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Buena suerte en revertir las políticas de Obama para Cuba – Lo que los grandes intereses no permitirán

Buena suerte en revertir las políticas de Obama para Cuba: Lo que los
grandes intereses no permitirán
Posted on 17 abril, 2015
Por James Bruno*

Este martes, la Casa Blanca anunció su intención de retirar a Cuba de la
lista del gobierno de Estados Unidos que identifica a naciones que
patrocinan el terrorismo. Esta noticia está en consonancia con la
normalización que la administración Obama busca en las relaciones con
Cuba, un esfuerzo con fuerte apoyo de la comunidad empresarial
estadounidense y de un número creciente de cubanoamericanos, pero
vigorosamente rechazada por los republicanos en la campaña electoral.

Por primera vez, quizás en 50 años, Cuba -después de Irán- augura ser un
asunto de política exterior dominante y polémico en la campaña
presidencial del 2016. Pero, a diferencia de la década de 1960, dos
políticos republicanos de ascendencia cubana tienen un lugar central en
la carrera por la Casa Blanca. El senador de Texas, Ted Cruz, es el hijo
de un exiliado cubano. El senador de la Florida, Marco Rubio, quien
lanzó su sombrero al ruedo a principios de esta semana, tiene padres
cubanos que se establecieron en Estados Unidos antes de que Fidel Castro
tomara el poder. Ambos candidatos se oponen rotundamente a la
normalización en los términos de Obama.

Fuera de sincronía

Rubio ha condenado la iniciativa para Cuba del presidente Obama como una
“concesión a una tiranía”. Al adoptar una postura de línea dura, Rubio,
de 43 años, está fuera de sincronía con su generación de
cubanoamericanos. Una encuesta realizada a los cubanoamericanos por la
Universidad Internacional de la Florida en el 2014 mostró que el 78 por
ciento de los jóvenes de 33 a 44 años favorecen la restauración de las
relaciones diplomáticas entre los dos países, y el 45 por ciento
respalda el levantamiento del embargo. En respuesta a tales números,
Rubio comentó: “No me importa si las encuestas dicen que el 99 por
ciento de la gente cree que deberíamos normalizar las relaciones en
Cuba… Esta es mi posición, y la respaldo apasionadamente”.

Ted Cruz se hizo eco de la denuncia de Rubio sobre los pasos de Obama,
diciendo: “Estados Unidos está, en efecto, escribiendo el cheque que le
permitirá seguir la cartilla de la represión de Vladimir Putin a Castro”.

Rubio ha dicho que tratará de bloquear el nombramiento de un embajador
de Estados Unidos y la financiación de una nueva embajada en Cuba. Más
allá de eso, ni él ni Cruz han presentado un plan de acción para hacer
frente al acercamiento de la Casa Blanca con La Habana.

El genio y la botella

Imaginando por un momento a un Presidente Cruz o a un Presidente Rubio
en la Oficina Oval, ¿qué podrían hacer, de manera realista, una vez que
el genio ha salido de la botella, suponiendo que Obama tenga éxito en la
restauración de relaciones plenas, la abolición de las restricciones de
viaje y el fin del embargo? Una vez que las relaciones se hayan
normalizado, la comunidad empresarial, deseosa de entrar en un mercado
emergente muy cerca de sus costas, algo que se le negó por largo tiempo,
peleará por impedir el retorno del antiguo status quo. Dinerales están
siendo movilizados a través de las grandes empresas en un esfuerzo
concertado para cambiar la mentalidad de los congresistas respecto a la
política hacia Cuba. Y los giros políticos en el Congreso se traducirán
en la eliminación de las viejas barreras.

La decisión del senador Robert Menéndez de dimitir como miembro de mayor
rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en medio de
acusaciones de corrupción, despeja un gran obstáculo para avanzar en la
normalización. El político cubanoamericano de 61 años, demócrata por
Nueva Jersey, se opone firmemente a otorgar concesiones al régimen de
Castro a cambio de relaciones diplomáticas y comerciales plenas. Su
reemplazo como miembro de mayor rango es el senador por Maryland, Ben
Cardin, un centrista moderado. Su portavoz me dijo: “El senador Cardin
cree que debemos seguir presionando a Cuba en su historial de derechos
humanos, pero los recientes cambios diplomáticos son positivos”.

