Corrupción – Cuba – Corruption
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El restablecimiento de la sociedad civil, necesidad insoslayable

El restablecimiento de la sociedad civil, necesidad insoslayable
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 5 Abr 2015 – 7:20 am.

Existió en Cuba desde la época colonial, se desarrolló durante la
República, desapareció después de 1959 y está en proceso de resurgimiento.

Si por sociedad civil se entiende un conjunto de asociaciones autónomas,
espacios públicos, derechos y libertades mediante las cuales los
ciudadanos intercambian opiniones, toman decisiones y participan en los
asuntos políticos, económicos y sociales de su interés, sin más
autorización que las que emanan de las leyes, entonces tenemos que
convenir que esa institución existió en Cuba desde la época colonial, se
desarrolló durante la República, desapareció después de 1959 y está en
proceso de resurgimiento.

Desde la primera mitad del siglo XIX figuras ilustres como el padre
Félix Varela, quien llamó a la Cátedra de Constitución del Seminario San
Carlos “cátedra de la libertad, de los derechos del hombre” y se empeñó
en la formación de virtudes; José Antonio Saco, que desde la Revista
Bimestre Cubana generó un debate forjador de conciencia cívica; Domingo
Delmonte, quien al clausurarse ese medio y otros espacios encontró en
las tertulias la forma de continuar los debates sin permiso de las
autoridades; y José de la Luz y Caballero, quien se consagró a la
educación cívica como premisa de los cambios sociales, forjaron con su
labor el terreno para la participación ciudadana. Sobre ese suelo, en
1878, cuando España en cumplimiento de los acuerdos del Pacto del Zanjón
concedió a Cuba las libertades de prensa, reunión y asociación, brotó la
sociedad civil cubana: partidos políticos, periódicos, sindicatos,
asociaciones de negros, fraternales y de diversa índole.

Con el nacimiento de la República en 1902, la sociedad civil, extendida
por todo el país, participó en las luchas sindicales, campesinas,
estudiantiles y en los debates de la intelectualidad sobre los problemas
que aquejaban a la nación a través de la prensa escrita, la radio y la
televisión. Su importancia fue destacada por Fidel Castro en el juicio
por el asalto al Cuartel Moncada en 1953 cuando al referirse a las
limitaciones que la sociedad civil sufrió con el golpe de Estado de 1952
dijo: “Había una vez una república. Tenía su Constitución, sus leyes,
sus libertades; Presidente, Congreso, Tribunales; todo el mundo podía
reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. El Gobierno
no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo y ya solo
faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y
acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos
libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio,
programas polémicos de televisión, actos públicos y en el pueblo
palpitaba el entusiasmo”.

Desaparición de la sociedad civil

La revolución de 1959 convertida en fuente de derecho, en vez de
restablecer plenamente la Constitución de 1940, la sustituyó sin
consulta popular por la Ley Fundamental del Estado Cubano e inició un
proceso fatal para la sociedad cubana: la concentración de poder, la
eliminación de la propiedad privada y el desmontaje de la sociedad civil.

Las organizaciones que lucharon contra el gobierno de Fulgencio Batista
se fundieron en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), que
en 1963 se convirtieron en el Partido Unido de la Revolución y en
octubre de 1965 en el Partido Comunista de Cuba (PCC). El diverso
movimiento juvenil desapareció para dar paso primero a la Asociación de
Jóvenes Rebeldes y luego a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Las
asociaciones femeninas de todo tipo se convirtieron en la Federación de
Mujeres Cubanas (FMC). Las asociaciones de estudiantes universitarios en
la FEU y las de nivel preuniversitario en la Unión de Estudiantes
Secundarios. El movimiento obrero fue intervenido, mientras la autonomía
universitaria, que había sido refrendada en el artículo 53 de la
Constitución de 1940 desapareció con la reforma universitaria de 1962.
(Ese artículo rezaba: “La Universidad de La Habana es autónoma y estará
gobernada de acuerdo con sus Estatutos y con la Ley a que los mismos
deban atemperarse”.)

