Corrupción – Cuba – Corruption
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Eusebio Leal, pasando a retiro

Eusebio Leal, pasando a retiro
MARCIAL RIVAS | Santa Clara | 22 Feb 2014 – 10:35 am.

En un reciente discurso pareció despedirse y habló de ‘guerra civil’ en
relación con las luchas en el Escambray.

Anda por La Habana un secreto a voces: uno de los más consentidos de la
élite política y cultural, el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal
Spengler, está viendo pasar los días de gloria que siempre disfrutó con
poderes casi plenipotenciarios. Aunque la prensa no tiene acceso a los
hechos exactos y cómo se planifica la transición o el derrumbe de este
funcionario, es el mismo Leal quien ha llamado la alerta —¿invitando a
la lástima o al perdón?— sobre su declive.

Su discurso de celebración del 500 aniversario de la tercera villa
fundada en Cuba, que ofreció el pasado 12 de enero en la céntrica Plaza
Mayor de Trinidad, se convirtió al final, para asombro de los allí
presentes y también los televidentes, en un canto de lamento, nostalgia
y despedida personal. Leal remató su alocución lamentando no haber
organizado y protagonizado, mientras pudo, el 500 cumpleaños de la
ciudad de La Habana: “Por culpa mía”, dijo, por haber sido “demasiado
objetivo” con las fechas históricas, y se quejó de que quizás ya la vida
nunca le permita disfrutar ese cumpleaños apoteósico.

Si se toma en cuenta que él no se refería a la posibilidad de que alguna
enfermedad vaya a impedirle arribar a un aniversario cercano —la villa
de San Cristóbal de La Habana quedó fundada por decreto de los Reyes de
España el 16 de noviembre de 1519, aunque Diego Velázquez había
realizado una primera fundación el 25 de julio de 1515 en tierras
ubicadas al sur de su localización actual, donde hoy existe el surgidero
de Batabanó—, y como, con su acostumbrada fidelidad revolucionaria, dijo
mantener disposición de un buen soldado para ir a nuevos frentes de
batalla que la revolución disponga, esto ha hecho pensar que su pena es
solo por perder o estar perdiendo el cargo de su vida. Al parecer no
disfrutará la conmemoración desde lo alto de su Oficina en La Habana Vieja.

En su discurso en Trinidad, dijo que él se debía al Partido, por lo que,
si a otras regiones le ordenaban trasladarse, seguiría sirviendo a la
patria y, donde estuviera, siempre encontraría allí “su ceiba”, en
alusión al árbol que marca el sitio fundacional de la capital cubana.

Algo se sabe bien: la Compañía Habaguanex S.A., perteneciente a la
Oficina del Historiador, está actualmente bajo investigación por
corrupción continuada, cuando su director es el propio Eusebio Leal.
Aunque él no se hubiera bañado ni salpicado con el dinero faltante, por
tanto, es lógico considerar su responsabilidad directa.

Otras cosas son menos sabidas, o se conocen solo a medias. Algunos
trabajadores adscritos a la Oficina del Historiador hacen anécdotas. Se
ve venir la desaparición de esta institución, que gozaba de cierta
independencia respecto a ministerios afines, para crear un nuevo
ministerio encargado de manejar el patrimonio en Cuba. Ante la inminente
restructuración se ha empezado barajar la pérdida de cientos de plazas
laborales.

Se responsabiliza a Leal por salvar parte de La Habana Vieja que ha
estado derrumbándose con prisa y sin pausa. Él ha destacado siempre,
además, por la velocidad y sobrecarga ornamental de sus discursos, en un
país donde ya todo está dicho y los “demás” oradores deben limitarse a
ciertos alardes externos, sin explorar temas complejos ni caer en
demasiadas agudezas.

El discurso por los 500 años de Trinidad, mostró a un hombre que sufre
fatiga laboral, a lo mejor por culpa de un cargo con demasiadas
ocupaciones, y que está expuesto a sufrir pequeños y grandes accidentes.
Uno pequeño, que no debe dejarle cicatriz, fue cuando la apretazón
lexical a que suele someterse le jugó una mala pasada, y tras intentar
disimular un enredo gramatical diciendo “valga la redundancia”, tuvo que
retractarse: “Mejor dicho, perdonen el error”.

Pero otro desliz más serio fue el modo en que se refirió a lo que llamó,
citando a Fidel, la “lucha contra bandidos”.

Trinidad, por su cercanía con las montañas del Escambray, estuvo en el
centro de los alzamientos de grupos contra el gobierno de Fidel Castro
en la década de 1960. En la parte final del discurso, resumiendo la
historia moderna de la ciudad y su entorno, Leal introdujo elogios al
Che Guevara, primero, porque consiguió “la unidad” de distintas
organizaciones revolucionarias que ya combatían en estas lomas cuando
entró con su columna en los últimos días de la tiranía batistiana, y
prosiguió alabando, luego, a Fidel, no solo por haber tenido el detalle
de decirle “bandidos” a todos los que se alzaban en contra suya.

Aquí es donde Leal llegó quizás demasiado lejos con sus elogios, cuando
quiso alabar el carácter profético de su ídolo, el estratega militar
severo, y lo responsabilizó por evitar, a tiempo, exterminando a sus
oponentes, lo que hubiera continuado con alzamientos en todos los
rincones de Cuba hasta concluir en una “guerra civil”. Fue esta, exacta,
la descripción que hizo de lo que el Comandante en Jefe habría previsto
y, por supuesto, evitó a plomo y fuego.

Para jóvenes alumnos de las escuelas de Cuba, debió resultar inquietante
esta alusión a un conflicto interno de gran escala. Nunca ha sido la
manera de describir aquel escenario político, ni por el mismo Fidel
Castro, ni por historiadores y medios de propaganda oficiales. Estos han
aludido siempre a la existencia de grupúsculos armados por la CIA,
porque eran sus enviados, sus infiltrados, y al peligro de una invasión
directa de los Estados Unidos. ¿Pero… una “Guerra Civil”? ¿Acaso el
pueblo cubano estaba lleno de “bandidos”?

Si se enredaba más, Leal corría el peligro de referirse al desalojo de
campesinos que apoyaban a las bandas de alzados y cómo estas familias,
de Trinidad y alrededores, fueron dispersadas y reubicadas a la fuerza
en lugares lejanos, en otras provincias, dando lugar a nuevas
comunidades rurales bajo estricta vigilancia, lo que se conoce como los
“pueblos cautivos”. Si, exaltado, Leal trataba de elogiar más al
Comandante en Jefe, podía decir que Batista era un enano mental,
comparándolo, porque a aquel nunca se le ocurrió semejante estrategia de
reconcentración de los campesinos de la Sierra Maestra y por eso no
evitó ni ganó la guerra contra los barbudos.

Se comenta que a Leal le han pedido que atienda los asuntos cubanos en
el Vaticano, y que, hombre católico, ha aceptado porque para él será un
retiro espiritual.

Source: Eusebio Leal, pasando a retiro | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1393034357_7270.html

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