Corrupción – Cuba – Corruption
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Cuba – la conquista silenciosa de Venezuela

Cuba: la conquista silenciosa de Venezuela
La colonización ideológica cubana sobre Venezuela podría entrar en la
historia como una obra de arte en materia de dominación política.
Iván García Quintero
mayo 08, 2014

Probablemente Fidel Castro, ni en sus mayores delirios, pensó tener el
control político y alcanzar beneficio económico de una nación nueve
veces mayor que Cuba, dos veces y media más poblada y con la reserva de
petróleo más grande del planeta.

La colonización ideológica cubana sobre Venezuela podría entrar en la
historia como una obra de arte en materia de dominación política. El
otrora barbudo nunca deja de sorprendernos. No ha sido un autócrata
menor. Para bien o para mal, siempre fue un animal político. Charlatán,
pandillero estudiantil y manipulador, pero siempre osado.

Demostró su probada incapacidad para crear riquezas y fundar una
economía sólida y coherente. Antes de llegar al poder a punta de
carabina en enero de 1959, Cuba era la segunda economía en América Latina.

Cincuenta y cinco años después, con unas finanzas en números rojos, PIB
raquítico y escasa productividad, la isla ahora discute el sótano
continental junto a Haití. En asuntos de estrategias políticas, Castro
es un viejo zorro. Siempre le gustó planificar subversiones y guerras.
En los años 80, desde una casona del reparto habanero Nuevo Vedado,
dirigió a distancia la guerra civil en Angola.

Es un maniático incorregible. Le place estar al tanto de todo. Desde el
rancho de las tropas, el cruce de ganado vacuno hasta pronosticar el
rumbo de un huracán. Castro era imprevisible. No fue un satélite cómodo
del imperio soviético. Tramó conspiraciones, guerras de guerrillas y
adoctrinó en Cuba a una pléyade de jóvenes latinoamericanos. Algunos hoy
en el poder, constituyen un capital político formidable para el régimen.

Ojeador experto, cuando el 4 de febrero de 1992 el teniente coronel
Hugo Chávez lideró una asonada golpista en Venezuela, antes que nadie,
desde La Habana, Fidel Castro vio el potencial del paracaidista de Barinas.

Lo invitó a Cuba apenas puso un pie fuera de la cárcel. Fue su manager
político a tiempo completo. Como en cualquier alianza o relación humana,
una persona siempre intenta dominar a la otra.

Castro fue sutil. Por razones de salud ya estaba de vuelta. Su
estrategia con Chávez fue de bajo perfil. No eclipsarlo. Todo lo
contrario. El proyecto era crear un líder continental. Chávez tenía
carisma y Venezuela una renta petrolera interesante. Cuba vivía horas
bajas tras la caída del Muro de Berlín, una crisis económica
estacionaria y la desaparición de la URSS.

Las guerras de guerrillas en América ya no eran un recurso. La
‘asquerosa democracia burguesa’, tan criticada por el comandante, fue el
camino para que grupos políticos afines al régimen cubano llegasen al poder.

Estos grupos entraron por la puerta de atrás en países rotos, donde la
corrupción y el mal gobierno imperaban. La gran proeza de Fidel Castro
ha sido colonizar a Venezuela sin disparar un tiro.

En los anales de la historia han existido diversas formas de dominación.
No siempre los imperios fueron países vastos. Dinamarca, Bélgica y
Holanda tuvieron posesiones en ultramar. Pero detrás existía un
potencial económico o una maquinaria militar temible. Gran Bretaña, en
su etapa de oro, contaba con una impresionante fuerza naval.

En los tiempos que corren, Estados Unidos es dueño de un arsenal nuclear
y una tecnología militar jamás vista. La Cuba de Castro es una economía
camino al cuarto mundo.

Su antaño potencial militar, que le permitió participar de manera
simultánea en dos campañas bélicas en Etiopía y Angola, tras el desplome
soviético, ha quedado reducido a un ejército equipado con armas
obsoletas. La lógica geopolítica enseñada en los colegios, según la cual
los países económica y militarmente poderosos dominan a las naciones
pobres y débiles, ha estallado por los aires en el caso de Cuba y Venezuela.

El truco de Castro para ocupar Venezuela ha sido la complicidad
ideológica. Según la periodista venezolana Cristina Marcano -autora
junto a Alberto Barreras de la biografía Hugo Chávez sin uniforme: una
historia personal- todo empezó en 1997.

El general Antonio Rivero, quien trabajó como jefe de telecomunicaciones
de la presidencia y fue director nacional de Protección Civil, señala
que ese año, 29 agentes encubiertos cubanos se establecieron en Islas
Margarita y en la campaña electoral ayudaron a Chávez en tareas de
inteligencia, seguridad personal e informática.

Luego la escalada injerencista fue en aumento. Cerca de 45 mil cubanos
trabajan hoy en la administración pública venezolana, la presidencia,
ministerios y empresas estatales. O como burócratas, médicos,
enfermeras, odontólogos, científicos, maestros, informáticos, analistas,
técnicos agrícolas, de electricidad, obreros y promotores culturales.
También en seguridad, inteligencia y en las Fuerzas Armadas.

Cuando los cooperantes cubanos arriban al aeropuerto de Maiquetía en
Caracas, todos los trámites migratorios son efectuados por personal
militar de la isla. Especialistas del Ministerio del Interior de Cuba
manejan el sistema de identificación de los venezolanos, sus cédulas de
identidad y pasaportes; sus registros mercantiles y notarías públicas.

Saben qué propiedades tienen y qué transacciones hacen. También
codirigen sus puertos y tienen presencia en aeropuertos y puntos
migratorios de control, donde actúan a sus anchas.

La firma cubana Albet SA, de la Universidad de Ciencias Informáticas
(UCI), que maneja los sistemas del Servicio Administrativo de
Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), tiene tanto poder que
no permite el acceso de venezolanos al último piso de la sede central
del SAIME en Caracas.

También son cubanos los sistemas informáticos de la presidencia,
ministerios, programas sociales, servicios policiales y de la petrolera
estatal PDVSA, mediante la empresa mixta Guardián del Alba, cuenta la
periodista Marcano.

La influencia política de Cuba, tanto en el gobierno del fallecido Hugo
Chávez como ahora el de Nicolás Maduro, es decisiva. Los hilos de
ciertas estrategias locales se manejan desde La Habana. Los hermanos
Castro se benefician con más de 100 mil barriles diarios de petróleo y
ayudas financieras estimadas en 10 mil millones de dólares anuales.

Es tanta la dependencia del PSUV (Partido Socialista Unido de
Venezuela), que los altos funcionarios cubanos, incluyendo al General
Raúl Castro, vuelan en aviones ejecutivos de lujo con matricula
venezolana.Ningún imperio en el mundo jamás había podido conquistar otra
nación sin tener poder económico ni enviar tropas. Cuba es la primicia.
En privado, Fidel Castro debe estar muy orgulloso.

Source: “Cuba: la conquista silenciosa de Venezuela” –
http://www.martinoticias.com/content/cuba-conquista-silenciosa-de-venezuela/34900.html

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