Corrupción – Cuba – Corruption
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En unas elecciones democráticas, el oficialismo perdería en primera vuelta

En unas elecciones democráticas, el oficialismo perdería en primera vuelta
PEDRO CAMPOS, La Habana | Abril 26, 2015

Diferentes informes y análisis de los resultados oficiales de las
recientes elecciones para delegados de circunscripción (antiguos
concejales) a las Asambleas Municipales del Poder Popular evidencian que
el oficialismo podría perder la primera vuelta en eventuales elecciones
plenamente democráticas, pluripartidistas, donde fuera necesario tener
el 50 % más uno de los votos válidos para salir electo presidente en la
primera vuelta.

Los datos hablan por sí solos: el 20 % de los electores no fue a votar,
votó en blanco o anuló la boleta. No concurrió a las urnas el 11,7 % de
los empadronados. En cualquier país del mundo sería una muestra del
respaldo popular al sistema político. Aquí no: representa todo lo
contrario. Es la muestra clara de que no existe más la “unanimidad” de
la que siempre presumió y presupuso el modelo, es la evidencia de la
creciente diversidad e inconformidad que no se quiere aceptar, muchos
menos canalizar.

Simple: este es un sistema de partido único, con un modelo electoral
diseñado y controlado para que todos vayan a votar y salgan electos los
candidatos del Gobierno, donde no existe libertad de expresión para
defender públicamente un programa diferente, donde no hay libertad de
asociación para hacer otro partido político que patrocine otras
posiciones, donde llevamos más de medio siglo con un solo periódico, una
sola televisión y una sola radio, donde no hay Internet para la
población y donde se nos ha querido acostumbrar a la idea de que todo el
que discrepe del Gobierno-Partido-Estado y su fracasado “socialismo”, es
contrarrevolucionario , mercenario , o agente del enemigo imperialista.

Por cada uno del millón setecientos quince mil cubanos que no fue a
votar, votó en blanco o anuló la boleta, hay por lo menos otro cubano
más que tampoco aprueba el sistema político, aunque haya votado para no
verse señalado. Pero ante un modelo democrático de Gobierno, con su
correspondiente ley electoral, como en toda América Latina, con todas
las garantías, muy probablemente no votaría por los candidatos del
oficialismo.

Serían, al menos, 3.430.000 los cubanos que votarían claramente por
otros candidatos, en condiciones democráticas.

Si a los 8,5 millones de votantes, le agregáramos los 2 millones
aproximadamente de cubanos que están fuera del país y participarían en
elecciones democráticas, el padrón electoral alcanzaría los 10,5
millones. Pero estos dos millones tampoco votarían por el oficialismo.

Sumados, no votarían por el oficialismo casi 5 millones y medio de los
10,5 millones. No alcanzaría la clara mayoría en la primera vuelta. Esos
casi 5,5 millones de electores votarían por otros partidos de centro,
derecha o izquierda.

Pero, si en definitiva tuviéramos un sistema político plenamente
democrático, con libertad de expresión, asociación y elección, donde
fuera posible la amplia crítica de los disparates gubernamentales, la
corrupción y el nepotismo que caracterizan el modelo de “socialismo de
Estado”, habría que ver si realmente votarían por el oficialismo esos 5
millones en la primera vuelta.

Hay otros datos que no es posible precisar pero que también tributan a
este análisis. En algunas circunscripciones de las que tuve noticias,
algunos candidatos propuestos por los núcleos zonales del PCC no fueron
los que salieron electos, lo que implica también una derrota del
oficialismo.

Si alguien tiene dudas sobre este análisis, hagamos otra valoración
hipotética a partir de los resultados de las votaciones que obtuvieron
dos opositores, contra los que se hizo campaña a pesar de estar
prohibido por la ley y a quienes las comisiones electorales calificaran
de contrarrevolucionarios en las biografías publicadas . Por los mismos
marcaron sus boletas en desafío abierto al sistema 233 y 189 electores,
respectivamente, en los municipios capitalinos de Arroyo Naranjo y Plaza.

Suponiendo que se hubieran presentado en todas las circunscripciones
candidatos no oficialistas y tomáramos como votación promedio la cifra
de 200 votos a favor de los no oficialistas y la multiplicáramos por el
numero de circunscripciones en el país, solo hipotéticamente y a
sabiendas de que no todas las circunscripciones tendrían las mismas
características, pues tendríamos un total de 2.517.000 electores (200 x
12.589) a favor de los candidatos de oposición.

Pero si todos esos supuestos candidatos hubieran podido hacer propaganda
de su programa, si tuvieran una maquinaria política detrás, si los
electores no hubieran tenido las presiones del Estado todo poseedor, no
sería muy difícil imaginar que esa cifra sería ampliamente superada y
alcanzaría, al menos, un millón más, pues serian –digamos– 3,5 millones
aproximadamente.

Si a ese número se suman los 2 millones de cubanos fuera del país, que
muy probablemente votaría en masa por candidatos no oficialistas en
elecciones democráticas, pues entonces se llegaría a una cifra de 5,5
millones, como en el análisis anterior, lo cual parece confirmar que el
oficialismo no contaría hoy en Cuba, en condiciones democráticas, con
los votos suficientes para ganar en una primera vuelta.

Y los resultados de una segunda vuelta serían impredecibles, pues
dependerían de las alianzas y compromisos que se formen entre las
fuerzas restantes o entre éstas y el oficialismo.

Si el Gobierno no toma en cuenta estas realidades, continúa con su paso
de jicotea en las reformas y sus políticas económicas estadocéntricas,
sus monopolios de comercio, sus trabas al cuentapropismo, al
cooperativismo y demás formas de producción, sigue sin entender la
necesidad de democratizar el sistema político y no se traducen en
resultados concretos las esperanzas abiertas el 17 de diciembre pasado,
la polarización política de la sociedad podría acelerarse y, de no
encontrar cauces, desbordarse ante un coyuntura complicada.

Varios lo hemos advertido otras veces y tal parece que en el
Partido-Gobierno subestiman, no se dan cuenta o no les interesan el
descontento creciente y sus eventuales consecuencias.

Ojo: viene el verano, los pobres son más pobres, La Habana se sigue
derrumbando, la energía no baja de precio, el salario real sigue en
bajada, las esperanzas se van perdiendo, el miedo también, todos saben
que los espectáculos represivos afectan la imagen y los planes
gubernamentales de atraer inversiones, las brigadas de respuesta rápida
podrían controlar protestas aisladas, pero si se generalizan…, no digo más.

Source: En unas elecciones democráticas, el oficialismo perdería en
primera vuelta –
http://www.14ymedio.com/opinion/elecciones-democraticas-oficialismo-perderia-primera_0_1768023184.html

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