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La Habana podría estar lista para hacer negocios en bolsa dentro de ‘dos años’, según Fidel Castro Díaz-Balart

La Habana podría estar lista para hacer negocios en bolsa dentro de ‘dos
años’, según Fidel Castro Díaz-Balart
AGENCIAS | La Habana | 8 Jun 2015 – 9:22 pm.

Un socio francés revela que le planteó la ‘propuesta capitalista’ y que
el hijo mayor del dictador la vio con buenos ojos, aunque le pareció
prematura.

El régimen de La Habana no descarta que, dentro de unos dos años, se
pudiera plantear la posibilidad de ampliar sus negocios en la bolsa de
valores, según una información publicada este lunes por la agencia
Reuters, que recoge el testimonio de un inversor francés asociado con La
Habana, Philippe Pouletty.

El médico francés, fundador de la empresa de biotecnología Abivax, está
trabajando en estrecha colaboración con el Centro de Ingeniería Genética
y Biotecnología de Cuba para promover una vacuna terapéutica contra la
hepatitis B crónica que podría aterrizar en el mercado asiático en dos
años y luego en Europa.

Cuando propuso la idea de colocar una empresa en la bolsa de valores en
el mercado paneuropeo Euronext con el Estado cubano como accionista,
obtuvo una respuesta positiva de Fidel Castro Díaz-Balart, aunque este
le pidió tiempo.

“Le dije medio en serio y medio en broma, que tenía una propuesta
capitalista”, dijo Pouletty en una conversación con el hijo mayor del
dictador, que es también asesor científico.

“Su respuesta después de más de 30 segundos fue, que eso es realmente
muy interesante, pero si usted quiere que lleguemos a un acuerdo
rápidamente, ese no es el camino más rápido. Es un par de años antes de
tiempo”, recordó.

Abivax acordó comprar por adelantado al régimen las vacunas a un precio
predeterminado y pagar regalías cuando el producto esté en el mercado.

Los líderes cubanos le están dando la bienvenida a los negocios bajo una
ley de inversión extranjera aprobada hace un año, pero quieren un
estricto control sobre el ritmo del cambio.

Interés de empresas de Estados Unidos

El interés de las empresas de Estados Unidos en Cuba se ha disparado
desde diciembre, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y
el general cubano, Raúl Castro, anunciaron que trabajarían por
restablecer las relaciones diplomáticas tras décadas de hostilidad.

“En la mañana de 17 de diciembre, Cuba era todavía una palabra que se
escuchaba en voz baja en los círculos de negocios de Estados Unidos. Por
la tarde, la mitad de las empresas estadounidenses estaban hablando de
formar un equipo para Cuba”, dijo Mark Entwistle, un exembajador de
Canadá en La Habana y que ahora es socio del banco mercantil Acasta
Capital que asesora a empresas interesadas en invertir en Cuba.

Entre los estadounidenses que han visitado recientemente a Cuba se
encuentran ejecutivos de las empresas JetBlue Airways Corp., Pfizer Inc.
y MasterCard Inc.

La mayoría de las empresas estadounidenses siguen bloqueadas debido a
los 53 años de embargo comercial que Washington aplica a La Habana.

Obama ha flexibilizado algunas de sus medidas a las importaciones, los
viajes y las telecomunicaciones, lo que ha permitido negocios pequeños
como que Netflix ofrezca películas por Internet en Cuba y Airbnb ponga
en la red ofertas de alquiler de viviendas de residentes cubanos en la Isla.

Si Obama puede convencer al Congreso, controlado por los republicanos,
de terminar con el embargo, las compañías estadounidenses tendrían
libertad para hacer negocios en Cuba, a pesar de que todavía se
enfrentan a obstáculos considerables, como la burocracia, un sistema
judicial impredecible y un mercado laboral fuertemente controlado.

La queja principal de las empresas extranjeras es que tienen prohibido
contratar y despedir a empleados directamente y deben usar como
intermediarios a las agencias de empleo del Gobierno.