Las asociaciones de empleadores corrieron la misma suerte. La Asociación
de Hacendados de Cuba, la Asociación de Colonos de Cuba, la de
Cosecheros de Tabaco y la Asociación Nacional Campesina fueron
sustituidas por la Asociación Nacional de Colonos, la que luego pasó a
denominarse Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

La prensa escrita, radial y televisiva, la enorme red de cines, la
producción editorial y las instituciones culturales quedaron limitadas a
la frontera establecida desde el poder con la intervención del jefe de
la Pevolución en el Congreso de Cultura de 1961, cuando preguntó:
“¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas
revolucionarios o no revolucionarios?” Y se respondió así mismo: “Dentro
de la Revolución: todo; contra la Revolución ningún derecho… Y esto no
sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores.
Este es un principio general para todos los ciudadanos”

Las organizaciones que integraron la sociedad antes de su
desmantelamiento no eran subordinadas al Estado ni a los gobiernos de
turno. Eran autónomas, condición ineludible sin la cual no habrían
podido desempeñar el papel que tuvieron en la República. La
subordinación se concretó con la Constitución de 1976. El artículo 5
estipula que el Partido Comunista “es la fuerza dirigente superior de la
sociedad y del Estado”. En correspondencia, el artículo 53 reconoce la
“libertad de palabra y de prensa conforme a los fines de la sociedad
socialista” y el 62 define que “ninguna de las libertades reconocidas a
los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la
Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado
socialista”.

La sociedad civil resurge

El resurgimiento de la sociedad civil emerge del estancamiento y
retroceso en la economía, de la generalización de la corrupción causada
por la insuficiencia de los salarios, del éxodo creciente de los cubanos
y del envejecimiento poblacional debido a la diáspora y a la negativa de
las cubanas a parir en esas condiciones, al extremo de situar al país
ante la disyuntiva de cambiar o estallar por medio de la violencia. Ello
demuestra que la crisis estructural en que Cuba está inmersa tiene su
causa fundamental en la ausencia de las libertades fundamentales, en el
desmantelamiento de la sociedad civil autónoma y la ausencia del ciudadano.

Sin embargo, en el proceso de normalización de relaciones con EEUU y en
víspera de la participación de Cuba por vez primera en la Cumbre de las
Américas, que tendrá lugar en Panamá, el Gobierno cubano en vez de
reconocer el papel que paralelo al Estado le corresponde a la sociedad
civil autónoma, insiste en demostrar lo obsoleto, absurdo e
indemostrable: que cualquier asociación que no responda a los objetivos
del PCC es una creación externa y sus miembros asalariados del enemigo.

En la III Cumbre de la CELAC, en Costa Rica, el 28 de enero de 2015, el
presidente cubano, Raúl Castro, planteó que “La contraparte
estadounidense no debería proponerse relacionarse con la sociedad cubana
como si en Cuba no hubiera un gobierno soberano”. Un planteamiento
retrógrado dirigido a continuar negando la existencia de sectores de la
sociedad civil que no están bajo el control del Gobierno. Y en la Novena
Cumbre Extraordinaria del ALBA, celebrada el 17 de marzo, reiteró que:
“La sociedad civil cubana será la voz de los sin voz y desenmascarará a
los mercenarios que presentarán allí como sociedad civil de Cuba y a sus
patrones”.

En correspondencia con esa conducta, el Partido y el Estado han
movilizado en estos días a cientos de asociaciones oficialistas en el
“Foro de la sociedad civil de la VII Cumbre de las Américas”, y en el
foro “La Juventud y las Américas que queremos”, así como entre otros
eventos, para defender un pasado indefendible, sin comprender ni aceptar
que, incluso en esas asociaciones oficialistas —como se evidenció en los
eventos mencionados— se escucharon voces plantear que era necesario
“propiciar el debate y crear sitios donde puedan confrontarse los
criterios de la sociedad civil para derivar en una construcción
colectiva de los temas del país”.

La normalización de las relaciones con EEUU no será suficiente para
sacar al país de la crisis si la misma no se acompaña con el
restablecimiento de las libertades fundamentales. De lo que no cabe duda
es de que esas relaciones coadyuvarán al empoderamiento ciudadano y al
restablecimiento de la sociedad civil autónoma y de la condición de
ciudadano.

Source: El restablecimiento de la sociedad civil, necesidad insoslayable
| Diario de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1428023329_13742.html

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