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China y Cuba – dos “comunismos” muy diferentes

Cambios, China, Reformas

China y Cuba: dos “comunismos” muy diferentes
Aunque el presidente Chino, Xi Jinping, ha saludado los cambios
económicos en la Isla, China y Cuba transitan por dos vías diferentes a
la hora de hacer reformas
Redacción CE | 23/07/2014 4:06 pm

El servicio de noticias de la BBC publica un amplio artículo en que
señala nueve diferencias fundamentales entre el comunismo de China y
Cuba, si es que el concepto de comunismo, tal como se ha entendido
tradicionalmente y sobre todo durante la existencia de la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el Campo Socialista es
aplicable a ambos países. Ya en fecha temprana, K. S. Karol escribió un
libro con un título profético y veraz: China, otro comunismo.
Sí que Fidel Castro vuelve a equivocarse —o a interpretar los últimos
acontecimientos de acuerdo a su óptica limita— cuando afirma en un
artículo aparecido el martes en Grama y en Cubadebate —que también se
reporta en esta edición— que Rusia y China “se inspiraron en las
“utopías” de Marx y Lenin”, porque de esas “utopías” nada queda en Rusia
y poco en China, salvo en este último un acomodo de nombre y jerarquía
política y en parte económica acorde al mantenimiento de la elite
gobernante. Vladimir Putin no habla del comunismo soviético sino del
nacionalismo ruso, mientras los chinos, desde la época de Mao se
apartaron de la órbita soviética. Añoranza castrista que no es más que
una ilusión sin porvenir.
Pero incluso en el supuesto de que en China existiera un sistema
comunista, y no una forma propia de capitalismo de Estado como en
realidad ocurre, ese sistema no solo se diferencia fundamentalmente del
cubano, sino resulta no solo difícil de adaptar a la realidad cubana,
sino hay pocas intenciones verdaderas de intentarlo, por parte del alto
mando en Cuba.
Estas son las principales diferencias, que permiten afirmar que Cuba no
se encamina hacia una “nueva China”, ni hay fuerte interés por parte de
Raúl Castro —y mucho menos de su hermano mayor—, salvo en algunos
aspectos muy específicos, como lograr una mayor eficiencia económica, en
ese objetivo:
Ambos sistemas se definen a sí mismos como comunistas, afirma Eulimar
Núñez en BBC Mundo. Ambos tienen un partido único y son los dos, con
características distintas, gobiernos autoritarios. ¿Pero cuánto se
parecen los modelos políticos de China y Cuba? ¿Se pueden extrapolar
experiencias entre uno y otro?
BBC Mundo le explica en nueve puntos las principales similitudes y
diferencias entre ambos modelos.
China, un modelo difícil de clonar
“China posee una economía de libre mercado dirigida por el Estado. Ese
es, en general —más allá de Cuba— un tema que los países en desarrollo
están mirando para saber qué se puede aprender”, explica Ariel Armony,
director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Miami.
“El problema es que China es un caso muy específico. Resulta difícil
extraer lecciones que sean aplicables a otros contextos”, afirma el
también coautor de From the Great Wall to the New World: China and Latin
America in the 21st Century (De la gran muralla al nuevo mundo: China y
América Latina en el siglo 21).
Por su parte, el profesor del Centro de Investigaciones de Economía
Internacional de la Universidad de La Habana, Julio Díaz Vázquez,
también sostiene que “el modelo chino no es clonable porque responde a
otros intereses, a otra cultura. Fue algo distinto siempre”, afirma.
Aunque ambos países han mantenido una larga relación bilateral, Cuba no
es una referencia para la China actual, como comenta Yuwen Wu,
periodista del servicio chino de la BBC. “Se admira a sus médicos y sus
servicios de salud, pero no creo que el modelo chino haya aprendido algo
del cubano”.
“La exembajadora de China en Cuba, Liu Yuqin, es citada esta semana por
el Diario del Pueblo —periódico oficial del Partido Comunista— diciendo
que Cuba es buen amigo, camarada, hermano. Yuqin dice que los cubanos
han aprendido de la reforma económica china y que la visita de Xi es una
suerte de aprobación de los cambios que están ocurriendo en la isla”.
Para Cuba, el modelo chino ha sido un referente importante. Como
recuerda Carmelo Mesa Lago en su libro Cuba en la era de Raúl Castro,
los modelos chino y vietnamita resultan atractivos para la dirigencia
cubana porque combinan un fuerte dinamismo económico y mejoras en los
niveles de vida, manteniendo un partido comunista único.
“No obstante, Fidel rechazó repetidamente la factibilidad de la vía
