Corrupción – Cuba – Corruption
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Comunismo oportunista ayer y hoy

Comunismo oportunista ayer y hoy
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 28 Ago 2015 – 11:20 am.

La conmemoración oficial del 90 aniversario de la creación del primer
Partido Comunista ha servido para traicionar una vez más la historia cubana.

Los gobernantes cubanos, una vez más, se aferran a la máxima de que la
Historia es una visión del pasado con ojos de presente. Es decir, que no
renuncian a la beligerancia de contarnos el ayer de un modo tal que sea
capaz de legitimar la realidad de hoy, no importa lo abigarrada que esta
sea. En ese contexto se inscriben las actividades que han tenido lugar
recientemente con motivo del 90 aniversario de la creación del primer
Partido Comunista de Cuba.

El momento culminante de la celebración lo constituyó el discurso de
Jorge Risquet Valdés, miembro del Comité Central de la nueva versión de
esa agrupación política. El orador, por supuesto, no mencionó ninguno de
los “trapos sucios” de los militantes comunistas durante la etapa
republicana. Por el contrario, sus palabras fueron una especie de
panegírico acerca de la labor del Partido y sus principales figuras.

Fue como si los comunistas hubiesen sido los verdaderos continuadores de
los mambises del siglo XIX y todo el acontecer nacional no habría sido
más que un anticipo de la proclamación por Fidel Castro de las ideas de
Marx, Engels y Lenin. No en balde Risquet repitió esa manida frase que
tanto prefiere la propaganda oficial: “La Revolución Cubana es una sola,
comenzada por Céspedes en 1868, y que continúa en nuestros días”.

Sin embargo, una visión objetiva del rol desempeñado por los comunistas
cubanos a partir de 1925 no habría debido pasar por alto su colaboración
con Fulgencio Batista durante el período 1937-1944; un político
calificado por el propio Risquet como “gobernante proyanki”.

Tampoco habría que ignorar la corrupción que reinaba en las altas
esferas del Partido Socialista Popular (PSP) —así se llamaba entonces el
Partido Comunista—, tal y como lo atestigua, por ejemplo, Carlos Franqui
en su libro Cuba, la Revolución: ¿mito o realidad?, publicado en 2006.
Franqui nos cuenta allí sobre el doble rasero que percibió en el seno
del PSP, y que lo llevó a romper con esa agrupación en 1946: mientras
los dirigentes del Partido llevaban una vida licenciosa y cuajada de
prebendas, les exigían una existencia honrada a los militantes de base.

Risquet insistió en que el PSP, junto con el Directorio 13 de Marzo y el
Movimiento 26 de Julio, formaron el núcleo de las fuerzas que se
enfrentaron a Batista en la década del 50. Eso no es más que un mito con
que justificar el matrimonio de conveniencia que se estableció entre
Fidel Castro y los comunistas cubanos en 1959: los comunistas buscando
desesperadamente un espacio relevante en la vida nacional, mientras que
Castro iba al encuentro de una doctrina que apuntalara su eternización
en el poder.

Sin embargo, lo cierto fue que el PSP condenó en duros términos el
asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, al considerar que esa
acción, llevada a cabo únicamente por un puñado de jóvenes, contradecía
el postulado marxista que propugnaba una lucha de masas para derrocar a
la burguesía. Existe además otra evidencia importante de la
desvinculación del PSP con la insurrección que se enfrentaba a Batista:
el Partido no estuvo representado en el Pacto de Caracas, rubricado el
20 de julio de 1958; un documento que sentaba las bases de la ofensiva
final contra el batistato, y que contó con las firmas de José Miró
Cardona como coordinador del Frente Cívico Revolucionario Democrático,
Fidel Castro en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas
Armadas, y Manuel Urrutia como presidente de Cuba en armas.

En enero de 1959, en medio del júbilo popular por la caída de Batista,
la revista Bohemia publicó un número especial titulado “Edición de la
Libertad”. En esas páginas aparece el editorial “Contra el comunismo”,
que recogía el sentir de la mayoría de los cubanos. Refiriéndose a los
comunistas, decía: “Minoría de minorías en Cuba, sin basamento real en
la nacionalidad, tratan tercamente, con su tenacidad proselitista
conocida, de infiltrarse en todos los movimientos revolucionarios y
aprovechar los momentos históricos de transformación política, como el
que se realiza en Cuba. Pero la conciencia y la acción de nuestro pueblo
han madurado lo bastante para que no logre nadie desviarlo, en el
instante de reconquistar su democracia, hacia ideologías que niegan la
libertad”.

Lamentablemente, ni la conciencia ni la acción de nuestro pueblo fueron
suficientes para librarnos de semejante mal.

Source: Comunismo oportunista ayer y hoy | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1440625200_16567.html

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