Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
July 2014
M T W T F S S
« Jun   Aug »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
Translate (from Es)
Archives

Regulaciones aduaneras – Éstas no serán las últimas

Regulaciones aduaneras: Éstas no serán las últimas
Para los coroneles y generales, dueños de todas las tiendas en divisas,
es delito que nuestra gente ingrese al país con 60 jabones o cuatro
docenas de bragas
martes, julio 22, 2014 | José Hugo Fernández

LA HABANA, Cuba -Con las nuevas regulaciones aduaneras que se pondrán en
vigor en Cuba, a partir del 1 de septiembre, el régimen persiste en sus
errores históricos, que parecen múltiples y variados pero en realidad
son siempre los mismos, consistentes en utilizar las leyes y el poder
como instrumentos a su exclusivo servicio, obviando el interés popular
con absoluta falta de escrúpulos y de sesos.

Todavía está fresca la tinta con que firmaron las regulaciones
anteriores, y ya dictan otras para derogarlas. Pero éstas tampoco serán
las últimas. Para los coroneles y generales, dueños de todas las tiendas
que aquí venden en divisas (y también de la Aduana), resulta un delito
inadmisible que nuestra gente ingrese al país con 60 jabones en su
equipaje, o con cuatro docenas de bragas o con dos motherboard de
computadora, pues eso (según creen) significa una merma para sus
bolsillos por concepto de venta de jabones, bragas o motherboard.

Se diría que no saben que el fraude y los modos de evasión para estas
nuevas regulaciones, como para todas las que han dictado y dictarán,
vienen ya previstos, como un inciso de su cuerpo legal, por la
putrefacta corrupción que impera en todas las instancias oficiales,
donde la Aduana no es excepción sino regla.

Tampoco es que esto les importe mucho, o al menos mientras puedan
salirse con la suya, que es, por un lado, neutralizar la competencia de
quienes venden aquí -traídos por las mulas- productos de mejor calidad y
a mejores precios que los de las tiendas; y por el otro lado, frenar en
alguna medida la entrada al país de enseres que propicien una mayor
informatización (dígase, de paso, información) de los cubanos.

Es realmente patético el espectáculo de una banda de ancianos a quienes
ya nadie respeta, aunque aún temen, enfrentando con disposiciones
tiránicas las iniciativas comerciales de la gente de a pie y los avances
de la tecnología, sólo por conservar durante un tiempo más sus viciadas
y ruinosas parcelas de poder.

También resulta descorazonador y bochornoso ver a la gente levantarse
cada día bajo la presión de inventar nuevas formas de evadir las malas
leyes para continuar respirando. Sin contar el triste espectáculo de
nuestros paisanos emigrantes, que hoy se rompen el lomo trabajando en el
capitalismo para propiciar que aquí no falte lo más elemental de todo
cuanto nos niega el socialismo.

No existen estadísticas que permitan conocer con rigor el número de
familias que hoy sobreviven en Cuba, o las que pueden vestir
decentemente, gracias a esas ropas que les envían los suyos desde el
exterior, o a los variados productos con los cuales logran mantener un
cierto movimiento dentro del mercado interno, cada vez más raquítico y
paralizado. Pero se sabe que son miles de miles.

Ante la inutilidad y la falta de preocupación estatales por garantizar
que el pueblo sobreviva gracias a su propio esfuerzo, la única
alternativa con vergüenza ha sido la ayuda de aquellos emigrantes que,
luego de haber sudado la gota gorda manejando un camión, o trabajando en
una fábrica o en la construcción, limpiando cristales, estibando bultos,
sirviendo mesas, limpiando pisos, atendiendo un mostrador, sacrifican
sus modestas ganancias en la compra y envío de productos que sus
familiares de aquí puedan vender en las calles, para ganarse los
frijoles sin perder la noción del sacrificio y del trabajo, sabiendo que
no les caen del cielo.

Y tales pobres remedios son calificados ahora por los voceros de la
Aduana como acciones con fines de lucro, ante las cuales, dicen, hay que
proteger el mercado nacional. Dan ganas de arrastrarse de la risa, o de
vomitar, ante palabras tan cínicas.

Nota: Los libros de este autor pueden ser adquiridos en las siguientes
direcciones: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0 y
www.plazacontemporaneos.com Su blog en:
http://elvagonamarillo.blogspot.com.es/

Source: Regulaciones aduaneras: Éstas no serán las últimas | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/regulaciones-aduaneras-estas-no-seran-las-ultimas/

Tags: , ,

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *