Corrupción – Cuba – Corruption
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El viaje checo hacia la democracia no ha acabado

El viaje checo hacia la democracia no ha acabado
TOMÁŠ KLVA?A | Praga | 12 Nov 2015 – 4:42 pm.

La redistribución de la propiedad inmobiliaria e industrial en la
República Checa tuvo que ser acompañada de otras decisivas medidas.
Puede servir de lección para el caso de Cuba.

La República Checa ha vivido toda la película. Ha hecho todo su esfuerzo
por unirse a las estructuras y economías occidentales, a la Unión
Europea (UE) y a la OTAN. Paso importante, no muy evidente entonces, y
del que se pueden ver ahora sus consecuencias, pasados los hechos.

En los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial y en los primeros años
después de terminada, influyentes políticos democráticos checos
promovieron la idea de que el país fuera un puente entre el oeste y el
este. La idea estaba enraizada en circunstancias históricas
particulares, y aunque probó ser fútil en 1948, el año del golpe
comunista, no murió nunca.

La liberalización de la Primavera de Praga en 1968 dio surgimiento a
planes similares, que consistían en una tercera alternativa entre
socialismo y capitalismo, circunstancias históricas muy específicas, que
dieron lugar a que unirse a la OTAN y a EEUU no fuera una meta
automática en 1990.

Después de la Revolución de Terciopelo, el Ministro de Asuntos
Exteriores de la Checoslovaquia democrática estuvo jugando con la idea
de abolir tanto el Pacto de Varsovia como la OTAN.

La cuestión es, en última instancia, de liderazgo, y en ese particular
la República Checa fue bendecida, al menos en el periodo de 1990 a 2002,
por el excepcional liderazgo personificado por el presidente Václav
Havel. Para un país entre pequeño y mediano, el liderazgo es más
importante que para los grandes poderes. Havel cometió errores, por
supuesto, pero desempeñó un papel crucial llevando el país hacia las
estructuras europeas. Convirtiéndose en un símbolo de su tiempo y
comprometiéndose con un discurso global, liberalizó a la República
Checa, permitiendo a un país empobrecido, pelear por encima de su peso.

Cesó en su función en febrero de 2003 y cuando murió en 2011, se hizo
dolorosamente claro que en su papel de líder era irreemplazable.

Cambios económicos y políticos

La reforma económica checa merece una carta de presentación más
compleja. Hubo dos tipos de privatización de la propiedad estatal: la
restitución de la propiedad ocupada por los comunistas y una
privatización voucher a gran escala. La primera, fue muy exitosa.

La segunda, tuvo éxito en la transferencia de fragmentos de antiguas
compañías estatales a manos privadas, aun cuando al mismo tiempo dio pie
a la especulación masiva y más tarde al desmembramiento, en el cual las
partes utilitarias de las compañías fueron separadas del resto, y
dejadas en manos de administradores que dividieron el botín, mientras
que las de menor valor fueron dejadas a inexpertos accionistas quienes
cambiaron esas acciones por vouchers expedidos por el Estado. La
abreviatura para esta operación es rip off.

En Chequia las personas bautizaron estas práctica como “tunelování” o
“tuneleo”. Los años 90 de hecho expandieron nuestro vocabulario.

Durante la transformación económica los políticos comenzaron a acercarse
a la nueva clase empresarial emergente. Los primeros escándalos
concernientes al financiamiento de partidos políticos estallaron a mitad
de los 90. La ley checa disponía fondos para el financiamiento público
de partidos políticos. La escala de las campañas políticas antes de las
elecciones es una clara indicación de que había en el juego mucho dinero
de origen turbio con un claro objetivo.

El clientelismo corrupto de los políticos se cernió sobre los dos
partidos más grandes, uno de izquierda y otro de derecha, creando un
llamado “acuerdo de oposición” en el cambio de siglo (1998- 2002).

El acuerdo, una suerte de coalición no declarada, fue sobre la
parcelación del Estado. Se hizo una fuerte presión a los abogados
investigadores estatales, la policía, los jueces, y a veces incluso los
medios públicos, para que evitaran investigaciones sensibles
políticamente. La administración pública comenzó a parecer una broma
obscena. Las autopistas checas son famosas por ser de tres a cuatro
veces más caras que las alemanas, aunque resulten de mucha más pobre
calidad.

La reforma del aparato de seguridad estatal fue un ejercicio
concienzudo. La policía política comunista fue disuelta en 1990. Se
legisló que ciertas categorías de colaboradores de la policía política y
antiguos ocupantes de altos cargos comunistas no podían acceder a
ciertas posiciones en la nueva administración estatal. Las personas a
las que les fueron negados trabajos a causa de esta ley tuvieron el
derecho de apelar en las cortes y algunas prohibiciones fueron revocadas
después de la revaluación judicial.

Un aspecto más problemático de la temprana transición fue la
confrontación con lo abusos de autoridad y crímenes del pasado. No hubo
comisiones de “verdad y reconciliación”. Muy pocos oficiales comunista
enfrentaron a la justicia. Para llegar a acuerdos recurrieron a la
reticencia y a los antiguos jueces comunistas que soportaban la nueva
estructura judicial.

El Partido Comunista no fue prohibido. Está vivo y sano atrayendo entre
el 10% y el 15% en las elecciones generales.