china, por tener condiciones facilitadoras no existentes en Cuba: enorme
extensión territorial y poder económico, lejanía de los EEUU y gran
inversión extranjera”, agrega el texto.
Descentralización vs. Centralización
China implementó a finales de la década del 70 un programa de reformas
económicas llamado socialismo con características chinas.
El proceso de transformación dirigido por el líder Deng Xiaoping buscaba
transformar a la estancada y empobrecida economía planificada en una
economía de mercado, capaz de generar mayor crecimiento económico.
“En el proceso de reformas que se llevó a cabo en China, la
transformación del Estado involucró la descentralización del proceso de
toma de decisiones hacia las autoridades locales y en Cuba no ocurre lo
mismo”, afirma el profesor Armony.
Entre otras medidas, los chinos implementaron la descolectivización de
la agricultura, la apertura del país a la inversión extranjera y el
permiso a emprendedores a iniciar empresas.
Reformas muy similares a estas han sido implementadas por el gobernante
cubano Raúl Castro desde su llegada al poder.
Sin embargo, como destaca Mesa Lago, “Raúl ha mantenido el modelo
económico socialista, con predominio del plano central y la empresa
estatal”.
Renovación de la burocracia estatal
La burocracia china no opuso resistencia cuando el presidente chino Deng
Xiaoping comenzó el proceso de reformas tras la muerte de Mao y ocurrió
una suerte de “purga no violenta” entre los cuadros tradicionales del
Estado y del Partido Comunista. “Esto ha sido muy importante. Si se
quiere implementar una serie de reformas, hay que garantizar que la
burocracia estatal va a sumarse a este proceso y no va a poner
obstáculos”, sostiene Armony.
Raúl Castro, por su parte, tras asumir el mando en 2006, incorporó a sus
viejos compañeros de lucha al alto gobierno, en lugar de renovar los
cuadros.
Desigualdades, clase media y emprendimientos
Según el profesor Ariel Armony, China ya no puede sustentar los niveles
de crecimiento en función de un modelo exportador.
China previó que iban a producirse desigualdades con las reformas y el
presidente Deng aceptó que una minoría se hiciese rica y que emergiera
una clase media que concentra la promesa del crecimiento económico
futuro. “En China hay un grupo que se ha hecho hiper rico, pero también
han salido millones de personas de la pobreza. Ya China no puede
sustentar los niveles de crecimiento que tenía hasta ahora en función de
un modelo exportador, ahora es el gran momento del consumo interno”,
explica Armony.
La cubana, por lo pronto, es una sociedad con pocos recursos que se ha
vuelto mucho más desigual de lo que era —entre otras razones, por el
efecto de la remesas en dólares y la corrupción— a pesar de que el
gobierno no ha dado rienda suelta al emprendimiento.
“En Cuba, si tengo un comercio y logro ganancias, me puedo comprar un
carro. Pero las reformas no me permiten invertir en nuevas iniciativas,
ni contratar más trabajadores de los que el gobierno permita. El Estado
sigue controlando de una manera muy fuerte y no permite que se
desarrolle esta clase media, lo cual es central. ¿La razón? Mantener el
poder político”, sostiene Armony.
Según el profesor Díaz Vázquez, aún parece lejana en Cuba la idea de
dar aliento a la iniciativa individual para desarrollar las fuerzas
productivas, como lo hizo China.
“Uno de los problemas que tiene la economía cubana es que tiene un alto
nivel educacional de su fuerza de trabajo, que no se refleja en la
producción. Cuba tiene más de un millón de graduados universitarios, ¿y
dónde está el impacto de esa fuerza de trabajo calificada en la
producción? El 36% de los graduados universitarios no trabaja dentro de
su especialidad. Si yo fuera Marx, diría que allí se botó el dinero”,
opina el catedrático de la Universidad de La Habana.
La experimentación y el avance
Cada una de las reformas económicas generales que ejecutó China, fue
antes probada localmente, como ocurrió en el caso de las “zonas francas”
que comenzaron en el sur de China.
“La experimentación fue un elemento importante del proceso de
transformación. Se pudo ver qué funcionaba y qué no, se pensaba en cómo
ajustarlo y una vez que empezaban a funcionar, replicaban experiencias
en otros lados. Luego el modelo cambió y se creó un sistema de
competencia entre provincias. Nada de esto hay en Cuba. Ninguna de las
reformas nos hace pensar en esto”, dice Armony. “China comete errores,
pero los revisa, analiza y acciona en función de aprender de esos
