Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
January 2015
M T W T F S S
« Dec   Feb »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
Translate (from Es)
Archives

La negación del fidelismo

La negación del fidelismo
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 19 Ene 2015 – 8:59 am.

La reanudación de relaciones con EEUU será favorable para la
democratización de Cuba, pero esta dependerá de la voluntad de los cubanos.

De espalda a la historia de los conflictos, Cuba y Estados Unidos
trataron de imponer su política mediante la confrontación, para después
del naufragio encallar en la mesa de negociaciones. Optaron por la
guerra como continuación de la política para regresar a la política en
sustitución de la guerra: los presidentes de ambas naciones han
anunciado la disposición de normalizar las relaciones que estuvieron
suspendidas desde 1961.

La esperanzadora noticia ha generado una gama de criterios que varía
desde los que consideran que se resolvió el problema hasta los que
opinan que aquí nada va a cambiar. Unos consideran que los cambios ya
están caminando y otros dudan de la intención del gobierno cubano o de
los republicanos estadounidenses. Algunos, entre los que me encuentro,
pensamos que la reanudación de relaciones será favorable para la
democratización de Cuba que, aunque difícil y prolongada, será posible.
Es un optimismo fundamentado en seis argumentos.

Primero. El discurso del presidente estadounidense se aparta de la
anterior exigencia de primero democratizar a Cuba para luego suspender
el embargo. En su lugar propone un paquete de medidas que coadyuvarían
al empoderamiento ciudadano como antesala de una discusión en el
Congreso para derogar la Ley. Con ese giro desaparece tanto el “enemigo”
como la “plaza sitiada”. Por la parte cubana, la tesis del fidelismo, de
que Cuba ya cambió en 1959 y por tanto no hay nada que cambiar, ha dado
paso a la visión del raulismo, dispuesto a cambiar algunas cosas.

Segundo. El giro de Estados Unidos responde al fracaso de la política
dirigida a promover cambios en Cuba y al autoaislamiento “regional e
internacional” ocasionado por esa práctica. El de Cuba, presentado como
una victoria, revela el fracaso en la gestión económica, los magros
resultados de las reformas, el éxodo, la corrupción generalizada y el
creciente descontento, en un momento en que la fragilidad de las
subvenciones de Venezuela se han puesto a la orden del día y en que no
se divisa un nuevo padrino.

Tercero. El paquete de medidas de la Casa Blanca plantea la ampliación
de los permisos generales de viaje a Cuba, capacitación comercial a las
empresas privadas cubanas y a los pequeños agricultores, aumento del
monto de las remesas de donativos para cubanos y para proyectos
humanitarios, la expansión de ventas y exportaciones comerciales de
bienes y servicios desde Estados Unidos incluyendo al sector privado
cubano, el incremento del acceso de Cuba a las comunicaciones y la
capacidad para comunicarse de manera libre, y la permisibilidad a los
proveedores norteamericanos para proporcionar telecomunicaciones
comerciales y servicios de internet con precios más bajos. Esas medidas
favorecen al naciente sector privado, mejoran las condiciones en materia
de derechos humano e influyen en la implementación de reformas
democráticas y de medidas dirigidas a remontar la crisis actual.
Constituyen, por tanto, una forma de promover la democracia, el
resurgimiento de la sociedad civil y las libertades fundamentales.

Cuarto. La disposición expresada, de un lado, por el mandatario cubano
desde que asumió la dirección del Estado en 2006 respecto a normalizar
las relaciones con Estados Unidos y algunas medidas internas como la
reforma de las medidas migratorias. De otro lado las medidas de
flexibilización implementadas por el presidente norteamericano desde
2009, trillaron el camino que condujo a la decisión conjunta anunciada
el pasado 17 de diciembre.

Quinto. Las medidas de la Casa Blanca apuntan a cambios ordenados y
pacíficos. Esa política constituye una garantía a los que detentan el
poder, que son responsables de todo lo bueno y lo malo ocurrido en tan
largo período de tiempo. De todas formas, pienso que el gobierno de Cuba
tratará de lentificar el proceso, pero consciente de que no puede
evitarlo, pues ante una salida violenta todos serán perdedores. La
democratización organizada garantiza la estabilidad y el futuro de la
nación cubana.

