud Pública cubano unos 4200 dólares mensuales
por galeno, en tanto estos reciben directamente sólo 400 durante su
estancia en tierras sudamericanas. Otros 600 se les depositan en Cuba a
la espera de su regreso, en tanto el resto, pasa de ¡tres mil!, se lo
embolsilla el estado.

Los llamados “desertores”, al conocer la verdad de parte de colegas
provenientes de otros países, igualmente involucrados en el proyecto,
declararon sentirse engañados.

Seguramente los dirigentes estatales en La Habana argumentarán que tal
dinero servirá para financiar un modesto aumento salarial en el sector,
además de distribuirse en otros planes sociales. Nadie puede saber
cuánto de verdad hay en tales presupuestos porque los laborantes de la
salud, agrupados en su respectivo sindicato o en las asociaciones de
profesionales, no tienen capacidad de reclamar su justo lugar a la hora
de negociar los contratos correspondientes.

Antes de partir hacia Brasil, los médicos firman, si no están de
acuerdo, otros esperan la oportunidad de irse al exterior, aunque sea
por esos mínimos 400 dólares.

Otro marcado ejemplo del autoritarismo estatal en materia del trabajo lo
encontramos en la extensión del sistema cooperativista a nuevas áreas de
gestión económica, tales son los casos del transporte y la gastronomía,
aunque pueden citarse algunos más.

De buenas a primeras llegan las autoridades administrativas
representativas de las empresas involucradas, les acompañan supuestos
líderes sindicales y dirigentes partidistas; frente a la mesa directiva
la asamblea escucha los dictámenes, cuya única opción es aceptar las
directivas y pasar a constituirse en cooperativas. Votan como zombies y,
ya sabemos, La suerte está echada, diríamos recordando al paradigma de
los dictadores.

Los comentarios dicen que a ciertas cooperativas les va más o menos
bien, a otras mal pero en tal caso nada se comenta. Saber la verdad es
harto difícil, se necesita el sinceramiento de los involucrados, algo
casi imposible de hacerse público.

El problema es que los cubanos, ante un despotismo que no hallan como
quitarse de encima, han optado por la simulación y el engaño, generador
de la corrupción masiva, extendida horizontal y verticalmente en toda la
sociedad y sus estructuras económicas.

El tema va directamente al asunto primordial del momento: los ingresos
de los trabajadores.

La opinión del semanario supuestamente representativo del sindicalismo
nacional, es un eco de otras declaraciones partidistas, que hacen
hincapié en lo que se ha convertido en un auténtico círculo vicioso: Si
no hay productividad, si no se esfuerzan más, no tendrán mejoras
salariales, pero, he aquí el dilema, la gente no quiere esforzarse
porque la paga no cubre sus necesidades básicas de sustento; queda un
camino: robar.

Asistimos a una pléyade de variantes para sustraer parte de los recursos
o ingresos monetarios controlados por el estado autoritario. En la
gastronomía siempre te servirán menos de la norma; en las fábricas se
llevarán parte de las materias primas; en otros comercios alterarán los
precios, y así sucesivamente, convirtiendo los servicios en un auténtico
caos, generando permanente insatisfacción dentro de la clientela, igual
al pueblo.

Tal es el panorama antes de un congreso sindical que sólo servirá para
vestir de traje a sus miles de delegados, invitándoles a comer bien
durante varias sesiones de trabajo y eso sí, a cambio, aplaudir con
entusiasmo a sus infalibles dirigentes.

Source: El Congreso de los Trabajadores de Cuba – Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5306272a3a682e16a0158e73#.UwcZyvldXg8

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