Corrupción – Cuba – Corruption
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El general en su laberinto familiar

El general en su laberinto familiar
Raúl Castro tiene la clara intención de perpetuar su clan, pero no
parece interesado en dejar a su hijo al frente de esa especie de
sultanato caribeño que ha creado
Alejandro Armengol, Miami | 21/03/2014 9:42 pm

No son los Borgia y apenas se ajustan a la comparación con los herederos
de Vito Corleone. Ajenos a los excesos —al menos en lo que se conoce de
ellos— la comparación con una familia mafiosa vendría determinada por la
figura paterna, no por la función de los hijos.
Esto no es más que una definición de momento, pero a estas alturas se
necesitaría un posicionamiento mayor para afirmar lo contrario.
Raúl Castro tiene la clara intención de perpetuar su clan, pero no
parece interesado en dejar a su hijo al frente de esa especie de
sultanato caribeño que ha creado desde su llegada a la presidencia.
No estamos frente a la tradición norcoreana. Hay que recalcar que se
trata de una valoración de momento, pero tiempo ha tenido para poner en
práctica una sucesión directa acordada, como hizo con él su hermano.
Lo que sí roza su núcleo hogareño es a la típica familia disfuncional
pequeño burguesa, aunque aquí tampoco se ajusta a la categorización clásica.
Más bien es una familia más, con su oveja negra, las diferencias comunes
y los hijos que no llegan a la altura de los padres.
Es el poder lo que la hace distinta. El poder y el hecho de que, a
diferencia de su hermano mayor, no ha ocultado a su familia durante años
y no la ha mantenido alejada del gobierno.
Pero como en todo análisis de una familia, hay que comenzar por quien la
encabeza.
A diferencia de Fidel Castro —al que solo la enfermedad y largos años de
vida pudieron despojarlo del carisma— la fotogenia de Raúl languideció
transcurridos pocos años de su juventud.
Al triunfo de la revolución destacó brevemente por su rostro lampiño en
medio de tantos “barbudos” y su pelo recogido en una “cola de caballo”
ambigua para la época, que produjo más de un comentario ridículo y mal
intencionado en un país caracterizado por su machismo.
Pero pronto adquirió esa imagen poco agraciada que lo ha acompañado
siempre. Fue su esposa, Vilma Espín, la que por un tiempo reflejó una
belleza e inteligencia que también pronto opacó la pertenencia al poder
y el desempeñar un rol al que se vio obligada.
Figura espuria que en ocasiones pareció destinada a una función de
“primera dama” que nunca fue (ni Celia Sánchez logró ese papel, pero al
menos ejerció una influencia real y aparente), más bien se limitó a un
rol protocolar y a dirigir una organización pantalla, la Federación de
Mujeres Cubana, que en el mejor de los casos no pasó de ser una agencia
de empleos.
En otra época, en otro país, quizá Vilma hubiera llegado más lejos.
Falleció en el 2007.
Mientras que Fidel Castro fue —y en cierta medida continúa siendo— todo
un universo, Raúl se limita a él y su circunstancia. Nunca cupo la
posibilidad de opacar a Fidel. Raúl es solo un cargo.
Sobre el entorno familiar de Fidel hay poco que decir, salvo el chisme
de ocasión. De sus hijos, al primogénito siempre lo mantuvo en un papel
secundario y en ocasiones lo apartó por completo. De los que tuvo con
Dalia Soto del Valle, ninguno ha destacado en puesto oficial.
Profesiones diversas apartes, dan la impresión de no ser solo ajenos al
gobierno sino también al país. Más cercanos en sus características y
modo de vida a cualquier “hijo de papá” de la Cuba anterior a 1959, todo
hace presagiar que a la desaparición del padre se embarquen hacia el
extranjero, a gastar la fortuna paterna que debe estar situada en bancos
internacionales. Quizá en este destino ha influido de forma determinante
la madre, pero en última instancia fue el propio Fidel quien prefirió
que ningún descendiente lo apoyara, auxiliara o pretendiera sustituirlo.
Aquí Raúl también es diferente al hermano, pero con matices.

