Corrupción – Cuba – Corruption
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Los agentes de la intimidación

Los agentes de la intimidación
BORIS GONZÁLEZ ARENAS | La Habana | 21 Nov 2014 – 9:13 am.

La prensa oficialista publica noticias sobre una operación de
contrabando desmontada en la Aduana. La noticia sirve como advertencia,
¿pero contra quiénes?

El pasado 11 de noviembre Juventud Rebelde publicó una noticia titulada
“Frustra Aduana del Puerto de la Habana intento de evadir el control”.
La noticia declara que alguien a quien no identifica quiso entrar en
Cuba piezas de motocicletas, incluidos motores, habiendo declarado
inicialmente que se trataba de plantas eléctricas.

Del mismo modo, dice la noticia, la persona reconoció sus intenciones de
entrar esos equipos de manera encubierta. Por último, el texto reproduce
el artículo del Código Penal que sanciona “al que introduzca o intente
introducir en el país objetos o mercancías sin cumplir las disposiciones
legales”.

Una de las cosas que más llama la atención del texto es el tema. Nuestra
prensa no suele reflejar los hechos delictivos ni criminales, nunca
hemos sabido los cubanos los índices de homicidio, agresiones violentas
o robos, que sufre nuestro país. Tampoco los delitos asociados a la
corrupción o el contrabando como en el caso descrito.

La publicación de noticias de este tipo tienen siempre tres intenciones
marcadas. Primero, envilecer al que ha cometido el delito. Entonces se
le pone su nombre con apellidos. A inicios de noviembre, la prensa
oficial anunció las penas dictadas contra los autores del fraude masivo
con los exámenes de ingreso a la Universidad a finales del curso escolar
pasado. Los autores del fraude lucraron con exámenes de carácter
nacional y obligaron a repetir la convocatoria. Al informar de las
sanciones, los nombres y apellidos de los culpables aparecieron en
letras mayúsculas realzadas en negro. Pero no es esa la intención en la
noticia que nos ocupa. En su redacción, el nombre del sujeto que
intentaba entrar de manera ilícita las piezas de motocicleta no se menciona.

La segunda razón por la que puede aparecer una información así es por la
magnitud del crimen cometido. Son crímenes extraordinarios y la
información asociada a ellos se propaga con gran velocidad al margen de
los medios estatales. En ocasiones, sin embargo, nuestra prensa puede
reflejarlos.

Así pasó en marzo de este año cuando un joven asesinó a un hombre, su
hijo y la mujer que lo cuidaba. Los asesinó golpeándolos mientras
dormían y luego huyó. Las fotos del criminal y de las víctimas se
propagaron por medio de memorias flash y la prensa dio alguna noticia al
respecto. Tampoco es esta la razón en este caso, pues el contenido del
texto y la foto publicada por Juventud Rebelde reflejan un delito de
poca gravedad.

Queda una tercera razón para la publicación de la noticia y es la
intimidación. Las restricciones aduanales para la importación de
productos sin carácter comercial, emitidas en julio pasado y que
disminuyen las posibilidades de importación de bienes por particulares,
son de extraordinaria impopularidad.

Como mismo la prohibición desde inicios de este año de las mesas que
vendían al menudeo ha forzado una red clandestina de comercio, las
medidas para disminuir la importación han acentúado el incremento de los
delitos de contrabando y soborno. Ambos, la prohibición de venta al
menudeo y ahora la dificultad para importar, eran una importante fuente
de recursos financieros para el cubano corriente. Cubanos simples que
buscan, ahora por medios ilegales, mantener los ingresos que hasta meses
atrás obtenían de manera legítima. A estos son a los que busca
desestimular la noticia de Juventud Rebelde.

No está dirigida esta noticia contra los grandes contrabandistas cubanos
que se asocian con las autoridades necesarias para sacar o entrar al
país grandes volúmenes de mercancías. De esos que desde hace años
venimos recibiendo fuertes evidencias de que se han entremezclado con
las autoridades políticas y los clanes familiares agrupados tras décadas
de detentar el poder. Y que son los mismos que administran sin rendir
cuentas las fabulosas inversiones brasileñas en el puerto del Mariel y
los recursos interminables robados a los médicos cubanos contratados en
el exterior.

Tampoco está dirigida la noticia contra el contrabando organizado por el
Estado cubano, como el que enterró en miles de sacos de azúcar un
importante alijo de armas dirigido al gobierno criminal de Corea del
Norte y que, para hacerlo llegar allí, intentó violar las normas
panameñas que rigen el tráfico marítimo del Canal de Panamá, la
legislación internacional para el transporte de mercancías, y las
disposiciones de la ONU contra el comercio de armas desde y hacia Corea
del Norte.

La noticia está dirigida contra el cubano simple que ha buscado, en las
últimas décadas, un modo de ganarse la vida en la importación de objetos
deficitarios. Es un comercio de poquitos que consigue suplir de grandes
carencias a las incipientes iniciativas privadas y a la vida doméstica,
pero que también amenaza los ingresos del monopolio comercial estatal.
Contra ese cubano, contra sus posibilidades de ganarse la vida
dignamente, ha estado dirigida la política del castrismo y la prensa
cubana es una parte fundamental de su lógica intimidatoria.

Source: Los agentes de la intimidación | Diario de Cuba –

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