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Sin memoria no hay justicia

Sin memoria no hay justicia
Si su compromiso fuera auténtico, el CENESEX debía impulsar el debate
sobre fenómenos tan terribles como las UMAP, depuraciones
universitarias, los dictámenes del Congreso de Educación y Cultura de
1971 y la Parametración de los espacios culturales o los actos de
repudio de 1980
martes, mayo 20, 2014 | Leonardo Calvo Cardenas

LA HABANA, Cuba, -Acaba de concluir una jornada más de lucha contra la
homofobia que cada mes de mayo auspicia el Centro Nacional de Educación
Sexual (CENESEX), bajo el liderazgo de Mariela Castro Espín, hija del
presidente Raúl Castro. Esta miembro de la familia hegemónica y
nepotista se ha erigido en paladín de una supuesta cruzada por el
respeto a la diversidad de orientación sexual y los derechos de la
comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, e Intersexuales
(LGBTI), campaña que está marcada por el espíritu de manipulación
paternalista que caracteriza al sistema.

La jornada estuvo matizada por la celebración en Cuba de una nueva
reunión de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales,
Trans e Intersexuales ILGALAC (Varadero 7-10 de mayo), evento al que
llegaron una serie de invitados extranjeros, en su mayoría
desconocedores de la realidad histórica y social de Cuba.

En esta ocasión, pasaron por nuestro país una serie de personajes que a
causa de ese desconocimiento o por interés personal cantaron loas a la
labor del CENESEX y a los avances de Cuba en materia de derechos LGBT.
Personalmente dudo mucho que estos invitados de ocasión no sean capaces
de percatarse del carácter corporativo de la institución y el control
que ejerce sobre una lucha que sobre todo debe estar signada por la
independencia cívica de los actores que la protagonicen.

Así, con la complicidad dudosamente inocente de los delegados
extranjeros, la “seño”, educadora de guardería infantil, devenida en
máster en educación sexual, montó su show mediático de cada primavera,
esta vez en La Habana, Varadero y la provincia Granma, en el cual se
volvió a hacer evidente la decadencia en impacto y capacidad de
convocatoria de este montaje lastrado por la manipulación política a
favor del régimen y que está muy lejos de reflejar el verdadero sentido
universal de la justa lucha por la igualdad de derechos sin distinción
ni discriminaciones, pero sin condicionamientos ni manipulaciones.

Muchos miembros de la comunidad LGBTI en Cuba se han ido decepcionando
de la propuesta del CENESEX, en tanto ha estructurado una serie de
plataformas y estructuras cortesanas y clientelistas, meticulosamente
controladas desde arriba que nada tienen que ver con el liderazgo y la
potestad de las víctimas de siempre, y sirven muy bien a los intereses
de control y manipulación de ese liderazgo impuesto e ilegítimo.

De hecho, más allá de los impactos mediáticos que garantiza el
“liderazgo” de la “Infanta Mariela”, quien recorre el mundo alimentando
una falsa imagen de liberalismo y apertura, muy poco se ha avanzado en
Cuba en materia de consagración jurídica de los derechos de la
comunidad, de activación de mecanismos efectivos de protección y combate
contra la injusticia y la discriminación y sobre todo en el
reconocimiento de la independencia y el liderazgo cívico de una
comunidad capaz de encabezar sus propias luchas.

Porque el pecado original de todo el andamiaje manipulador de Mariela
Castro y su montaje radica en que los heterosexuales debemos
comprometernos y participar en esta larga y difícil lucha por el respeto
a la diversidad, El Estado debe hacer una contribución capital a la
instauración institucional y cultural de esos derechos y valores, pero
deben ser los miembros de esa comunidad los que tienen que liderar,
desde la legitimidad de sus espacios y potestades, una lucha que nadie
como ellos pueden sentir e impulsar.

Dos carencias más deslegitiman el montaje de Mariela: en primer lugar,
la manipulación política de utilizar las acciones y espacios de las
campañas para impulsar y visibilizar los intereses del gobierno que nada
tienen que ver con el tema LGBTI; por otra parte, la omisión y
desconocimiento de una realidad histórica que ha marcado con fuego y
dolor varias décadas de nuestras vidas, ante lo cual sin reconocimiento
y desagravio será muy difícil reconstruir nuestras relaciones sociales.

Mariela Castro y su séquito impulsan el trabajo del CENESEX borrando la
ejecutoria y el legado del Dr. Celestino Álvarez Lajonchere, quien con
su genio, carisma y entrega fue precursor de los avances teóricos y
educativos en esta rama del saber. Lo mismo sucede con la destacada
especialista alemana Mónica Krause, quien dirigió el CENESEX durante
años e hizo grandes aportes científicos en esta rama. Es fácil
comprender que, reconocer la obra y herencia de esos especialistas,
sería dejar en mayor evidencia la incapacidad de la actual directora
para ocupar la responsabilidad que asume con tan displicente festinación.

Si fuera legítimo y auténtico su compromiso, lo primero que tendría que
hacer Mariela Castro en nombre de su familia y el poder que han ejercido
es pedir perdón por tantos crímenes y desmanes, por tanto dolor,
sufrimiento e injusticia causado a compatriotas por su orientación
sexual. Si su compromiso fuera auténtico, el CENESEX debía impulsar el
debate sobre fenómenos tan terribles como las Unidades Militares de
Ayuda a la Producción, UMAP, las depuraciones universitarias, los
dictámenes del Congreso de Educación y Cultura de 1971 y la
Parametración de los espacios culturales o los actos de repudio de 1980.

Si fuera legítimo y auténtico el compromiso del CENESEX, Mariela
utilizaría su autoridad e influencia para denunciar y combatir las
violaciones de derechos que cotidianamente sufren los miembros de la
comunidad LGBTI, víctimas de las injusticias y el abuso, físico y
sexual, que genera la extendida arbitrariedad y corrupción de las
fuerzas del orden público. Bien podría Mariela utilizar el poder que le
asiste para impulsar una campaña de adhesión ciudadana que demande la
aprobación de leyes que hagan efectivos los derechos de la Comunidad LGBTI.

Ante la indolencia y desconexión social de esta plataforma oficialista,
la comunidad LGBTI ha reaccionado generando en los últimos años una
serie de movimientos que tratan de impulsar esta lucha desde la
sociedad, libres de tutelajes manipuladores. La recién creada plataforma
independiente Alianza Arcoíris Libre de Cuba (ALCU), recibió en esos
días la visita de representantes de la Corporación Caribe Afirmativo de
Colombia, institución fundada por un cubano y que acumula amplia
experiencia en materia de promoción de los derechos de la comunidad
LGBTI y con la cual varias plataformas de la sociedad civil de Cuba
desarrollan un programa de intercambio teórico y práctico.

Los activistas colombianos, que fueron objeto de amenazas por parte de
la policía política y de acoso por parte de la Policía Nacional
Revolucionaria, pudieron constatar en la práctica los matices de la
compleja realidad social cubana y sobre todo la necesidad de que se
amplíen los horizontes de conexión de las plataformas independientes con
los avances globales en materia de derechos LGBTI, para convertirse en
un real mecanismo de presión ante un gobierno que se mueve entre la
represión y la manipulación sin pasar nunca por la memoria y la justicia.

montesinos3788@gmail.com

Source: Sin memoria no hay justicia | Cubanet –
http://www.cubanet.org/opiniones/sin-memoria-no-hay-justicia/

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