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Monopolios?… Ni estatales ni extranjeros

¿Monopolios?… Ni estatales ni extranjeros
PEDRO CAMPOS | La Habana | 17 Mar 2015 – 7:34 am.

Opiniones de un emprendedor ante el nuevo escenario económico.

Alex Castro, hijo de Fidel Castro, declaró recientemente que McDonald y
Coca Cola son bienvenidos en Cuba. Desde luego debió estar hablando a
título personal y/o familiar, puesto que no tiene ninguna
representatividad popular.

Al respecto es preciso señalar, desde las posiciones del socialismo
participativo y democrático, que tanto daño hacen a la economía los
monopolios estatales como los internacionales. Unos y otros obstaculizan
el desarrollo de las fuerzas productivas y especialmente, la disminución
de los costos y precios de las materias primas y los productos finales.

En economías centralizadas estatalistas como la cubana o del capitalismo
más liberal, como la estadounidense, los monopolios que controlan nichos
económicos y de mercado son también grandes fuentes de corrupción y
destrucción de artículos de consumo, para mantener los precios.

Los ejemplos sobre las consecuencias del control monopólico abundan en
la literatura económica desde hace más de un siglo y en particular en la
prensa internacional y en la propia oficial cubana.

Consultados los dueños de un restaurante que expende comida rápida, con
mucha calidad por cierto, me dijeron que estando de acuerdo con la
normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba, pero que, por razones
obvias, no sienten el mismo entusiasmo por la eventual presencia de
McDonald en Cuba.

Uno de estos jóvenes emprendedores manifestó: “Obama prometió ayuda a
los pequeños negocios y para el empoderamiento del pueblo, no invasión
de grandes transnacionales que, en lugar de ayudar a los cuentapropistas
y cooperativistas cubanos, tratarían de monopolizar los mercados y
hundirnos”.

“Estamos en contra de los grandes monopolios por principio. Creemos que
la esencia del imperialismo está en los grandes monopolios. Somos
antiimperialistas no por consigna politiquera, sino por necesidad de
vida”, dijo.

Y agregó: “No es miedo a la competencia, somos capaces de competir en
calidad y precio hasta con la mismísima McDonald, cuyas hamburguesas no
son precisamente de carne mayoritariamente. Nuestra hamburguesa sí
alimenta, es 100 % carne, la mayor parte de cerdo y no es comida
chatarra, como ha sido declarada internacionalmente la oferta de McDonald”.

También comentó que este negocio no paga salarios a sus trabajadores,
sino una parte fija de los ingresos, por lo cual sus empleados actúan
con sentido de pertenencia aunque no sean dueños. Todos trabajan con
entusiasmo, cuidan los medios y recursos del pequeño restaurante y se
esfuerzan por brindar la mejor calidad y servicio.

Para él, es posible que Alex Castro haya tenido la oportunidad de probar
la McDonald: “Mucho le debe haber gustado como para darle la bienvenida
en nombre de Cuba, sin haber contado con el pueblo cubano, cuya mayoría
no ha tenido esa oportunidad”.

También es posible que él no haya probado las hamburguesas hechas en los
restaurantes privados cubanos que prestigian la cocina nacional —no por
las ineficientes timbiriches estatales—, con muchos menos recursos que
esa transnacional, pero con mucha más calidad.

Agregó que si los cuentapropistas y cooperativistas cubanos dispusieran
medianamente del acceso de McDonald al mercado para la adquisición de
materias primas, y la ONAT y los inspectores de las diferentes
instituciones estatales no molestaran tanto en busca de justificaciones
para cerrarlos, difícilmente algún negocio extranjero pudiera competir
en calidad/precio con los nacionales.

De hecho la guerra no declarada por el Estado a los cuentapropistas
tiene entre sus causas el apabullamiento de los negocios estatales por
los negocios particulares, que los superan ampliamente en calidad y
servicio.

“Las razones son simples —dice este emprendedeor cubano—, nosotros
dominamos ampliamente todas las técnicas mercantiles, las nuevas
tecnologías de la informática y las comunicaciones, aunque no tengamos
internet, muchos hemos pasado escuelas y cursos de hotelería y turismo,
dominamos otros idiomas y sabemos competir como lo han demostrado la
mayoría de los trabajadores, técnicos y profesionales cubanos que han
salido a establecerse fuera del país.”

“Los cubanos, que tanto hemos sido explotados por el Estado, hemos
aprendido a tratar de salir adelante con nuestros propios esfuerzos, a
partir de producir con la mejor calidad, la mejor presentación y el
mejor servicios al menor costo. Cuando éramos asalariados estatales, con
sueldos miserables, no poníamos el mismo empeño que ahora en nuestros
negocios y sabemos que al trabajador no se le puede maltratar y pagar
mal porque termina robándote.”

“Por eso, sin llegar a ser una cooperativa, aplicamos principios
parecidos. Hay trabajadores que con la propina ganan más que nosotros
mismos y eso no nos molesta, estamos contentos de que así sea.”

Finalmente, expresa: “Cuba es para los cubanos. No nos gusta, no
aceptamos que vengan empresarios extranjeros a hacer lo que nosotros
sabemos y podemos, pero no hemos podido desarrollar por todas las trabas
de la burocracia. El capital lo inventamos, pedimos prestado, nos ayudan
amigos y familiares de dentro y de fuera y hemos vendido muchas de
nuestras pertenencias confiando en que vamos a hacer buenos negocio”.

“En caso de que llegara el gran capital extranjero a tratar de
aplastarnos, no lo vamos a permitir. Nadie olvide que somos generaciones
criadas en el espíritu de Baragüá y el Moncada.”

Source: ¿Monopolios?… Ni estatales ni extranjeros | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1425369371_13189.html

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