Corrupción – Cuba – Corruption
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Damnificados y todavía sin colchones

Damnificados y todavía sin colchones
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 29 Mayo 2015 – 8:10 am.

A un mes de las inundaciones, son amenazados si hablan con periodistas
independientes y siguen sin solución para sus problemas.

Ciudadanos residentes en los municipios Centro Habana y La Habana Vieja,
damnificados por las lluvias e inundaciones del pasado 29 de abril,
afirman sentirse decepcionados por el proceso de ayuda en la restitución
de sus inmuebles, que el Gobierno les prometiera tener garantizado.

Zonas ubicadas en los consejos populares Tallapiedra, Jesús María —La
Habana Vieja— y Pueblo Nuevo —Centro Habana— resultaron entre las más
perjudicadas por las malas condiciones históricas de sus viviendas y la
pésima renovación en la infraestructura de viales y alcantarillados.

A un mes de las intensas lluvias que azotaron a La Habana, no solo se
encuentran damnificados por la pérdida de sus bienes materiales y por el
proceso burocrático para restituirlos, sino que se suma el asedio y las
“advertencias de autoridades policiales por hablar con ‘periodistas
enemigos de la Revolución'”, indica una residente del consejo
Tallapiedra. “Se han amenazado a varios vecinos con no ayudarles en nada
si hablan o permiten que sean fotografiadas los interiores de sus
casuchas. La situación es muy tensa porque en Cuba, se sabe, no son
pocos los que chismosean de gratis.”

Tallapiedra representa la parte industrial de La Habana Vieja. Con una
extensión de 11,38 km2, y una población aproximada de 6.623 habitantes,
en este consejo “existen barrios insalubres donde habitan pobladores con
problemas de desventajas sociales, marginalidad, etc”, admiten
funcionarios del Gobierno municipal que, sin embargo, se negaron a
declarar sobre la existencia de garantías y recursos reales para
solucionar el problema de los damnificados. “Se está trabajando caso por
caso para que todos puedan recuperar lo perdido, y nuestros cuadros
tienen indicaciones de priorizar a las familias más vulnerables”, agregaron.

Nada gratis para nadie

Jesús María, el más tradicional de los barrios de La Habana Vieja, con
una extensión de 1 km2 y una densidad de población de aproximadamente
28.000 habitantes, es el de peores condiciones de viviendas, a pesar de
hallarse en el radio de acción del llamado Casco Histórico que
promociona la Oficina del Historiador.

“Este Gobierno ‘ignora’ cómo nos buscamos lo poco que tenemos y cómo
mantenemos en pie nuestros cucuruchos. Ahora lo perdimos todo en un
santiamén y resulta que tenemos que pagar, con precios tremendos, las
cosas mínimas con que dicen querer ayudarnos”, denuncia un residente de
Jesús María.

“Los colchones cuestan 900 pesos, así que te podrás imaginar en cuánto
nos va a salir todo lo demás, si es que acaso habrá más”, afirma. “Eso
no es ninguna ayuda. Quién me puede explicar a mí que, en medio de mi
desgracia, tengo que pagar por un colchón el doble del salario promedio.”

“No hay que ir a la escuela ni ser profeta para saber que la corrupción
y el bisneo se van a poner a la orden del día”, agrega otro vecino. “Los
trabajadores sociales pasaron una sola vez para hacer la defectación,
pero no han vuelto más. De los precios y del proceso para adquirir las
cosas nos enteramos porque fuimos hasta Seguridad Social a dar el
‘petate’. Al final nos vamos a morir endeudados; hay mucha gente que
todavía no pagado el Panda [televisor] y el refrigerador y ahora tienen
que meterse en otra balacera. Una deuda eterna que implica el
‘chaqueteo’ eterno.”

En las direcciones municipales del Trabajo y Seguridad Social de ambos
municipios, declaran que “existe la facilidad de pago a plazos, que se
tramitará a través del Banco Metropolitano, con el requisito de
presentar un codeudor”, pero desconocen los detalles de si el banco
aceptará extender créditos a ciudadanos que aún tienen deudas adquiridas
por equipos electrodomésticos y de construcción o reparación de viviendas.

Burocracia a pulso

Una fuente consultada en la Dirección Municipal de Planificación Física
de La Habana Vieja accedió a describir el proceso burocrático que tienen
que atravesar los ciudadanos en el tema vivienda. Proceso que se agrava
ante la ocurrencia de lluvias intensas, ciclones o derrumbes masivos.

“Cuando suceden desastres naturales se crean puestos de mandos que
integran las Direcciones Municipales de Vivienda, Planificación Física y
funcionarios del Consejo de la Administración Municipal (CAM). Este
puesto de mando se ocupa de redactar dictámenes sobre el estado de las
viviendas y emiten órdenes de evacuación temporal, o de traslado
definitivo a las Direcciones Municipales de Albergues”, afirma.