Los hijos de Raúl
De los cuatro hijos del matrimonio Castro-Espín, el quedarse cortos es
la frase que mejor los define. Las hembras son Deborah (nombre de guerra
de Vilma con una “h” al final que denota herencia burguesa y
americanización), Mariela y Nilsa.
Respecto a Deborah (la mayor, de unos 52 años), lo más notable a señalar
es su matrimonio —al parecer infeliz— con Luis Alberto Rodríguez
López-Callejas. Hay dos hijos de esa unión. El mayor es Raúl Guillermo
Rodríguez Castro —conocido por el sobrenombre de “El Cangrejo”—,
ayudante y guardaespaldas principal de Raúl Castro, y la menor es Vilma,
ingeniera.
Mariela (de 51 años) se desempeña como la cara light de la revolución
cubana y en particular a partir de la enfermedad de su tío pasó a
desempeñar una función importante en el frente de propaganda del
régimen, como defensora de los homosexuales.
Con un expediente de sexóloga e investigadora mayormente fabricado,
asiste a conferencias y eventos internacionales para proclamar su
independencia familiar y defender la nueva política de tolerancia hacia
la orientación sexual, puesta en práctica por el gobierno cubano
fundamentalmente después del éxito de dos filmes, Conducta impropia y
Nadie escuchaba; los testimonios de la represión contra los
homosexuales, que se entendió durante décadas del proceso
revolucionario, dados a conocer principalmente tras el éxodo del Mariel
y la notoriedad alcanzada por la obra del escritor Reinaldo Arenas.
De Nilsa (39 años, la menor), puede decirse que su pareja, Julio César
Garrandez, fue detenido en el 2012 por corrupción. Este sería la “oveja
negra” más conocida de la familia.
El hijo del matrimonio Castro Espín es el coronel Alejandro Castro
Espín, de 48 años y coronel del Ministerio del Interior. Es el encargado
de la labor represiva contra la corrupción, especialmente dentro del
mismo gobierno, una de las principales campañas que lleva a cabo el
general Raúl Castro desde su llegada al poder.
Dentro de las singularidades de esta familia está el hecho de que el
actual gobernante cubano tenga no solo de ayudante, sino de
guardaespaldas, a su nieto. El hecho denota una falta de confianza
absoluta en su entorno, pero también refleja una situación singular. Por
lo general es norma en los servicios de protección personal que sus
miembros no establezcan una relación afectiva con quienes cuidan. Cabe
la pregunta de qué piensa Raúl Castro en el caso de una situación de
peligro. Está claro que sería capaz de sacrificar a su nieto para salvar
la vida. Este sería el mejor ejemplo de disfuncionalismo familiar, pero
no el único.
Rodríguez López-Callejas ha sido ascendido a general de brigada. Durante
un tiempo circularon rumores de que había caído en desgracia no
exclusivamente por las desavenencias matrimoniales, sino por el hecho
—documentado por conocedores del entorno familiar de Raúl Castro— de que
no solo ha engañado con frecuencia a su esposa, sino también ha abusado
física y mentalmente de ella. También se ha hablado en repetidas
ocasiones de las discrepancias entre el coronel Castro Espín y el ahora
general de brigada.
Pero ocurre que al parecer Rodríguez López-Callejas es un buen
administrador. A su cargo está no solo el Grupo de Administración
Empresarial S. A. (GAESA), la rama de negocios de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias (FAR) sino la supervisión de las obras de ampliación del
mega-puerto del Mariel, el principal proyecto del plan económico de Raúl
Castro.
A través de GAESA, las FAR controlan el 80 por ciento de la economía
cubana, y sus empresas incluyen desde hoteles y restaurantes hasta
fábricas y servicios aéreos.
Al parecer, en Raúl Castro ha pesado más que Rodríguez López-Callejas
sea un buen administrador que un mal marido.

El valor de un grado
Desde 1959 en Cuba impera una dictadura militar. El ascenso de Rodríguez
López-Callejas responde a ese hecho. Su actual rango no se deriva de
méritos en combate sino evidencia una categoría de poder, y lo convierte
en uno de los hombres más poderosos del país. Por encima de general de
brigada solo hay tres grados: general de división, general de cuerpo de
ejercito y general de ejército. Los dos primeros los tienen los miembros
de un reducidísimo grupo. El único general de ejército es, por supuesto,
Raúl Castro.
Podría argumentarse que el ascenso de Rodríguez López-Callejas es un
ejemplo de la imparcialidad de Castro, que antepone los méritos
(militares o administrativos) a la familia, pero en este caso estaría
marcando un notable distanciamiento respecto a la práctica de
favoritismo imperante a partir del primero de enero de 1959.
La explicación podría venir en otro sentido. Rodríguez López-Callejas
siempre ha sido un preferido de Raúl Castro. En primer lugar porque es
hijo de un intimo amigo de los Castro. Su padre, el general de división
Guillermo Rodríguez del Pozo, integró el Ejército Rebelde desde la etapa
de la lucha insurreccional en la Sierra Maestra. A ello se une ser el
padre del nieto predilecto del gobernante cubano. En tercer lugar
vendrían sus capacidades administrativa y la inteligencia que tiene los
que lo conocen. Pero también entraría en juego el factor de que Raúl
Castro, que ha sido catalogado por amigos y enemigos como un hombre de
familia, no deja de ser un machista, que considera a la mujeres como
secundarias en el núcleo familiar y tolera el abuso doméstico.
La gran incógnita aquí es el coronel Alejandro Castro Espín. Desde hace
tiempo también corre el rumor de su posible ascenso a general, pero esto
no se ha producido. Por lo pronto, queda claro que Rodríguez
López-Callejas se le fue por encima.
Demasiado arriesgada es aún la especulación de que este ascenso a uno y
no otro podría ser desencadenar algo más que simplemente alimentar la
rencilla actual entre ellos, pero tampoco puede descartarse que este
nuevo factor altera un inestable equilibrio de poder en un ambiente
donde familia, gobierno y país se mezclan y confunden.
Quizá la conclusión más importante viene en otro sentido, y es que Raúl
Castro prioriza la economía a diferencia de su hermano, pero una
economía en manos de los militares. Así quedaría en claro una vez que en
Cuba, primero los guerrilleros y ahora los militares son los que están
en el poder. Y según Raúl Castro, llegaron para quedarse.

Source: El general en su laberinto familiar – Artículos – Cuba – Cuba
Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/el-general-en-su-laberinto-familiar-317378

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