El sistema político checo es parlamentario, lo que obliga a los partidos
a formar coaliciones después de cada elección. El principal partido de
izquierda, los socialdemócratas, adoptaron una resolución en los años 90
donde se prohibían a sí mismos una coalición con los comunistas.
Obviamente, la resolución limita el potencial gobernativo de los
socialdemócratas y ahora el partido tiene una nueva generación que está
considerando el Gobierno con algún tipo de apoyo de los comunistas.

El hecho de que los comunistas no han sido parte de la clase gobernante
a nivel nacional después de 1990, les ha permitido alegar que son
diferentes de la elite corrupta y esto tiene su influencia en algunos
votantes.

Durante los 90 la unidades de policía especial tuvieron mucho éxito
manteniendo a los grupos de la mafia lejos del Estado, pero una
preocupante tendencia de que el crimen organizado alcanzara a políticos
de alto nivel apareció en el cambio de siglo. La República Checa no
tiene oligarcas al estilo de Rusia, aunque algunas lucrativas
privatizaciones fueron manejadas por sospechosos personajes con
inescrupulosos métodos.

Algunos de los nouveau riches fueron antiguos comunistas con conexiones
internacionales, con habilidades y conocimientos de lenguas extrajeras.
Ellos negociaron estas posiciones dentro del sector empresarial.

La combinación de privatizaciones turbias, escándalos de corrupción y
complicidad directa, o por lo menos, una actitud indulgente hacia la
corrupción por parte de algunos líderes políticos, creó la impresión
entre los ciudadanos de que el éxito en los negocios es inmerecido, de
que eres sospechoso si tienes dinero.

No hay dudas de que hay muchos, quizás la mayoría de la gente exitosa,
que lo han obtenido como resultado de su trabajo arduo y perspicacia en
los negocios. Sin embargo, la atmosfera está envenenada por las manzanas
podridas, en nuestro caso, un pequeño huerto de manzanas podridas.

Imagine una compañía con una pobre dirección en la cual usted tiene
miedo de hablar abiertamente con sus jefes porque no confía en ellos y
de alguna manera intuye que ellos han estado sistemáticamente sorteando
los límites de la ética. El resultado es una lealtad con olor a
debilidad. Esta es la atmósfera en la sociedad checa. Si no se revisa y
se trata especialmente en las crisis esta situación puede conducir a una
dependencia tenue de las personas con el orden democrático.

Las lecciones del desastre

¿Cuáles son las lecciones del desastre, luego de ocurrida una transición
exitosa hacia la democracia? Cuando se va a lidiar con el pasado lo más
difícil de aprender es la mezcla apropiada de prudencia y castigo que se
ha de lograr. Después de la terrible y criminal era comunista, el
instinto natural es prohibir, disolver y rápidamente castigar a todos
aquellos que cometieron crímenes.

Aunque cualquier revolución solo puede ser exitosa si los oportunistas
se unen a ella. Eso es decisivo. En Checoslovaquia los precavidos
oportunistas tenían influencia entre los estudiantes que eran líderes en
1989 y también, en buena medida, entre los artistas, celebridades y
actores. Tenían buena reputación. Cuando el régimen comunista los perdió
fue una señal de que quizás era seguro cambiar de bando.

1) Considerar la estabilidad.

No puedes despedir a todos los jueces. No puedes disolver la autoridad
del Estado. Los compromisos son necesarios. Es cierto, si no hay castigo
para los crímenes, o no hay compensaciones o reparaciones, se está
debilitando la legitimidad de su futura democracia. Al menos es crucial
un claro entendimiento por parte de la mayoría de que el antiguo régimen
era criminal.

Esto debe ser una simbólica línea roja. El balance entre la justicia y
la prudencia es extremadamente difícil de conjugar.

2) Considerar las reformas económicas como algo que tiene que estar
normado por la ley.

La mayoría de los cubanos no perciben la liberalización y la
privatización como robo organizado. Habrá algunos que discutan que las
reformas económicas se tienen que hacer muy rápido, y esto es
parcialmente cierto.

Habrá razones para apurarse.

Aun así, el trabajo rápido debe hacerse con énfasis en la legalidad,
simple, transparente y aplicable a todo el mundo. Las regulaciones de
negocios apropiadas deben estar antes de que se empiece con los mercados
de capital y bancos. Tienen que haber antes sólidas leyes de impuesto.

Es crucial para el buen gobierno del Estado y los mercados una buena e
independiente regulación, fuerte y sencilla. Sin ella los mercados no
son los de Tocqueville, los de interés propio. Si no serán solamente
para incrementar las rentas a cualquier costo.

3) Finalmente, el liderazgo tiene un componente moral que confiere
legitimidad.

No es filosofía vacía ni moralina. Es una demanda muy práctica. El
presidente fundador de Checoslovaquia en 1918, Tomas Garrigue Masaryk,
creía que los Estados se mantienen por las ideas sobre las cuales fueron
fundados. Y es cierto. Los Estados se recrean a sí mismos sobre las
reglas que existían desde su origen.

El viaje checo hacia la democracia y la economía de mercado es una
transición que ha sido exitosa, pero no hemos recuperado el estatus que
teníamos en los años 1920 y 1930, así que todavía hay mucho por hacer.
Es una historia con final abierto.

Source: El viaje checo hacia la democracia no ha acabado | Diario de
Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1447339367_18069.html

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