“Para entender bien este proceso se debe conocer, antes que nada, cómo
está diseñada la estructura”, explica. “Las Direcciones Municipales de
Vivienda la componen los departamentos Jurídico y de Riesgo. Con ellos
se tramitan todo lo relacionado con documentos de legalización,
traspaso, testamentos, dejación de bienes, etc. El Instituto de
Planificación Física (IPF) la integran los departamentos de Urbanismo,
Trámites y Enfrentamiento a las Ilegalidades, que se encargan de
extender entre todas y fundamentalmente, dictámenes sobre el estado de
las viviendas, las licencias de reparación, la cesión de solares yermos
para la construcción.”

“Hay que añadir que los llamados arquitectos de la comunidad (que
aprueban si es viable o no, la ampliación o construcción de una
vivienda) aunque están subordinados a Vivienda, funcionan como una
entidad independiente. Saca cuentas, entonces, sobre el mecanismo
diabólico que debe atravesar un cubano para construir, reparar, y hasta
heredar o reclamar una vivienda por pequeña que esta sea. Ese proceso
representa el caldo de cultivo para la corrupción en este ámbito de la
vivienda.”

Y concluye: “En mi criterio, y ojalá que así no sea, los que han sido
damnificados por estas últimas lluvias tendrán que vivir de la paciencia
para no decir de otra cosa. La gran ironía es que eEl Partido ha
prohibido referirse a estas zonas como ‘barrios desfavorecidos’. Ahora
hay que llamarlos ‘barrios en transformación'”.

Pusimos el anuncio… y qué

El consejo Pueblo Nuevo, con una población actual de 29.479 habitantes
en 0,90 kilómetros cuadrados, representa el 19% del total de Centro
Habana. Por su posición, al igual que Tallapiedra, la intensidad de las
lluvias provoca grandes áreas de inundaciones, pero el récord histórico
aconteció el pasado abril: tres metros registrados en las calles de
Oquendo y de Santa Marta.

“La última inundación, en el año 2006, no sobrepasó el metro y medio,
una medida a la que casi estamos acostumbrados aquí en ‘El Hueco’ como
le llaman a esta zona”, cuenta la encargada de un edificio en la
barriada. “Llevo viviendo aquí hace 40 años y nunca vi nada igual. Fue
de espanto y a mucha gente se le echó a perder todo, hasta los efectos
electrodomésticos. Por ahí se está hablando mucho de colchones,
cazuelas, cafeteras, ropa reciclada, cocinas eléctricas. Todo eso está
muy bien, pero no veo que las autoridades del Gobierno del municipio
hablen de refrigeradores y televisores. Y a bastante gente aquí se le ha
jodido todo eso.”

Otra vecina de los alrededores agregó que también “se afectó la bodega
de Santa Marta, donde se perdieron muchos de los mandados [canasta
básica de alimentos] y otros se echarán a perder por la humedad y porque
no hay dónde almacenarlo”.

Pero es el testimonio de Marta Fusté Rodríguez, señora de 88 años que
accedió a que sea utilizado su nombre, quien resume y describe “el
abandono de este Gobierno a los más vulnerables y a los que lo dimos
todo por este país”.

“Por aquí he escuchado rumores sobre las amenazas a quienes hablen con
‘gente no revolucionaria’, pero mi decepción es tan grande y no tengo
miedo ninguno a decir la verdad. Yo creí en esta revolución porque, como
negra y pobre, fui beneficiada por ella, y yo no suelo olvidar, y
trabajé más de 50 años en Salud Pública. Vivo sola con mi hermano que es
ciego; perdimos los tres colchones que teníamos, y que tampoco estaban
en muy buenas condiciones. Los bomberos tuvieron que romper la puerta,
porque los vecinos pensaban que nos habíamos ahogado. Perdimos todos los
muebles, junto a casi todos los trapitos, los zapatos, e incluso los
ahorritos que tenía en una cajita.”

“Los de Bienestar Social vinieron una sola vez y no han vuelto”, agrega.
“Les dije que al menos me dieran un colchón para mi hermano y que me
ayudaran a mover y botar todos los tarecos que todavía están revolcados
por toda la casa, y apenas puedo caminar entre ellos. Pero no tengo
ninguna esperanza; de dónde voy a sacar 900 pesos y un codeudor para
pagarlo a plazos. Ni vendiendo el alma. Todavía me considero
revolucionaria, pero no por el Gobierno, sino en mi corazón”.

Las llamadas “indicaciones del Partido”, tienen distintas
interpretaciones y metodologías en las entidades del Gobierno de Centro
Habana y La Habana Vieja, donde el único consenso es que “se está
trabajando en la expedientación de los casos”.

Como acota otra vecina de Pueblo Nuevo, “el Gobierno hizo su anuncio
rimbombante de que todo estaba garantizado… pero y qué. Porque aquí el
cuartico sigue igualito y esto pinta con ser más de lo mismo”.

Source: Damnificados y todavía sin colchones | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1432851802_14857.html

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