errores. Tiene una estrategia hacia adelante, no da un paso adelante y
tres para atrás”, finaliza el académico.
Empresas estatales… y privadas
Además de mucha inversión extranjera, en China hay empresas estatales
que funcionan, en gran medida, como empresas privadas: su objetivo
principal es lograr objetivos económicos. Y estas empresas guardan
estrecha relación con la banca, y se comportan a su vez como agentes
capitalistas. A partir del año 2000, el Estado pidió a las empresas que
exportaran, invirtieran, buscaran negocios y es cuando empezaron a
adquirir dimensión global.
Sobre ellas, comenta Armony: “Tienen un acceso directo y en grandes
cantidades a financiamientos de los bancos, un elemento fundamental de
su éxito en el exterior. Cuando van y compiten por una concesión de
minería, petrolera, etc., en muchos casos pueden llevar además una
promesa de construcción de infraestructura. Son empresas del Estado, que
se mueven como si fueran privadas, pero con dinero estatal. ¿Cómo puede
competir con China una empresa privada de Occidente, si no posee un
nivel de financiamiento tan fácil y barato?”.
En Cuba, en cambio, el gobierno ha reconocido la necesidad de replantear
el funcionamiento de las empresas del Estado, que son mayoritariamente
improductivas y representan una gran carga burocrática. En la
actualidad, Cuba se proyecta internacionalmente de una manera muy
limitada, con el envío de misiones médicas, por ejemplo. Desde el punto
de vista económico, la Isla ha reemplazado parte del antiguo subsidio de
la Unión Soviética con el venezolano y depende de ese dinero.
Libertad de expresión
“En mi experiencia personal enseñando en China, a pesar de que hay
muchas cosas que no se pueden hacer, existen espacios abiertos a la
discusión y la controversia. El control existe, hay un monitoreo muy
fuerte de las comunicaciones, pero se dan espacios para que los jóvenes
debatan, critiquen. Uno de ellos: las universidades”, dice Armony.
En un informe publicado por la revista de comunicación Infoamérica en
2009, se asegura que la evolución de Cuba en materia de libertad de
expresión es mínima. “La Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH), en su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, sostiene
que es el único país de América donde no existe tal libertad y donde hay
más periodistas encarcelados por motivos profesionales”, se lee en el texto.
Cinco años después, en 2014, puede decirse que el acceso a internet
—aunque muy limitado— ha jugado un papel importante en la creación de
espacios para la discusión en la Isla.
Los jóvenes
Para los académicos, la idea de pensar que los chinos aspiran a una
democracia es una falsa creencia que se tiene en Occidente sin realmente
conocer la realidad del país. “Eso no es una necesidad”, señala Armony.
“Mi experiencia es que los jóvenes chinos sobre todo están interesados
en afirmar su pertenencia a la clase media. Eso es lo que les importa.
Trabajo estable, vivienda, un auto. Acceso a los bienes de consumo”,
explica. “Este escenario le preocupa al partido Comunista porque si se
contrae la economía y no hay trabajos que respondan a la expansión
increíble de la educación superior, puede haber problemas: si voy a la
universidad, no quiero trabajar en una fábrica”.
Tras décadas de la política del hijo único, en un país que no tiene
sistema de pensión, los jóvenes chinos tienen una preocupación extra:
saben que se tienen que encargar de los padres.
En Cuba, los jóvenes que impulsan las reformas en la actualidad
apuestan por métodos diversos. Su atrevimiento, en un país donde
disentir puede ser penado incluso con cárcel, es un signo de que los
tiempos están cambiando.
La corrupción
La corrupción es un problema para ambas naciones.
Si en algo se parecen los modelos de ambos países, es en este punto.
El presidente Xi Jinping ha lanzado una campaña muy fuerte contra la
corrupción en el Estado y en el partido. “Es gigante, terrible y está
teniendo una influencia muy negativa”, dice Armony. “A la gente le enoja
saber que los funcionarios públicos —a todos niveles— viven mejor y que
la gente rica esté por encima de la ley”.
En Cuba, el gobierno de Raúl Castro emprendió una campaña de castigo a
la corrupción luego de suceder a su hermano. Él ha dicho que se trata de
uno de los principales enemigos de la revolución.

Source: China y Cuba: dos “comunismos” muy diferentes – Artículos – Cuba
- Cuba Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/china-y-cuba-dos-comunismos-muy-diferentes-319379

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