Cardin ha firmado como copatrocinador de la propuesta legislativa del
senador Jeff Flake (R-Arizona) sobre los viajes a Cuba, la cual pondría
fin a todas las restricciones para los estadounidenses que deseen
visitar Cuba. El presidente del Comité de Relaciones Exteriores, el
republicano Bob Corker, de Tennessee, ha prometido celebrar “audiencias
robustas” sobre la iniciativa de Cuba del presidente, pero también ha
dejado constancia declarando que considera ineficaz el embargo.

Alineados con la normalización

Fuera del ámbito político, los actores clave de la comunidad empresarial
de Estados Unidos con interés en Cuba están comenzando a alinearse hacia
la normalización. El 1ro de abril, la Cumbre de Oportunidadades en Cuba
vendió sus espacios en tiempo récord, con 100 candidatos en lista de
espera, en clara indicación de entusiasmo empresarial. En el evento,
cerca de 250 ejecutivos y otros líderes empresariales se reunieron en la
sede de NASDAQ en Times Square con el propósito de “formular un plan
estratégico para la entrada en el mercado [de Cuba]“, de acuerdo con el
patrocinador de la conferencia, la Universidad de Pennsylvania. El
directivo cubanoamericano de Norwegian Cruise Lines, Frank del Río, dijo
a CNBC: “Tenemos que superar esta acritud sobre Cuba. Es hora de seguir
adelante”. Agregó que es necesario un proceso de curación para “llevar
nuevamente las relaciones entre nuestros dos países adonde deben estar”.
Una cumbre de negocios de seguimiento se realizará en La Habana a
finales de este año.

El gran obstáculo para establecer relaciones económicas normales es el
embargo de Estados Unidos, en vigor desde los días de la administración
Eisenhower. Levantarlo requiere la legislación del Congreso, donde los
republicanos, que actualmente controlan ambas cámaras, se oponen a ello.
Pero hay un movimiento interno en los círculos empresariales para
cambiar ese comportamiento. Un organizador de la Cumbre de Oportunidades
en Cuba me dijo que “muchas de esas discusiones -por vía de cabildeo en
el Congreso- están ocurriendo. Ellos [los CEOs] están discutiendo
estrategias”.

La agroindustria estadounidense ya está presionando por un mayor acceso
a los mercados cubanos. En enero de este año, más de 30 empresas y
asociaciones comerciales agrícolas, que van desde el conglomerado
multinacional Cargill a los Dairy Farmers of America, formaron la
Coalición Agrícola EEUU-Cuba, dedicada a gestionar el cese inmediato del
embargo comercial. Cuba, que importa el 80 por ciento de sus alimentos,
es un mercado de $1.7 billones de dólares para los productos agrícolas.
Las exportaciones agrícolas de Estados Unidos a Cuba en el 2014
ascendieron a más de $290 millones, sin ningún tipo de crédito, bajo
reglas comerciales estricta que solo admiten pagos en efectivo, según la
ley estadounidense. El gobernador de Missouri, Jay Nixon, llamó a la
apertura de Cuba “una gran oportunidad para fortalecer nuestras granjas
y nuestra economía”. Puede esperarse que otros políticos republicanos se
hagan eco de esta convocatoria en tanto los poderosos intereses
agrícolas presionen en su caso.

