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El huevo y la gallina, otra vez

El huevo y la gallina, otra vez
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 4 Mar 2014 – 7:46 am.

Raúl Castro volvió a tocar el tema de la insuficiencia salarial en el
Congreso de la CTC, pero a su gobierno le falta voluntad política para
restablecer las libertades ciudadanas.

En la clausura del XX del Congreso de la Central de Trabajadores de
Cuba, el Primer Secretario del Partido Comunista, general Raúl Castro,
abordó, entre otros temas, el de la insuficiencia del salario.

Según sus palabras, el sistema salarial cubano “no garantiza que el
trabajador reciba según su aporte a la sociedad, […] no satisface todas
las necesidades del trabajador y su familia, genera desmotivación y
apatía hacia el trabajo, influye negativamente en la disciplina e
incentiva el éxodo de personal calificado hacia actividades mejor
remuneradas, desestimula la promoción de los más capaces y abnegados
hacia cargos superiores”.

También reconoció Castro que las “pensiones son reducidas e
insuficientes para enfrentar el costo de la canasta de bienes y
servicios”, y concluyó el tema diciendo que “para distribuir riqueza,
primero hay que crearla y para hacerlo tenemos que elevar sostenidamente
la eficiencia y la productividad”.

El problema salarial ya ocupó un lugar central a partir del 24 de
febrero de 2008, cuando Raúl Castro, designado presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros, esbozó un programa de cambios que
comprendía varias necesidades urgentes, entre ellas: fortalecer de forma
sostenida la economía nacional, satisfacer las necesidades básicas de la
población, reevaluar progresivamente el peso cubano y recuperar la
función del salario.

Unos días después de anunciado dicho programa, en un artículo de opinión
titulado ¿El huevo o la gallina?, expuse mi criterio acerca de la gran
dificultad para su implementación: “solo se puede distribuir lo que se
ha producido, el punto de inicio se sitúa en el aumento de la
producción, la productividad y la eficiencia. Sin embargo, en el estado
actual de deterioro, la mayoría de los cubanos no quieren trabajar por
un salario que no guarda ninguna relación con el costo de la vida y
donde las promesas de futuro, después del fracaso del modelo vigente, no
llenan las expectativas de los productores. Como resultado el punto de
partida constituye una contradicción: sin aumento de la producción no
habrá mejoría en las condiciones de vida; a la vez, si las condiciones
de vida no mejoran la gente no está en disposición de producir”.

Transcurrido seis años de aquel momento, nos encontramos en el mismo
punto, con la diferencia de que el problema ha empeorado por cinco razones:

1- El aumento de los precios ha generado una disminución considerable
del salario real.

2- La demora en hallar soluciones ha agudizado la indisciplina laboral y
el desinterés por el resultado productivo.

3- La moral ha continuado deteriorándose.

4- La desesperanza y la apatía se han generalizado.

5- Los trabajadores privados, llamados “cuentapropistas”, obtienen
ingresos superiores a los estatales, lo que hace más evidente la
insuficiencia salarial y la incapacidad del Estado.

Resulta que el salario mínimo tiene que ser suficiente para satisfacer
lo que Diego Vicente Tejera —fundador del socialismo democrático en Cuba
en la frontera de los siglos XIX y XX— llamó “necesidades naturales”:
costos de habitación, vestuario higiénico y decente, y alimentación sana
y suficiente, a lo que le agregaba un tercio para cubrir gastos de
enfermedad e imprevistos.

En su obra Un sistema social práctico, Tejera definió cinco estados
sociales: miseria, pobreza, comodidad, riqueza y opulencia. En la
miseria ubicaba a los que carecían de lo más elemental para satisfacer
las necesidades naturales y en la pobreza a los que disponían de lo
estrictamente necesario para ello. De acuerdo a su esquema, no con el
salario mínimo —del cual nunca se habla en Cuba— sino con el salario
medio, algo más de 460 pesos, es imposible satisfacer dichas
necesidades, pues en un núcleo familiar de tres miembros, donde dos de
ellos trabajen, se requiere aproximadamente de 2.400 pesos.

Esa abismal diferencia entre salario y costo de la vida explica en buena
medida el predominio de la moral de sobrevivencia, la corrupción
generalizada y la insuficiencia productiva.

Ahora, pasado el tiempo, se reitera el dilema del huevo o la gallina:
para distribuir riqueza primero hay que crearla y para hacerlo tenemos
que elevar sostenidamente la eficiencia y la productividad. Pero resulta
que esa verdad de Perogrullo, que funciona en cualquier economía, debido
a las distorsiones sufridas en Cuba, no funciona ni funcionará, lo que
indica que la solución está en otra parte. La crítica y prolongada
crisis de nuestra economía demanda una salida para lo cual hay que tener
en cuenta los siguientes requerimientos:

1- Reconvertir la tecnología obsoleta, lo que implica la búsqueda de
inversionistas (Si la nueva Ley de Inversiones mantiene la exclusión de
los cubanos, no habrá solución.)

2- Cambiar lo que sea necesario en el predominio de la propiedad estatal
y el sistema de planificación, dos factores que han conducido al
estancamiento en que se encuentra el país.

3- Abandonar el contraproducente esquema de ordeno y mando, donde los
trabajadores y la sociedad en su conjunto son concebidos como un medio
para ejecutar la política acordada por el partido gobernante.

4- Erradicar definitivamente el subjetivismo y la subordinación a la
ideología de las leyes que rigen los fenómenos económicos.

5- Reconocer la insuficiencia de los salarios y proceder a su aumento
gradual.

6- Destrabar todo lo que desde la ideología se interpone al avance,
incluyendo el derecho de los cubanos a ser propietarios de medios de
producción y a conformar un empresariado nacional.

Sin al menos esos requerimientos, no habrá solución a la insuficiencia
salarial y en consecuencia continuará el declive de la producción y la
erogación de millones de dólares para comprar en el exterior lo que se
puede producir en el país. Se requiere precisamente de lo que se
adolece, de la voluntad política para profundizar las reformas hasta el
restablecimiento de las libertades y el resurgimiento del ciudadano.

Source: El huevo y la gallina, otra vez | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1393915594_7434.html

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