Muchas empresas extranjeras han prosperado en los últimos años.
Administran hoteles y construyen barcos, refinan petróleo, elaboran
embutidos. Otras tienen participación en empresas de agua, cerveza,
refrescos, ron y cigarros.

Tal vez ninguna ha invertido tanto en Cuba como la canadiense Sherritt
International, que tiene negocios desde 1992 y ha generado el 73% de sus
ingresos de 1.136 millones de dólares canadienses en el 2014 de negocios
relacionados con la Isla.

Sherritt extrae níquel en Cuba y refina en Canadá como parte de una
sociedad en partes iguales con el Gobierno cubano. Y produce 20.000
barriles diarios de petróleo que vende a Cuba y, además, tiene un tercio
de participación en una empresa mixta de electricidad.

Incluso en una actividad expuesta a las oscilaciones de los precios de
los productos básicos, Sherritt dice que siempre ha obtenido un
beneficio o al menos el equilibrio en el negocio de níquel.

“Les diremos a los demás que Cuba es un gran sitio para hacer negocios”,
dijo Sean McCaughan, vicepresidente de relaciones con los inversores de
Sherritt, pese a que el embargo impide a los ejecutivos de la empresa
poner un pie en Estados Unidos y la compañía no puede participar en los
mercados de capitales de la mayor economía del mundo o embarcar en sus
puertos.

Otras empresas han fracasado estrepitosamente y se han visto obligadas a
abandonar la Isla o sus ejecutivos han terminado en la cárcel y con sus
bienes confiscados. Acusaciones de sobornos menores pueden llevar a las
personas a prisión.

Y al menos un multimillonario del sector inmobiliario no volvió
impresionado de un reciente viaje a Cuba.

“No encontré que hubiesen muchas grandes oportunidades. Fue como
retroceder al pasado”, dijo Stephen Ross, presidente y fundador de The
Related Companies, al canal de televisión CNBC.

“Se necesita un Gobierno que realmente quiera el cambio, que realmente
quiera hacer negocios y que realmente quiera ver crecimiento y,
realmente, no se siente para nada esa sensación”, agregó.

Los que han tenido éxito tienen un consejo simple: ser flexibles y
escuchar a los funcionarios cubanos, ya que ellos le dirán exactamente
lo que quieren.

“Hay extranjeros que vienen aquí con una mentalidad de superioridad. Es
decir, ‘vamos a Cuba a enseñar a los cubanos’. En general, esos son los
que fracasan en grande”, dijo Alexandre Carpenter, copresidente del
fabricante de cigarrillos Brascuba, una empresa conjunta entre Cuba y la
filial brasileña de British American Tobacco.

No hay escape a la planificación central del Estado. Las empresas
extranjeras en negocios conjuntos deben pedir las materias primas con un
año de antelación y la propiedad se arrienda al Estado y no está en venta.

El Gobierno cubano regularmente muestra una “cartera” o portafolio de
proyectos que promueve entre los extranjeros interesados en invertir. La
última “cartera”, publicada en noviembre, incluye 246 proyectos, la
mayoría de ellos destinados a empresas mixtas, que necesitan inversiones
por unos 8.700 millones de dólares.

Uno de los sectores más atractivos es el turismo, que incluye en la
“cartera” cinco proyectos de construcciones de hoteles en provincias,
dos campos de golf y un contrato para operar 33 hoteles existentes.

Según Reuters, el Gobierno cubano rara vez trata de imponer su ideología
marxista a los socios extranjeros. “En nuestro caso, cero. Al revés. Hay
una exigencia que la empresa crezca y genere más ingresos todos los
años”, dijo Carpenter.

Una de las mayores empresas extranjeras en Cuba es la brasileña
Odebrecht, que construyó un puerto con un presupuesto de 800 millones de
dólares en el Mariel, la pieza clave de la zona especial de desarrollo
económico, diseñada para atraer a empresas capitalistas con un régimen
de importación-exportación más liberal.

Odebrecht quiere construir una fábrica de plásticos en el Mariel y
también tiene ofertas para ampliar el aeropuerto internacional de La
Habana, operar una refinería de azúcar y construir dos hoteles.

