Corrupción – Cuba – Corruption
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Música contestataria y corrupción judicial

Música contestataria y corrupción judicial
ALICIA FERNÁNDEZ | La Habana | 28 Ene 2015 – 4:47 pm.

Víctima de asalto con arma blanca, el rapero Maikel Oksobo (El Dkano)
acusó de corrupción a la fiscalía y al instructor policial. Ahora las
autoridades buscan vías para condenarlo.

El pasado martes 20 de enero, el Tribunal Municipal de la Habana Vieja,
ubicado en calle Teniente Rey 405, fue sede de otro hecho que reafirma
la ausencia de derechos civiles y judiciales para los ciudadanos
cubanos. Lejos de celebrarse en esta sala penal un juicio con las
garantías constitucionales correspondientes que el Gobierno dice
respetar, se puso de manifiesto la represión policial que culminaría en
el encarcelamiento de la víctima.

A principios del pasado año, Maikel Castillo Pérez, productor musical y
rapero de 31 años, fue víctima de un asalto con arma blanca del cual
resultó gravemente herido con peligro para su vida. Estando recluido en
el hospital Calixto García, Maikel Osokbo (o El Dkano) —sus sobrenombres
artísticos en la escena rapera— fue visitado por un instructor policial,
que se identificaría como Pérez Pérez, con el fin de informarlo sobre
quién había sido su agresor y de que “la policía había realizado una
acusación de oficio”. El agresor, según este instructor, era “un
conocido proxeneta de La Habana Vieja conocido como El Pinareño”.

En la celebración del juicio, el acusado presentado por la policía
—representada ahora por el instructor Héctor— y la fiscalía, no era el
supuesto El Pinareño sino otro que no había participado en el asalto del
cual fue víctima el artista un año atrás. Según la fiscalía, Maikel
Osokbo aparecía como testigo del caso. Acusado de resistencia y desacato
por el hecho de protestar la decisión de la fiscalía de absolver al
supuesto encartado, el rapero terminó preso en el Vivac a la espera de
juicio y rechaza cualquier alimento.

“Tuve que mostrar, ante todos los presentes en la sala, las cicatrices
de mi asalto”, narra Maikel vía telefónica desde el Vivac. “Ahí la
fiscal me pidió disculpas, pero al final determinó absolver al supuesto
acusado que presentaron allí. En plena sala alegué mi desacuerdo,
acusando al instructor Héctor y a la fiscal de corrupción. Por esta
actitud fui conducido desde el tribunal para la estación de Cuba y
Chacón donde me acusaron de atentado y resistencia. Desde ahí me
trasladaron como el peor de los delincuentes, esposado de pies, manos y
cintura, para el Vivac.”

Maikel Castillo Pérez, padre de una niña, vive junto a su madre y
esposa, únicos familiares que tiene en Cuba, en Lamparilla 408 entre
Bernaza y Villegas, en La Habana Vieja. A mediados del 2000 comienza su
carrera como Mc, y el sello particular que lo distingue es la lírica
contestataria que asume en sus canciones y la actitud de expresar su
desacuerdo con el Gobierno.

En la edición de 2013 del Festival Puños Arriba, fue nominado en la
categoría Tema Social con la canción “Vamos echando”. Sus dos volúmenes,
Sin pelos en la lengua (2013) y Los más duros (2014), reafirman que su
rap “es cerrao y sin concesiones con un sistema lleno de embusteros”.

Como declarara en entrevista concedida a Helson Hérnández en Havana
Times el 20 de noviembre de 2013, Maikel vive consciente de “las
consecuencias de decir la verdad”. Desde hace varios meses está bajo
asedio policial a través de su jefe de sector, que en diversas ocasiones
le ha amenazado con procesarlo por “peligrosidad”.

“No son pocas las veces que se me ha ‘advertido’ de las consecuencias
por rapear mis cancioncitas contestatarias. Hay días en que creo que mi
asalto es parte de una kamankola disfrazada de delincuencia y
proxenestismo”, dice.

La acusación de Maikel, tanto al instructor Héctor como a la fiscal, de
amañar el juicio y de corrupción no es nada injustificada.

“Meses antes de celebrarse el juicio otro instructor, Malcom, fue a mi
casa con su mujer para convencerme de cambiar mis declaraciones. Por
supuesto que siempre me negué. Ahora, estando en el Vivac, se me acerca
un oficial de la Contrainteligencia Militar (CIM) y me pregunta si yo
era de La Habana Vieja y si el instructor del caso de mi asalto se
llamaba Héctor. Cuando le digo que sí, me confirma que este sujeto
estaba bajo investigación de la CIM por corrupción, y que yo no era el
primero en acusarlo. Pero igual sé que eso será un proceso largo y
burocrático, y en lo que el palo va y viene, yo estoy envuelto en un
proceso turbio para virarme, como ya hicieron, la tortilla al revés.”

El juicio por desacato y resistencia, por el hecho de hacer uso de su
derecho a cuestionar una arbitrariedad judicial, fue desestimado este
miércoles en el Tribunal Municipal de la Habana Vieja. Pero no es el
punto final para Maikel; las autoridades quieren acusarlo ahora de
“peligrosidad social”, una figura bajo la cual suelen acabar en prisión
opositores y ciudadanos molestos.

El rapero tiene otra cita con el tribunal este jueves por la mañana. “Si
las cosas no resultan claras, más allá de este atropello donde de pronto
de víctima me presentan como delincuente, igual voy a protestar
cualquier decisión. Estoy listo para todo y sin pelos en la lengua”, dice.

Source: Música contestataria y corrupción judicial | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1422460040_12573.html

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