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Lo que no debe hacerse con la inversión extranjera

Lo que no debe hacerse con la inversión extranjera
ELÍAS AMOR | Valencia | 4 Nov 2014 – 1:33 pm.

En la Feria Internacional de La Habana no se adjudican licencias a
cuentapropistas: se ofrecen oportunidades a inversores en un mundo
globalizado.

Nadie tenía la menor duda que no iba a ser así. En una economía de
planificación central, en la que no existe la propiedad privada, ni
tampoco el libre derecho a emprender negocios por parte de los
nacionales del país, el gobierno organiza una “feria internacional” para
presentar a los visitantes extranjeros, en su mayoría empresarios y
diplomáticos, una cartera de 246 proyectos asombrosos para que
materialicen el destino de sus inversiones.

“Asombroso” es el término que se debe utilizar, porque estos proyectos
van desde la “producción de pollo, carbón a partir del marabú que
infecta los campos, envases de todo tipo, y la fabricación de vacunas o
botellas de vidrio, latas de aluminio, pasando por el desarrollo de
parques eólicos”. Lo mejor de todo es que con esta “cartera de
negocios” el régimen aspira a generar 8.700 millones de dólares, para
que la economía salga del marasmo a que la han conducido los llamados
“Lineamientos”.

Conviene recordar en este punto que una economía de la solvencia de la
de Chile está realizando esfuerzos muy importantes para movilizar
proyectos de inversión extranjera por valor de 6.000 millones. La
realidad es que, visto desde esta perspectiva, la gesta de los
directivos castristas, suena a chiste. Conviene, por ello, quitar el
grano de la paja, y reconocer que esta “performance” castrista ante los
inversores extranjeros parece más una ópera bufa que una estrategia
adecuada para atraer el capital extranjero. Razones no sobran para
pensar así.

A nadie se le ocurre, en un mundo globalizado en el que los capitales se
mueven con total libertad en búsqueda de las mejores oportunidades de
negocios, ofrecer una “cartera” cerrada de oportunidades de inversión a
los empresarios internacionales. Conviene recordar al régimen que no
está adjudicando licencias a cuentapropistas que se encuentran limitadas
a “181 ocupaciones” para poder desarrollar sus microproyectos, sino que
al intentar que la economía se abra al mundo, las reglas del juego son
las mismas en todas partes. Querer predeterminar el resultado del
partido de antemano, es simplemente, no jugar limpio, perder el tiempo.

Segundo, una feria internacional es un espacio para la discusión en
positivo, el análisis y la toma de posiciones sobre las distintas
oportunidades de negocio que existen en un país. Los empresarios, que
saben mucho más de economía que los burócratas del régimen, acuden a
explorar y calcular a partir de las opciones existentes en abierto
cuáles son las mejores para colocar sus inversiones. Precisamente en
estos foros es donde se detectan los mejores negocios. Ningún gobierno
comete la imprudencia de establecer los límites de esa exploración.
Basta que lo haga para que el inversor, que desconfía de este tipo de
prácticas de los poderes públicos, simplemente pierda interés y abandone.

En tercer lugar, las ferias internacionales están muy bien, pero antes
de ofrecer oportunidades a los inversores hay que hacer un trabajo
previo, interno, que deje a la economía en las mejores condiciones para
desarrollar oportunidades de negocio. Ese trabajo en la economía
castrista sigue pendiente. Acciones dirigidas a mejorar la credibilidad,
la confianza, la seguridad jurídica, la transparencia, son necesarias,
pero no suficientes. Y lo más importante, no se puede jugar con cartas
marcadas. Eso es un suicidio. La economía global exige a los países
diseñar estructuras institucionales y jurídicas similares y confiables.
Las aventuras ideológicas ya no aportan valor en el mundo de los
negocios. Cuanto antes se percaten que el modelo de los “Lineamientos”
no es adecuado para la inversión internacional, mejor.

Cuarto, el ministro comete un gran error al declarar durante la Feria
que necesita la inversión extranjera, porque proporciona recursos que no
existen en el interior de la economía, dada la “insuficiente capacidad
de generación de ahorro” de la misma. Aunque eso fuera cierto, declarar
este tipo de cosas ante los inversores internacionales, o bien es una
prueba de ingenuidad por parte de quien no entiende cómo funciona la
economía mundial, o bien es un supuesto de asunción de riesgo de
consecuencias incalculables.

El ministro debería saber que precisamente la inversión extranjera acude
a aquellas economías en las que puede desplegar sus proyectos con el
ahorro nacional, con los excedentes de liquidez generados en otras
actividades de la economía. Afirmando que en Cuba no hay suficiente
ahorro, el ministro está despidiendo a buena parte de los inversores
potenciales, sin más. Muchos comprenderán el porqué de los problemas de
falta de liquidez e impagos.

Quinto, el embargo estadounidense. Una vez más, los hechos vienen a
desmentir las tesis oficiales. La economía cubana puede comerciar con
cualquier país del mundo, siempre y cuando tenga algo que ofrecer. Los
datos de la Feria son irrefutables. Empresarios de 60 países participan
en el certamen, un foro que se desarrolla hasta el 8 de noviembre, y en
el que se incluyen distintas actividades. Muchos de esos empresarios se
interesan por primera vez en experiencias en el desarrollo de proyectos
en la Isla, y probablemente desconocen la maraña de problemas de
burocracia e impagos con que se van a tropezar a la hora de realizar sus
iniciativas. Incluso, con riesgo de prisión, tras los juicios severos y
con falta de garantías, y condenas a diversos empresarios acusados de
corrupción. No pasa nada. Los empresarios privados son dueños de su
dinero y pueden hacer con él lo que crean conveniente.

Tiempo habrá de evaluar el resultado de estas iniciativas. Por lo
pronto, las actuaciones en el Mariel son desconocidas. El gran proyecto
financiado con fondos procedentes de Brasil se encuentra en punto
muerto, y son muchos los que dudan de su viabilidad ante la escasa
relación con la economía de la Isla. La “cartera de proyectos” deja
mucho que desear, y por mucho que las autoridades del régimen se
esfuercen en explicar que han sido elegidos por las empresas con
estudios de viabilidad, lo cierto es que la dirección socialista y
planificada de la economía ha hecho de las suyas.

Este artículo apareció en el blog Cubaeconomía. Se reproduce con
autorización del autor.

Source: Lo que no debe hacerse con la inversión extranjera | Diario de
Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1415100792_11112.html

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