Mauro Hueb, jefe de operaciones de Odebrecht en La Habana, dijo que las
ventajas de operar en Cuba incluyen fuerza de trabajo especializada y
costes logísticos bajos, y para aprovechar al máximo una empresa
necesita aprender y respetar las costumbres locales.

“Hay que tener la capacidad para adaptarse”, dijo Hueb. “Aquí en Cuba
nos consideramos una empresa cubana”, agregó.

Otras empresas exitosas, algunas de ellas con accionistas
estadounidenses, incluyen a Sherritt y la constructora francesa
Bouygues; el conglomerado suizo Nestlé tiene un negocio de agua
embotellada y refrescos; los hoteleros españoles Meliá Hotels
International, Iberostar y NH se han establecido en la Isla y
Anheuser-Busch InBev elabora cerveza para los cubanos.

La primera apertura

El Gobierno comunista se abrió por primera vez a las empresas
internacionales en la década de 1990 en medio de una crisis económica
por el colapso de la Unión Soviética, su principal aliado y benefactor.

Los resultados han sido mixtos. El Gobierno sostiene que alrededor del
60% de los proyectos de inversión extranjera que comenzaron en la década
de 1990 han tenido que cerrar.

El panorama empresarial en la Isla sigue siendo magro, con sólo
alrededor de 100 proyectos de inversión directa y una cifra similar de
negocios en los que los extranjeros gestionan una empresa cubana sin una
participación accionaria.

Mientras las empresas estadounidenses esperan una normalización de las
relaciones y reformas económicas que mejoren el clima en la inversión,
el cambio será gradual, dicen expertos.

Durante años, las mayores quejas de los empresarios extranjeros ha sido
la falta de control sobre la fuerza trabajo, el entorno jurídico
incierto y las múltiples capas de la burocracia para obtener la
aprobación de un proyecto.

“Olvídate de poseer un pedazo de la Isla. Lo máximo que se puede esperar
es un 50-50% con un socio estatal”, dijo un agregado económico europeo.
“Y eso será la excepción. La regla sigue siendo un interés minoritario”,
dijo.

El gigante anglo holandés de bienes de consumo Univeler se convirtió en
la primera gran empresa en entrar en Cuba después de la caída del
comunismo soviético.

El Gobierno cubano, desesperado por la inyección de divisas y por
productos de consumo, accedió a una participación de un 50-50 en una
fábrica, pero cuando llegó el momento de renovar el acuerdo de 15 años
insistió en una participación mayoritaria.

Univeler se retiró del país, pero ahora está en conversaciones para
regresar, dijeron varias fuentes familiarizadas con las conversaciones.

Y cuando el negocio va mal, puede ser grave.

Un ejemplo es el empresario canadiense Cy Tokmakjian, que fue liberado
en febrero después de cumplir tres años de cárcel por corrupción y otros
delitos económicos.

Tokmakjian había hecho negocios con Cuba durante 20 años y
repentinamente fue detenido en el 2011 y su compañía cerrada, después de
que los fiscales lo acusaron de sobornar a funcionarios cubanos y sus
familias con una serie de regalos. Su compañía describió el juicio como
una “parodia de justicia”.

Stephen Purvis, ex director de desarrollo del fondo de inversión
británico Coral Capital, tiene una historia similar.

Su compañía construyó hoteles y planeó un campo de golf en Cuba. También
cerró en el 2011 en medio de una campaña contra la corrupción.

Purvis dijo que fue acusado falsamente por un adversario como parte de
un acuerdo con el fiscal, fue interrogado durante cinco días y se le
negó un abogado durante un mes. Finalmente, fue deportado tras ser
declarado culpable de un cargo menor.

“El 100% de los procesados son declarados culpables. Una vez detenido se
le encontrará culpable”, dijo Purvis.

Source: La Habana podría estar lista para hacer negocios en bolsa dentro
de ‘dos años’, según Fidel Castro Díaz-Balart | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1433794938_15046.html

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