Corrupción – Cuba – Corruption
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Agua potable ‘por la izquierda’

Agua potable ‘por la izquierda’
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 20 Ago 2015 – 10:03 am.

Desvío de camiones cisternas, instalaciones clandestinas y ‘ladrones de
agua’ se extienden dada la sequía.

Junto a la ola de sequía que azota al país, también se ha extendido el
comercio ilegal de agua potable en varias de sus regiones más afectadas.
En La Habana este lucro es histórico, además de panorama cotidiano, con
o sin sequía; y donde el trapicheo de pipas (camiones cisternas) de agua
se cuenta entre aquellos negocios ante los cuales las autoridades
estatales se hacen de la vista gorda.

La inspectora D. Fiallo, de la Empresa Aguas de La Habana, comenta que
“con regularidad tengo que acompañar a los piperos en el recorrido para
asegurar que no se desvíen de los lugares reportados. Pero ‘un solo palo
no hace monte’ y ninguno de mis compañeros lo hace porque no entra en su
contenido de trabajo”.

La Habana Vieja y Centro Habana, son dos municipios que históricamente
han confrontado escasez de agua corriente. La imagen de largas colas de
personas ante un sumidero para recolectar agua en cualquier recipiente a
mano son “postales” que distinguen a estas zonas.

“Algunas familias en estos vecindarios se benefician al estar dentro del
programa de restauración de Eusebio Leal”, cuenta Maribel, vecina del
consejo popular Plaza Vieja. “En ocasiones, las pipas de agua destinadas
a las obras de construcción después llenan la cisterna o los tanques de
los edificios colindantes. Pero no siempre es de gratis; los vecinos
hacemos una ponina para pagarle al pipero y así garantizar que cuando
vuelva nos haga ‘el favor’. Aquí el agua entra máximo tres veces a la
semana.”

Como se verifica por el testimonio de un pipero, la cadena de descontrol
y corrupción es también aliada en este “bisne”: “La tarifa es de 10 CUC
por llenar una cisterna. Yo tengo par de clientes privados que me llaman
dos o tres veces todas las semanas; como mínimo saco 60 CUC
semanalmente. Después de hacer lo mío, salgo a cumplir con el recorrido
que me estableció la empresa para ese día. Pero de mi pastel tengo que
‘salvar’ a los inspectores cuando lleno la pipa o cuando me cogen fuera
del itinerario. También tengo que guardar una tierrita para los
mecánicos del taller cuando se rompe el camión, porque como dice el
dicho: barco varado no gana flete”.

Una funcionaria de la Oficina Nacional de Administración Tributaria
(ONAT) explica que “el comercio ilegal de agua potable se incrementó con
el establecimiento de los servicios ofertados desde el sector privado,
fundamentalmente cafeterías, restaurantes y casas de alquiler. En
territorios como La Habana Vieja y Centro Habana, con graves e
históricos problemas en la infraestructura de este servicio, nadie pensó
en cómo el sector privado resolvería esa situación. El resultado es que
el Estado está casi en la obligación de mirar hacia otra parte ante las
ilegalidades que se cometen a la luz del día”.

Pero este comercio tiene también otras aristas que no están relacionadas
con las pipas distribuidoras de agua, ni con los pronósticos de la
sequía. Instalar “por detrás del telón” una conexión privada desde la
línea principal que atraviesa la vía pública cuesta como mínimo 100 CUC.

Directivos de Aguas de La Habana, preguntados al respecto, alegaron que
“nuestra empresa tiene un plan operativo para prevenir estas
ilegalidades, más aún en el actual período de sequía que atraviesa el
país; y garantizamos que los índices de esta problemática han disminuido”.

Sin embargo, criterios ciudadanos discrepan de estas afirmaciones y
ponen en tela de juicio la eficacia de esta empresa en solucionar temas
vinculados con el acceso de la población al agua potable.

“No creo que exista ninguna disminución en este gran negocio donde
tienen que estar implicados muchos jefazos de esa empresa, porque el
‘trabajito’ implica romper la calle”, acusa Mariela Albertini, vecina de
Cayo Hueso. “Una de cada tres supuestas reparaciones que ves por estos
barrios, son para instalar esas conexiones ilegales.”

“Los inspectores ni siquiera se toman la molestia de reportar la
proliferación de los motores conocidos como ‘ladrones de agua'”, agrega
otro vecino.

“Ya he perdido la cuenta de las quejas que reportamos a esta empresa
sobre esta otra ilegalidad. Esos motorcitos se conectan a la tubería de
los edificios y cuando viene el agua, cuatro veces a la semana, impiden
que esta llegue con fuerza al resto de los apartamentos que siempre se
quedan a medias. Ahora con la sequía el problema se agravó porque el
agua llega con menos tiempo del habitual. Los inspectores se personan
por cansancio, sí, pero al final el soborno pesa más”, asegura.

“Las ilegalidades en Cuba”, como expresa un abogado y vecino del consejo
popular Catedral, “casi siempre van de la mano de alguna que otra
escasez, pero llegan para quedarse. Hoy es el turno del agua potable; y
me pregunto: ¿es esta la calidad de vida que el Estado tiene garantizada
para sus ciudadanos?”

Source: Agua potable ‘por la izquierda’ | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1440024403_16428.html

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