Sexto. Cuba logró movilizar a personalidades, instituciones y gobiernos
para derogar el embargo. Varias figuras latinoamericanas intervinieron o
sirvieron de mensajeros, Canadá y el Vaticano desempeñaron un destacado
papel. Una vez desaparecido el enemigo y la plaza sitiada, el discurso
anterior pierde todo sentido. Esas fuerzas comprometidas esperan, en
respuesta al discurso de Obama, cambios al interior de Cuba. Negarse
implicaría la pérdida del apoyo hasta ahora logrado.

Todo depende de nuestra voluntad como cubanos

Para evaluar el alcance de las medidas basta analizar el estancamiento y
retroceso sufrido durante la confrontación: desaparición de la sociedad
civil, ausencia de las libertades fundamentales, subordinación de la
economía a la política y pérdida de la condición de ciudadano, entre
otros males.

Como los conflictos externos desmovilizan los conflictos internos, la
confrontación fue utilizada para eludir cualquier compromiso con los
derechos humanos. De resultar las negociaciones, al paso que las medidas
mencionadas comiencen a surtir efecto, la contradicción exterior será
desplazada gradualmente por la contradicción entre pueblo y Gobierno. Lo
que ocurra de ahí en lo adelante será responsabilidad única y
exclusivamente de los cubanos.

Las dudas acerca de que la normalización de las relaciones recibirá una
patada en la mesa de negociaciones carecen de fundamento en las actuales
condiciones. Las evasiones anteriores estuvieron respaldadas por las
subvenciones de la Unión Soviética y de Venezuela. La primera
desaparecida, la segunda en franca bancarrota. A lo que se unen los
pocos resultados en la atracción de capital foráneo y la imposibilidad
de que aparezca un nuevo padrino.

Se trata de un hecho sin antecedentes en la historia. Un Gobierno que
arribó al poder por las armas y a pesar de una ineficiencia sostenida en
la gestión económica, después de 55 años, ha encabezado los cambios, sin
que ninguna persona, grupo o partido lograra convertirse en fuente
alternativa de poder. Bajo una aparente continuidad se trata de la
negación del fidelismo en nombre del fidelismo. Una singularidad que
requiere de muchos análisis, debates e investigaciones, que expliquen
el por qué un país de matriz occidental, cuya sociedad civil debutó
desde la segunda mitad del siglo y a mediados del siglo XX contaba con
una de las constituciones más avanzadas para su época, pudo retroceder
hasta el deterioro económico y espiritual de la sociedad cubana.

La normalización de las relaciones, aunque importante, no pasa de ser un
primer paso. La suspensión del embargo ahora depende más del gobierno
cubano que de Estados Unidos. Se impone transitar de la disposición
expresada a la implantación de medidas que complementen el
empoderamiento ciudadano y debiliten la oposición a la derogación de la
Ley en el Congreso. De no hacerlo se favorecerá a los enemigos de la
normalización. Así de sencillo: el levantamiento del embargo está en
manos de Cuba, en las medidas internas que se implementen a favor de los
cubanos.

Salvado ese difícil escollo, se abrirá un proceso de transformaciones
graduales y civilizadas, cuyo resultado dependerán entonces de la
disposición de los cubanos; un pueblo que despojado de las libertades y
de los espacios que conforman el oxígeno del ciudadano, perdió la noción
de responsabilidad cívica, pero que ahora no puede eludirla.

El escenario emergente permitirá ir removiendo las bases que decidieron
la suerte del país y de cada uno de sus habitantes. Por esa razón, la
trascendencia del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre
Cuba y Estados Unidos depende, hasta cierto punto, de la conducta de
ambos gobiernos, pero ante todo de la voluntad y conducta de los
cubanos, algo que no puede ser asumido por ningún gobierno foráneo o
nacional.

Source: La negación del fidelismo | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1421624432_12384.html

Tags: , , , , , ,

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *