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Los límites del capitalismo cubano

Los límites del capitalismo cubano
En Cuba le están dando la bienvenida a los negocios bajo una ley de
inversión extranjera aprobada hace un año, pero quieren un estricto
control sobre el ritmo del cambio.
Agencias
junio 08, 2015

El nuevo interés de Cuba en el capital extranjero tiene sus límites,
como lo ha descubierto Philippe Pouletty. El médico francés, fundador de
la empresa de biotecnología Abivax, está trabajando en estrecha
colaboración con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de
Cuba para promover una vacuna terapéutica contra la hepatitis B crónica
que podría aterrizar en el mercado asiático en dos años y luego en Europa.

Pero cuando propuso la idea de colocar una empresa en la bolsa de
valores en el mercado paneuropeo Euronext con el Estado cubano como
accionista, resultó claramente demasiado, demasiado pronto. “Le dije
medio en serio y medio en broma, que tenía una propuesta capitalista”,
dijo Pouletty en una conversación con Fidel Castro Díaz-Balart, asesor
científico de su tío Raúl Castro y el hijo mayor de Fidel Castro. “Su
respuesta después de más de 30 segundos fue, que eso es realmente muy
interesante, pero si usted quiere que lleguemos a un acuerdo
rápidamente, ese no es el camino más rápido. Es un par de años antes de
tiempo”, recordó.

Abivax acordó comprar por adelantado a Cuba las vacunas a un precio
predeterminado y pagar regalías cuando el producto esté en el mercado.
La experiencia de Pouletty ofrece un vistazo a la mentalidadde la Cuba
Inc. Convencido de que el país necesita capital, los líderes cubanos le
están dando la bienvenida a los negocios bajo una ley de inversión
extranjera aprobada hace un año, pero quieren un estricto control sobre
el ritmo del cambio.

El interés de las empresas de Estados Unidos en Cuba se ha disparado
desde diciembre, cuando Barack Obama y Raúl Castro, anunciaron que
trabajarían por restablecer las relaciones diplomáticas. “En la mañana
de 17 de diciembre, Cuba era todavía una palabra que se escuchaba en voz
baja en los círculos de negocios de Estados Unidos. Por la tarde, la
mitad de las empresas estadounidenses estaban hablando de formar un
equipo para Cuba”,dijo Mark Entwistle, un ex embajador de Canadá en La
Habana y que ahora es socio del banco mercantil Acasta Capital que
asesora a empresas interesadas en invertir en Cuba.

Entre los estadounidenses que han visitado recientemente a Cuba se
encuentran ejecutivos de las empresas JetBlue Airways Corp, Pfizer Inc y
MasterCard Inc. La mayoría de las empresas estadounidenses siguen
bloqueadas debido a los 53 años de embargo comercial que Washington
aplica a La Habana. Obama ha flexibilizado algunas de sus medidas a las
importaciones, los viajes y las telecomunicaciones, lo que ha permitido
negocios pequeños como que Netflix ofrezca películas por Internet en
Cuba y Airbnb ponga en la red ofertas de alquiler de viviendas de
residentes cubanos en la isla.

Si Obama puede convencer al Congreso controlado por los republicanos de
terminar con el embargo, las compañías estadounidenses tendrían libertad
para hacer negocios en Cuba, a pesar de que todavía se enfrentan a
obstáculos considerables, como la burocracia, un sistema judicial
impredecible y un mercado laboral fuertemente controlado. La queja
principal de las empresas extranjeras es que tienen prohibido contratar
y despedir a empleados directamente y deben usar como intermediarios a
las agencias de empleo del Gobierno.

Muchas empresas extranjeras han prosperado en los últimos años.
Administran hoteles y construyen barcos, refinan petróleo, elaboran
embutidos. Otras tienen participación en empresas de agua, cerveza,
refrescos, ron y cigarros. Tal vez ninguna ha invertido tanto en Cuba
como la canadiense Sherritt International, que tiene negocios desde 1992
y ha generado el 73 por ciento de sus ingresos de 1.136 millones de
dólares canadienses en el 2014 de negocios relacionados con la isla.

Sherritt extrae níquel en Cuba y refina en Canadá como partede una
sociedad en partes iguales con el Gobierno cubano. Y produce 20.000
barriles diarios de petróleo que vende a Cuba y, además, tiene un tercio
de participación en una empresa mixta de electricidad. Incluso en una
actividad expuesta a las oscilaciones de los precios de los productos
básicos, Sherritt dice que siempre ha obtenido un beneficio o al menos
el equilibrio en el negocio de níquel. “Les diremos a los demás que Cuba
es un gran sitio para hacer negocios”, dijo Sean McCaughan,
vicepresidente de relaciones con los inversores de Sherritt, pese a que
el embargo impide a los ejecutivos de la empresa poner un pie en
EstadosUnidos y la compañía no puede participar en los mercados de
capitales de la mayor economía del mundo o embarcar en sus puertos.

Otras empresas han fracasado estrepitosamente y se han visto obligadas a
abandonar la isla o sus ejecutivos han terminado en la cárcel y con sus
bienes confiscados. Acusaciones de sobornos menores pueden llevar a las
personas a prisión. Y al menos un multimillonario del sector de bienes
raíces no volvió impresionado de un reciente viaje a Cuba. “No encontré
que hubiesen muchas grandes oportunidades. Fue como retroceder al
pasado”, dijo Stephen Ross, presidente y fundador de The Related
Companies, al canal de televisión CNBC. “Se necesita un Gobierno que
realmente quiera el cambio, que realmente quiera hacer negocios y que
realmente quiera ver crecimiento y, realmente, no se siente para nada
esa sensación”,agregó.

Los que han tenido éxito tienen un consejo simple: ser flexibles y
escuchar a los funcionarios cubanos, ya que ellos le dirán exactamente
lo que quieren.
“Hay extranjeros que vienen aquí con una mentalidad de superioridad. Es
decir, ‘vamos a Cuba a enseñar a los cubanos’. En general, esos son los
que fracasan en grande”, dijo Alexandre Carpenter, copresidente del
fabricante de cigarrillos Brascuba,u n emprendimiento conjunto entre
Cuba y la filial brasileña de British American Tobacco.

No hay escape a la planificación central del Estado. Las empresas
extranjeras en negocios conjuntos deben pedir las materias primas con un
año de antelación y la propiedad se arrienda al Estado y no está en
venta. Cuba regularmente muestra una “cartera” o portafolio de proyectos
que promueve entre los extranjeros interesados en invertir. La última
“cartera”, publicada en noviembre, incluye 246 proyectos, la mayoría de
ellos destinados a empresas mixtas,que necesitan inversiones por unos
8.700 millones de dólares. Uno de los sectores más atractivos es el
turismo, que incluye en la “cartera” cinco proyectos de construcciones
de hoteles en provincias, dos campos de golf y un contrato para operar
33 hoteles existentes.

El Gobierno cubano rara vez trata de imponer su ideología marxista a los
socios extranjeros. “En nuestro caso, cero. Al revés. Hay una exigencia
que la empresa crezca y genere más utilidades todos los años”, dijo
Carpenter.

Una de las mayores empresas extranjeras en Cuba es la brasileña
Odebrecht, que construyó un puerto con un presupuesto de 800 millones de
dólares en el Mariel, la pieza clave de la zona especial de desarrollo
económico, diseñada para atraer a empresas capitalistas con un régimen
de importación-exportación más liberal. Odebrecht quiere construir una
fábrica de plásticos en el Mariel y también tiene ofertas para ampliar
el aeropuerto internacional de La Habana, operar una refinería de azúcar
yconstruir dos hoteles.

Mauro Hueb, jefe de operaciones de Odebrecht en La Habana, dijo que las
ventajas de operar en Cuba incluyen fuerza de trabajo especializada y
costos logísticos bajos, y para aprovechar al máximo una empresa
necesita aprender y respetarlas costumbres locales. “Hay que tener la
capacidad para adaptarse”, dijo Hueb.”Aquí en Cuba nos consideramos una
empresa cubana”, agregó.

Otras empresas exitosas, algunas de ellas con accionistas
estadounidenses, incluyen a Sherritt y la constructora francesa
Bouygues; el conglomerado suizo Nestlé tiene un negocio de agua
embotellada y refrescos; los hoteleros españoles Meliá Hotels
International, Iberostar y NH se han establecido en la isla y
Anheuser-Busch InBev elabora cerveza para los cubanos.

Colapso de la URSS y las puertas al capitalismo
El Gobierno comunista se abrió por primera vez a las empresas
internacionales en la década de 1990 en medio de una crisis económica
por el colapso de la Unión Soviética, su principal aliado y benefactor.
Los resultados han sido mixtos. El Gobierno sostiene que alrededor del
60 por ciento de los proyectos de inversión extranjera que comenzaron en
la década de 1990 han tenido que cerrar.

El panorama empresarial en la isla sigue siendo magro, con sólo
alrededor de 100 proyectos de inversión directa y una cifras imilar de
negocios en los que los extranjeros gestionan una empresa cubana sin una
participación accionaria. Mientras las empresas estadounidenses esperan
una normalización de las relaciones y reformas económicas que mejoren el
clima en la inversión, el cambio será gradual, dicen expertos.

Durante años, las mayores quejas de los empresarios extranjeros ha sido
la falta de control sobre la fuerza trabajo,el entorno jurídico incierto
y las múltiples capas de la burocracia para obtener la aprobación de un
proyecto.
“Olvídate de poseer un pedazo de la isla. Lo máximo que sepuede esperar
es un 50-50 por ciento con un socio estatal”, dijo un agregado económico
europeo. “Y eso será la excepción. La regla sigue siendo un interés
minoritario”, dijo. El gigante anglo holandés de bienes de consumo
Univeler se convirtió en la primera gran empresa en entrar en Cuba
después de la caída del comunismo soviético.

El Gobierno cubano, desesperado por la inyección de divisasy por
productos de consumo, accedió a una participación de un 50-50 en una
fábrica, pero cuando llegó el momento de renovar elacuerdo de 15 años
insistió en una participación mayoritaria. Univeler se retiró del país,
pero ahora está enconversaciones para regresar, dijeron varias fuentes
familiarizadas con las conversaciones. Y cuando el negocio va mal, puede
ser grave.

Un ejemplo es el empresario canadiense Cy Tokmakjian, quienfue liberado
en febrero después de cumplir tres años de cárcel por corrupción y otros
delitos económicos. Tokmakjian había hecho negocios con Cuba durante 20
años y repentinamente fue detenido en el 2011 y su compañía cerrada,
luego de que los fiscales lo acusaron de sobornar a funcionarios cubanos
y sus familias con una serie de regalos. Su compañía describió el juicio
como una “parodia de justicia”.

Stephen Purvis, ex director de desarrollo del fondo de inversión
británico Coral Capital, tiene una historia similar. Su compañía
construyó hoteles y planeó un campo de golf enCuba. También cerró en el
2011 en medio de una campaña contra lacorrupción. Purvis dijo que fue
acusado falsamente por un adversario como parte de un acuerdo con el
fiscal, fue interrogado durante cinco días y se le negó un abogado
durante un mes. Finalmente, fue deportado tras ser declarado culpable de
un cargo menor. “El 100 por ciento de los procesados son declarados
culpables. Una vez detenido se le encontrará culpable”, dijoPurvis.

Source: Los límites del capitalismo cubano –
http://www.martinoticias.com/content/cuba-inversiones-empresas-extranjeras/96124.html

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