Corrupción – Cuba – Corruption
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El negocio privado en Cuba, rehén del mercado negro

El negocio privado en Cuba, rehén del mercado negro
MARTES, 11 DE FEBRERO DE 2014 00:31 ESCRITO POR OSMAR LAFFITA

Cuba actualidad, Capdevila, La Habana, (PD) Todo indica que a propósito
de la Declaración de La Habana”, documento final de II Cumbre de la
CELAC, el diario Granma, para mandar un mensaje del desempeño de los
pequeños negocios privados autorizados en Cuba, el 31 de enero publicó
un extenso trabajo, realizado por un equipo de cinco periodistas,
titulado “Expectativas por cuentapropia”.

Dicho trabajo periodístico está marcado por las expresas prescripciones
que le impone a la prensa oficial el Departamento Ideológico del Partido
Comunista, en las que están prohibidas las valoraciones sobre los
actuales problemas que confrontan los dueños de los pequeños negocios
privados.

Las primeras medidas legales puestas en vigor por el presidente Raúl
Castro estuvieron dirigidas a flexibilizar la actividad privada en Cuba,
que el anterior gobierno de Fidel Castro redujo prácticamente a cero.

Primero entró en vigor la Resolución No. 32 de octubre de 2010 del
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en la que se autorizaba el
desempeño de 178 actividades.

Al año de estar en vigencia la citada Resolución, el 6 de octubre de
2011 entró en vigor la Resolución No. 33 del Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social que estableció el reglamento para el desempeño de la
actividad privada y derogó la Resolución No. 32.

La novedad de la Resolución No. 33 fue que se elevaron a 181 las
actividades privadas autorizadas, solamente 3 más que en la anterior
Resolución.

Como muestra de esa visceral política de manipular y silenciar las
informaciones que al gobierno no le conviene que sean del dominio
público, los periodistas de Granma, en su trabajo, pasaron por alto que
el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, en su
intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 7 de julio
del pasado año, dio a conocer que en la actividad privada estaban
involucradas 436 342 personas.

En esa misma intervención, Murillo explicó a los diputados que aquellos
que tenían la licencia de modista o sastre a lo que realmente se
dedicaban era a la venta de ropas, calzado y bisutería importadas. Esto,
dijo, no se podía tolerar y anunció que a los efectos se dictarían las
normas jurídicas que pusieran fin a estas violaciones e indisciplinas.

En el trabajo de Granma se omitió que en correspondencia con esos
planteamientos de Murillo, el 26 de septiembre de 2013 entraron en vigor
las resoluciones 41 y 42 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
La primera puso en vigor el nuevo reglamento que norma el desempeño de
las actividades privadas y la segunda elevó a 201 la cantidad de
actividades que se autoriza a desempeñar y fija los alcances y límites
de cada una.

Sin importarle que en la venta de mercancías importadas estaban
involucradas -entre los dueños de estos pequeños negocios y los
trabajadores contratados- más de 100 000 personas, tomó la decisión de
poner fin a esta actividad.

A dichos efectos, el 2 de noviembre de 2013 la prensa oficial publicó
una información rubricada por el Comité Ejecutivo del Consejo de
Ministros que señalaba:

“1.- En el caso de los que se desempeñaban como “modista o sastre y
productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar”, se ha
manifestado por un número considerable de trabajadores el interés de que
se conceda un plazo para liquidar los inventarios. Con ese propósito se
ha aprobado excepcionalmente que puedan realizarlo hasta el 31 de diciembre.

2) En virtud de lo anterior se ratifica la firme determinación del
Gobierno de no permitir violaciones de ningún tipo a las decisiones
adoptadas o que se adopten en el futuro.”

Con tales medidas legales, quedó claro que si el despliegue y
consolidación de los pequeños negocios privados afecta las ventas
minoristas en dólares de los establecimientos propiedad del Estado,
sencillamente se le pone fin, como ocurrió con la venta autorizada de
artículos importados, sin importarle que miles de personas se queden sin
trabajo.

Los periodistas de Granma afirman en su trabajo que el despliegue de los
pequeños negocios privados le ha permitido al Estado liberarse de un
numeroso grupo de prestaciones menores que representaban una
considerable carga económica.

Pero Murillo pone en tela de juicio tal información.

En torno a este asunto, el zar de la economía cubana, en su intervención
en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebrada en
diciembre, planteó que el Estado destinó 304 millones de dólares para
garantizarle los insumos y alimentos a los 34 000 establecimientos
gastronómicos pertenecientes al Ministerio de Comercio Interior.

En estos momentos, decenas de miles de trabajadores continúan como
empleados de estos ineficiente e improductivos establecimientos
gastronómicos, los cuales están plagados de robos, engaños al consumidor
y desvío de recursos que se comercializan en el mercado negro y con los
que se garantiza el suministro de mercancías a los pequeños negocios
privados dedicados a la elaboración y venta de alimentos.

Directivos de Comercio y Gastronomía de los municipios y las provincias
están involucrados en una generalizada corrupción.

Los periodistas de Granma ocultaron que la política del gobierno cubano
hacia expansión de los negocios privados va en dirección opuesta a la
Declaración de La Habana, aprobada en la II Cumbre de la CELAC, que en
su apartado 18 señala: “reconocemos la valiosa contribución del sector
privado, de la sociedad civil y de los movimientos sociales”.

Pero este no es el punto de vista del presidente Raúl Castro, porque
Murillo les dijo a los diputados que la prioridad al acceso al mercado
mayorista será de las cooperativas y no de los dueños de los pequeños
negocios privados y que estos tendrán que tributar un 50% más de
impuestos y contribuciones que las cooperativas.

Es política del Estado cubano ralentizar mediante altos impuestos la
actividad privada, para evitar la consolidación y expansión de una clase
media adinera e influyente. Esa es la explicación por la que prioriza
que las personas naturales estén asociadas en cooperativas antes que
individualmente se dediquen a actividades privadas. Es por ello que no
habrá prioridad para que los dueños de los negocios privados tengan
acceso a los suministros mayoristas.

Esto ha conducido a que desde el preciso momento que se flexibilizó la
actividad privada, hace tres años, los dueños de estos pequeños
negocios, para poder mantenerlos abiertos, irremisiblemente han tenido
que pactar con los que controlan las redes de ventas de las mercancías
que necesitan y que solo se encuentran en el mercado negro. Pero estas
mercancías tienen que pagarla tres y hasta cinco veces por encima del
valor al que se venden en los mercados mayoristas del Estado, lo cual se
traduce en los altos precios en que están obligados a vender los
productos que ofertan en sus establecimientos. Es la única manera de
poder pagar los altos impuestos que les imponen las autoridades.

Tal situación ha provocado un efecto negativo, que se contrapone a la
campaña anticorrupción que paladinamente llevan a cabo las autoridades
cubanas.

Se da el caso de que en estos momentos son los negocios privados los que
incentivan y propagan los negocios ilegales que cada día cobran mayor
fuerza en sectores tales como el comercio, la gastronomía, la
construcción, la agricultura y el transporte.

Para Cuba actualidad: ramsetgandhi@yahoo.com

Source: El negocio privado en Cuba, rehén del mercado negro | Cuba
noticias actualidad.Periodismo independiente. –
http://www.primaveradigital.org/primavera/destacados/117-politica/9844-el-negocio-privado-en-cuba-rehen-del-mercado-negro.html

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