Comprometidos con la oposición

La oposición a la normalización, sin embargo, sigue siendo fuerte entre
muchos cubanoamericanos. Los tres senadores cubanoamericanos y cuatro
miembros cubanoamericanos de la Cámara de Representantes tienen un
abultado expediente de oposición a las iniciativas de normalización del
presidente Obama. Esta oposición llega a las filas de los
cubanomericanos que ocupan cargos electivos a nivel estatal. Las
legislaturas de los estados de Nueva Jersey y Florida aprobaron
recientemente resoluciones simbólicas contra la normalización. Mauricio
Claver-Carone, un activista cubanoamericano de 39 años que trabaja como
consejero del Cuba Democracy PAC, que pretende ser el mayor comité de
acción política entre los hispanos, me aseguró que “no hay brechas entre
los políticos cubanoamericanos a cualquier nivel de gobierno” con
respecto a la política de Estados Unidos hacia Cuba, con independencia
de su filiación política. Criticó a los intereses empresariales que
presionan por la apertura con La Habana como fuerzas impulsadas por la
máxima de “el dinero primero, la democracia después”.

Claver-Carone citó una encuesta realizada por una entidad de filiación
republicana en marzo, la que mostró que el 54 por ciento de los
cubanoamericanos se opone a la normalización, frente a un 41 por ciento
que la apoya; además, un 71 por ciento está en desacuerdo con el
levantamiento de sanciones, en contraste con el 20 por ciento que lo
favorece. Sin embargo, dos estudios recientes llevados a cabo por la
encuestadora independiente Bendixen & Amandi International dibujó un
cuadro diferente. Esas encuestas encontraron apoyo cubanoamericano para
la normalización, incrementado del 44 por ciento el pasado diciembre a
un 51 por ciento este marzo. Además, según Bendixen & Amandi, los
cubanoamericanos interesados en mantener el embargo comercial de Estados
Unidos se redujeron de un 40 por ciento al 36 por ciento, y el apoyo
para aliviar las restricciones de viaje aumentó del 47 por ciento al 56
por ciento.

Signos de inevitabilidad

La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) fue una fuerza poderosa en
la política hacia Cuba en los últimos años, ejerciendo una notable
influencia en el Capitolio, así como con los presidentes principalmente
republicanos. Su fundador, el fallecido Jorge Mas Canosa, era
considerado el principal arquitecto detrás de la política de Estados
Unidos de apretar los tornillos a Fidel Castro. Esta política culminó
con la aprobación de la Ley Helms-Burton, en 1996, lo que amplió el
alcance del embargo, incluyendo sanciones a empresas de propiedad
extranjera que comerciaban con Cuba. Pero la posición de línea dura de
la Fundación se ha suavizado. Su actual presidente, el veterano y
prisionero de guerra en Bahía de Cochinos, Francisco José Hernández, me
dijo: “Damos la bienvenida a la apertura de negociaciones con el
gobierno cubano”. Los 600 mil cubanos que han llegado a Estados Unidos
desde 1995, dijo, “quieren construir puentes”. Citó un cambio
generacional subyacente al giro hacia la normalización. La FNCA, no
obstante, apoya el levantamiento del embargo solo después de que La
Habana realice concesiones firmes en el ámbito de los derechos humanos.

Si la administración Obama es capaz de terminar con el embargo a Cuba,
los republicanos como Cruz y Rubio, indudablemente, lo denunciarían.
Pero podrían no ser capaces de hacer mucho al respecto. ¿Podría un
presidente republicano cerrar nuestra nueva embajada en La Habana y la
de Cuba en Washington? ¿Volverían a imponerse limitaciones de viaje y el
embargo comercial? Este escenario es muy poco realista. Estados Unidos
no ha dado marcha atrás en ninguna política similar en el pasado.
Agreguemos las opiniones cambiantes entre la comunidad cubanoamericana,
así como entre otros estadounidenses, y la imagen que está emergiendo es
una de inevitabilidad.

James Bruno es escritor y ex diplomático estadounidense. Autor de Havana
Queen. Este artículo fue publicado en Político Magazine y traducido al
español por CaféFuerte. Las opiniones y caracterizaciones en este
artículo son las del autor y no representan necesariamente la posición
oficial del Gobierno de Estados Unidos.

Source: Buena suerte en revertir las políticas de Obama para Cuba: Lo
que los grandes intereses no permitirán | Café Fuerte –
http://cafefuerte.com/cuba/23802-buena-suerte-en-revertir-las-politicas-de-obama-para-cuba-lo-que-los-grandes-intereses-no-permitiran/

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