Corrupción – Cuba – Corruption
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Qué esperar de elecciones con oposición leal?

¿Qué esperar de elecciones con oposición leal?
AIMEL RÍOS | Almaty | 6 Abr 2015 – 4:42 am.

Lo que ocurre en varias exrepúblicas soviéticas de Asia Central podría
servir de modelo al castrismo para perpetuarse en el poder.

Las exrepúblicas soviéticas de Asia Central son conocidas por sus
gobiernos autoritarios, donde gobiernan los mismos líderes impuestos por
Moscú a finales de los años 80, o sus descendientes. Con la excepción de
Kirguistán, que comenzó un proceso de democratización en 2010, los
gobernantes de Turmenistán, Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán se han
perpetuado en el poder a través del nepotismo, la corrupción, el
clientelismo e incluso, las elecciones.

Tal es el caso del uzbeko Islam Karimov y el kazajo Nursultan Naarbayev,
ambos aspirantes a un nuevo mandato presidencial en los comicios que se
han llevado a cabo en sus respectivos países. Las características de
estos procesos electorales puede ofrecer elementos interesantes a tener
en cuenta para Cuba, a medida que el régimen de la Isla se prepara para
utilizar sus próximas elecciones en febrero de 2018 como instrumento
para reciclar su elite política y garantizar el continuismo de la dictadura.

Tanto en Uzbekistán como en Kazajistán los procesos electorales se han
caracterizado por contar con la participación de candidatos de oposición
que, como parte de su agenda electoral, han hecho campaña y hasta han
votado a favor del candidato oficial. En otras palabras, Karimov y
Nazarbayev no mantienen sistemas de partido único a la usanza
totalitaria soviética, sino que cuentan con una oposición que los
critica en las margenes pero termina apoyando sus permanencias en el
poder. En otras palabras, cuentan con una oposición leal.

Exploremos las dos dinámicas electorales con oposición leal. En
Uzbekistán, las elecciones ya ocurrieron, y tal como era de esperar,
Islam Karimov resulto “electo” con el 90% de los votos. En las
elecciones participaron otros tres candidatos de diferentes partidos.
Durante la campaña todos alabaron a Karimov como el mejor candidato. En
términos reales, llamaron a la ciudadanía a votar por el mandatario de
77 años. La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa no
consideró las elecciones limpias ni transparentes, y las calificó como
carentes de pluralidad política.

“No existe una oposición verdadera en Uzbekistán que pueda competir en
las elecciones. Se encuentra en las cárceles o en el exilio”, han dicho
durante este proceso, al igual que en anteriores. Sin embargo, la misión
electoral enviada por la Comunidad de Estados Independientes (CEI),
organismo regional que agrupa a las exrepúblicas soviéticas, sí avaló
los comicios como libres, pluripartidistas y democráticos. En este caso,
los autócratas centroasiáticos utilizan la CEI para avalar sus propias
elecciones fraudulentas. Después de todo, es natural que entre ellos
creen mecanismos para legitimar sus estadías en el poder.

En Kazajistán, Nursultan Nazarbayev convocó a finales de febrero a
elecciones presidenciales, un año antes de la fecha anticipada de
diciembre de 2016. El parlamento, controlado por el partido oficialista
Nur Otan, aprobó la solicitud y las elecciones serán el 26 de abril.
Entre las razones dadas, o mas bien las excusas, está la de darle al
presidente un nuevo mandato con el cual poder paliar las dificultades
económicas provocada por la crisis en Rusia, que está teniendo serias
repercusiones en Asia Central.

En realidad, el adelanto de las elecciones más bien responde a la
necesidad de realizar el proceso antes de tomar medidas económicas que
serán impopulares, como la devaluación de la moneda nacional y el
recorte de gastos públicos, y que pueden provocar manifestaciones de
descontento popular.

Desde que se anunció el nuevo calendario electoral, todos los
principales partidos de “oposición” han realizado congresos para
determinar sus posturas. Con la excepción del Partido Comunista kazajo,
que postuló a un candidato sin ninguna posibilidad real de competir,
todos los demás partidos determinaron que no presentarán candidatos a
las elecciones. Mas bien, han decidido apoyar la candidatura de
Nazarbayev, para “salvaguardar la estabilidad y la unidad de la nación”,
dicen unos, y porque “nadie como él puede continuar guiando el país en
estos tiempos tan turbulentos hacia el progreso económico y social”,
dicen otros. En fin, una oposición leal en su máxima expresión.

En Almaty, la ciudad principal y centro comercial y económico del país,
apenas hay propaganda electoral. “Para qué, si se sabe que esto es una
farsa”, me dice un amigo kazajo. Del mismo modo que en Uzbekistán, el 27
de abril nadie se sorprenderá aquí con el anuncio de la victoria de
Nazarbayev, quien contará por un lado con críticas blandas de Occidente,
pero también el apoyo de Putin, y sus vecinos centroasiáticos.

Las elecciones centroasiáticas muestran un camino muy atractivo para el
régimen cubano, inclinado ya a utilizar sus falsas elecciones para
legitimar sus planes de sucesión en 2018. La lección es clara: no es
necesario mantener un sistema de partido único ni una economía
estatizada y centralizada, mostrándose como anomalía en el hemisferio
occidental, para continuar en el poder tras el retiro, biológico o
voluntario, de la generación histórica del castrismo. Resulta más
presentable para el régimen y útil para sus apologistas internos y
externos permitir una sociedad civil no disidente y partidos políticos
que se articulen como una oposición leal, crítica del modelo actual pero
dispuesta a acompañar al Partido Comunista y al Gobierno en su proceso
de actualización. Si estas palabras ya suenan familiares en el entorno
político cubano, no es pura coincidencia.

Realizar elecciones con una oposición leal brinda otras ventajas. Entre
ellas, la de buscar legitimidad democrática ante la comunidad
internacional, apaciguar críticas tradicionales sobre el carácter
unipartidista del régimen, e impulsar aún más una política de
acompañamiento a una apertura gradual en la Isla por parte de la Unión
Europea y Estados Unidos.

Algo es mejor que nada, dirían muchos en Bruselas y Washington, y es
momento de acompañar a Cuba en este proceso de cambios y alentar a las
nuevas autoridades cubanas a que continúen realizando cambios hacia el
pluripartidismo político. Y en unas elecciones en Cuba con una oposición
leal, ahí estarán observadores del ALBA, la CELAC y cuanto otro
organismo se inventen en la región, para avalar el carácter
pluripartidista y libre de los comicios.

Durante los próximos dos años veremos si al régimen del general Raúl
Castro le parece este modelo lo suficientemente atractivo como para
adoptarlo a las peculiaridades cubanas. Los guiños que ha hecho en los
últimos meses indican que tal movida no debería agarrarnos por sorpresa.

Source: ¿Qué esperar de elecciones con oposición leal? | Diario de Cuba
http://www.diariodecuba.com/internacional/1428203786_13783.html

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