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La Cabaña de triste recordación

GLORIA LEAL: La Cabaña de triste recordación
04/18/2015 8:00 AM 04/18/2015 12:00 PM

Creo que a ningún alemán, por tozudo, serio o racista que fuera, se le
ocurriría hoy día celebrar una fiesta literaria con música en el
campamento de Auschwitz o Dachau.

Ningun japonés creo que pondría un circo en las cenizas de Hiroshima. Ni
un español haría algo similar en el pueblo de Guernica.

Sin embargo, en Cuba son tan indolentes, crueles o ignorantes (esto
último se lo perdono a las nuevas generaciones que desconocen muchas
realidades de las barbaridades cometidas por el poder revolucionario)
que desde hace unos años celebran una feria de libros a unos pasos del
terrible paredón donde miles de compatriotas fueron acribillados a
balazos por creer en sus principios.

Los gobernantes cubanos son tan cínicos que disfrazan el dolor con
libros. Pero todavía peor es que cubanos exiliados –los ahora más viejos
que sí vivieron la época de las inmolaciones de una juventud a nombre de
Cristo y de la libertad– asistan a presentar o comprar libros en son de
fiesta a unos pasos de donde fueron fusilados miles de hombres, algunos
casi niños. Otros enfermos y todos héroes y mártires que dieron sus
vidas por ver a Cuba libre y democrática.

A nadie de corazón noble y voluntad no comprometida se le hubiera
ocurrido hacer en un campo de concentración una feria o un carnaval.
Muchos pueblos, por respeto a los huesos y polvo de sus muertos y presos
hubieran considerado de la más lesa humanidad celebrar un acto cultural,
ferial o carnavalesco en la misma tierra donde todavía se oyen los
sollozos de mujeres, niños, esposos, padres, familiares y amigos.

Desde 1981 se celebra la Feria Internacional del Libro en los terrenos
de la Fortaleza de esa misma Fortaleza de La Cabaña en La Habana, Cuba.

Los nacidos después de 1959 puede que no conozcan la historia
ignominiosa de esa nación, antes de su fecha de nacimiento. Se criaron
en un sistema marxista, ateo y vengativo, sanguinario e injusto, y
recibieron la educación de libros de historia y maestros de manera
indoctrinante, con datos incorrectos, ajustados a su doctrina marxista
basada en el odio a la república que tanto afán y sacrificio costó, amén
de dificultades, obstáculos e imprecisiones. Como también, como todo
acto humano, lleno de errores, horrores y corrupción.

Pero lo que es imperdonable es que esos terrenos sean visitados y
celebrados por aquellos que sí conocen lo que allí sucedió durante años,
especialmente en el mes de abril de 1961. Justamente en estos días,
durante la semana de la invasión de Bahía de Cochinos donde se vieron
frustradas las esperanzas de miles sino millones para salvar a la isla
de la historia que advino durante el medio siglo después.

Mayor horror es saber que esos mismos terrenos, de la Fortaleza de San
Carlos de la Cabaña y El Morro (desde donde se aprecia la ciudad de La
Habana –al otro lado de la bahía– en todo su esplendor) se publicitan
hoy como uno de los sitios turísticos “más preciados” de Cuba. Visitado
por personas de todos los continentes a las que muestran las
habitaciones privadas del sanguinario comandante de la Revolución
Cubana, Ernesto Che Guevara. Allí donde vivió por unos meses, dirigiendo
en persona los fusilamientos y dando el tiro de gracia a muchos de los
ejecutados. Allí tuvo su oficina y su vivienda. Fotos de su cama,
gavetero y lámpara en su aposento son publicadas en portales digitales
como TripAdvisor y Lonely Planet, donde además dejan sus comentarios los
orgullosos e ignorantes visitantes del mundo.

Los terrenos en donde se erige la monumental Fortaleza, construida por
los españoles en tiempos de la colonia (1774), contienen, además de las
mazmorras y los paredones, los calabozos, y los cañones que tantas
noches se confundían sus descargas con bombas durante los últimos años
de Batista en el poder. Restaurados los terrenos, casas y fortalezas
para el turismo, el gobierno ha acicalado el lugar, y para alejarse de
la sangre, los sudores, las lágrimas derramadas por los valientes
mambises del siglo XX, han instalado bares, restaurantes, tienda,
tabaquería y juegos para entretenimiento de los niños.

Lo más destacado es el Museo de la Comandancia del Che. La visita a sus
dependencias para la excursión narrada es de un valor de $6/ 8 CUC y
permanece abierto de 8 a.m. a 11 p.m. Un monumento a la vida de un déspota.

A 54 años de la frustrada invasión de Bahía de Cochinos por la Brigada
2506 en abril de 1961 sirvan estas líneas como recordatorio y oración
por los valientes del clandestinaje contrarrevolucionario que pasaron
por el paredón de fusilamiento en La Cabaña. Esa tierra guarda la sangre
de aguerridos soldados por la libertad desde la Guerra del 1868 contra
los españoles, como la del poeta de la independencia Juan Clemente
Zenea, fusilado en La Cabaña en 1871, hasta la del primer ministro de
agricultura del gobierno castrista, Humberto Sorí Marín, desde la del
eterno revolucionario Eufemio Fernández hasta las de Manuel Puig,
Virgilio Campanería, Alberto Tapia Ruano, y desde la de Gaspar Domingo
Trueba hasta las de Rafael Díaz Hanscom, Rogelio Fernández Corzo, Abilio
Abreu González, Howard Anderson, José Ramón Rodríguez, Luis Oria Finales
y Julián Sotolongo, todos fusilados entre el 18 y el 20 de abril de
1961. Más los cientos fusilados en ese mismo paredón desde la colonia y
la república hasta la revolución marxista. Igualmente, sirva para
recordar y agradecer a los héroes de la patria que sufrieron años de
presidio en esos calabozos donde perdieron sus sueños, su juventud y su
inocencia por ver a Cuba libre de tiranos, dictadores y revolucionarios
sin alma.

Source: GLORIA LEAL: La Cabaña de triste recordación | El Nuevo Herald
El Nuevo Herald –
http://www.elnuevoherald.com/noticias/septimo-dia/article18852153.html

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