Corrupción – Cuba – Corruption
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Resucitar el pasado

Resucitar el pasado
HILDEBRANDO CHAVIANO MONTES | La Habana | 6 Mayo 2015 – 7:47 am.

‘Da escalofríos que hoy se plantee como cosa seria, que el pensamiento
económico de Lenin, está presente en la actualización del modelo
económico cubano.’

Aunque parezca increíble, el modelo económico que pretende imponerse en
esta Cuba del siglo XXI, data de los comienzos del siglo pasado. Su
antecedente es la llamada Nueva Política económica (NEP), propuesta por
Lenin cuando los primeros pasos del socialismo real eran demasiado
tambaleantes y el hambre, eterna compañera de ese sistema, amenazaba
con no dejar un ruso vivo. Después llegó Stalin y aquello quedó en el
olvido.

La idea de que el Estado sea el único propietario de los medios de
producción lo convierte de hecho en dueño de los propios trabajadores.
Esta fue una idea que pudo parecerle buena en 1920 a Vladimir Ilich,
pero exhumarla casi 100 años después es sencillamente necrofilia. Que la
experiencia estalinista aplicada en Cuba haya resultado un absoluto
fracaso, no valida a la nueva política económica de Lenin que de nueva
no tiene nada.

El Estado ha demostrado en toda época y lugar ser un pésimo
administrador y el asunto va más allá de posiciones ideológicas, se
trata de la corrupción institucional que genera al estilo de las
empresas Aero Caribbean y Río Zaza en Cuba, y Petrobras en Brasil, y
dejo la lista ahí para no aburrir. Cuando se dice que el pueblo es
propietario de los medios de producción, el administrador de esos
medios se lo cree, y en nombre del pueblo se siente en el derecho de
disponer de ellos a su antojo, generalmente para su propio beneficio o
por simple populismo.

Lo anterior ha sido la norma, ningún sistema de control por bien
concebido que sea puede evitar que el robo, el soborno, la
prevaricación, el cohecho, y demás delitos derivados de la falta de
transparencia del sistema, y la impunidad de los dirigentes, continúen
golpeando la economía y la moral de la sociedad.

En realidad, es tan engorroso lograr en nuestro país algún resultado
económico medianamente aceptable, que las sustituciones, demociones,
truenes y defenestraciones, son una práctica habitual y aceptada por los
administradores y demás dirigentes de organismos y empresas estatales
como obra del destino. Ni siquiera la posibilidad de ir a prisión logra
inhibir a los malversadores y mil cursos de economía no son suficientes
para hacer que funcione lo que nació disfuncional en 1917.

Las quince repúblicas soviéticas, la decena de países satélites del este
de Europa, la China comunista, Vietnam y Yugoslavia, tuvieron que
sacudirse de encima el sistema de economía estatal centralizada para
salir del subdesarrollo tercermundista en que se encontraban durante la
gloriosa época de la construcción del paraíso en la tierra. Los países
cuyos líderes siguen con empecinamiento las banderas del
marxismo-leninismo (Corea del Norte y Cuba), son ejemplo vivo de lo que
no se debe hacer, ambos países superviven gracias a la ayuda
suministrada por amigos y enemigos capitalistas.

Venezuela, inducida al socialismo real por el campeón de los planes
económicos fracasados, se enfrenta a su versión andina del “periodo
especial para tiempos de paz” y para no ser original, culpa del
desastre a los especuladores, a los capitalistas vendepatria, a los
políticos traidores, al grupúsculo integrado por el 49% de los
venezolanos que no votó por el socialismo, a la contrarrevolución, a la
OEA y por qué no, al imperio del norte que antes compraba el petróleo
caro y ahora lo compra barato.

Da escalofríos que hoy se plantee como cosa seria, que el pensamiento
económico de Lenin, está presente en la actualización del modelo
económico cubano. A falta de nuevas ideas, el gobernante y su corte
prefieren repetir el libreto de más socialismo con todo el daño que
conlleva.

Ni la rectificación de errores y tendencias negativas, ni la
actualización del modelo ni cualquier otro ensayo que se les ocurra, sin
importar que nombre quieran ponerle, van a resolver el problema
principal que es la falta de libertad de las fuerzas productivas, el
aplastamiento de los emprendedores por la maquinaria estatal y la
carencia de liderazgo real de las nuevas generaciones, imposibilitadas
de conocer como se mueve el mundo del siglo XXI y sin facultades para
escoger su futuro por estar atados a un pasado que nunca fue mejor.

Source: Resucitar el pasado | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1430509127_14321.html

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