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Emigración cubana, ¿económica o política?

Emigración cubana, ¿económica o política?
Para muchos medios de prensa, la crisis migratoria cubana no es muy
diferente a la de otros países de la región
jueves, diciembre 24, 2015 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- En medio de la actual crisis migratoria, numerosos
medios de prensa, haciéndose eco del discurso del gobierno cubano,
reiteran el concepto de que nuestra migración no es política sino
económica, de lo cual uno debiera inferir no solo la “normalidad
regional” del fenómeno sino que, de no existir esos “pequeños defectos”,
muy corrientes para una nación subdesarrollada, los cubanos se quedarían
felices en la isla sin importarles la falta de libertades democráticas,
la ausencia de garantías para un desarrollo individual pleno o la
apropiación de los espacios privados por parte del Estado.

En Cuba, entre las personas de a pie, es muy común escuchar sobre lo
previsible que son las crisis migratorias. Se sabe que cinco años es,
más o menos, el período de tiempo entre una oleada y otra, y que estas
han estallado a raíz de los “ensayos” de nuevas reformas económicas que,
lejos de solucionar los problemas más acuciantes que afectan a la
población, los profundizan, los arraigan y hasta los convierten en
endémicos. A las diversas fórmulas de salvación, emanadas desde el
poder, nunca se le ha sustraído el que, para algunos expertos, resulta
el componente más perjudicial: el voluntarismo político que rige todos
los ámbitos en la isla.

Basta con recordar que el quinquenio trazado desde el Primer Congreso
del Partido Comunista de 1975, culminó con la crisis del Mariel y que la
Batalla de Ideas fue desatada en medio de una oleada de balseros.

“Ni planificación ni sentido común. Voluntarismo político es lo que ha
regido la economía cubana en el último medio siglo”, afirma un
importante economista cubano que ha ocupado altos cargos en los
ministerios de Economía y Planificación, así como en el de Comercio
Exterior. “De manera que nuestra llamada emigración económica es
eminentemente política, porque la gente no huye buscando una mejoría
económica ?de hecho, quienes emigran son quienes pueden hacerlo porque
tienen cierta solvencia económica?, sino porque saben que la economía
marcha según el experimento de moda, a pura improvisación, y todo es
extremadamente voluble, eso es lo que ha hecho que hoy en Cuba, en el
ambiente de las inversiones, haya más aventureros de circunstancias,
aves de paso, que empresarios serios”, agrega.

Estudiosos de la economía cubana como Bruno Sovilla y Francisco García
Fernández, en un estudio del año 2013,1 tampoco dudan en señalar al
voluntarismo político como el factor que más ha perjudicado a la
economía cubana durante el período de 1959 al presente y hasta delimitan
fases descendentes y ascendentes que permiten visualizar no solo los
bruscos timonazos que han caracterizado a las políticas económicas
impulsadas desde el gobierno sino las coincidencias con las etapas de
crisis migratorias.

Según estos dos autores, “la dirección de la economía cubana a lo largo
de la etapa revolucionaria, ha oscilado entre períodos de voluntarismo,
en los cuales las decisiones económicas eran totalmente subordinadas a
las prioridades políticas de los gobernantes”.

“No hay estabilidad económica porque todo debe tributar al componente
ideológico, la base no es la economía sino la ideología, y ¿quieres algo
más inestable que eso?”, opina Sergio Garcés, economista y profesor
universitario. “No dudo de que la emigración cubana sea mayoritariamente
económica pero también me gusta señalar que hay que distinguirla de las
otras que se dan en la región, precisamente por sus componentes, y por
las circunstancias en que se producen las crisis migratorias. ¿La crisis
de los 80 fue económica? Hay que ser muy cerrado para creer que lo fue.
Fue un gran sisma político, eso definió muchas cosas posteriores.
Agudizó los problemas internos al descubrir las grandes fisuras de
nuestro socialismo tropical. Por primera vez en muchos años había miles
de personas diciendo que se iban porque no estaban [de acuerdo] con
esto. (…) La gente se va porque quiere mejorar pero también se va porque
están cansadas de vivir en ciclos infinitos de aperturas y cierres. Hoy
te permiten esto, pero mañana, cuando no convenga, te lo vuelven a
prohibir. (…) La gente trabaja no solo para sobrevivir, sino para
realizar sueños propios, individuales, y aquí terminan tributando al
sueño de uno solo, a la voluntad de uno solo, y eso no es, por decirlo
de algún modo, ‘natural’, eso es frustrante”, añade.

Según la joven socióloga e investigadora cubana Leidis Dávila, la
emigración cubana tiende a ser vista como económica solo si se tiene en
cuenta factores como el peso que tienen las remesas en los ingresos
netos del país, así como el fin de incorporarse como fuerza de trabajo
en los países a donde llegan, sin embargo, la esencia del fenómeno es
político:

“¿Por qué te irías si cuentas con dinero suficiente para abrir un
negocio? ¿Por qué te irías a vivir en una casa alquilada cuando aquí
tienes una propia? En el resto de América Latina emigran los que no
tienen ninguna de esas dos cosas, en cambio, en Cuba, emigran quienes se
han hecho de un pequeño capital para pagarse una escapada. Si hay algo
más parecido a una fuga, que me lo digan. Los cubanos escapan del país,
se escabullen, y eso es una acción política, no económica. (…) La gente
no se va porque le teman al cambio, sino porque no se lo creen. Para el
cubano, dudar es ya una acción refleja. (…) Con los planes del Cordón de
La Habana, en los [años] 60, solo se alcanzó el fracaso. Fue mucho más
rotundo con la Zafra de los 10 Millones [en los años 70]. (…) El sistema
de planificación de la economía y el Proceso de Rectificación de
Errores, en los 80, fueron desastrosos y terminó por institucionalizar
ese mercado negro que llegó para ser eterno porque es un dragón de mil
cabezas. (…) El último de los engendros fue la tristemente célebre
Batalla de Ideas [finales de los años 90] que funcionó como un verdadero
Ministerio de la Corrupción. (…) Ahora vienen con los Lineamientos que
(…) no ofrecen cambios sino solo una ‘actualización’ del modelo
económico, es decir, no cambiaremos nada, es lo mismo pero con un toque
de puesta al día para atrapar ingenuos. Claro que la gente tiene que
huir en estampida”.

La apatía política y el egoísmo de una buena parte de los cubanos, sobre
todo de aquellos que, tanto dentro como fuera del país, sacan provecho
de la situación de caos en que se vive, pudieran justificar la tesis
oficial de una emigración económica más que política, sin embargo, un
análisis del devenir de la economía del periodo revolucionario pudiera
dejar al descubierto las verdaderas razones por las cuales emigran las
personas, más cuando las crisis y los picos migratorios coinciden con
los momentos en que el gobierno ha decidido apostar por nuevos
experimentos económicos en una táctica de prueba y error que, con los
años, solo ha servido para demostrar la inutilidad de una economía
centralizada y el fracaso en la construcción del socialismo.

1 Bruno Sovilla y Francisco García Fernández: La economía cubana: entre
voluntarismo e intentos de planificación (1959-2012). Publicado en la
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad
Nacional Autónoma de México (Nueva Época, Año LVIII, núm. 219,
septiembre-diciembre de 2013, pp. 157-188, ISSN-0185-1918).

Source: Emigración cubana, ¿económica o política? | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/emigracion-cubana-economica-o-politica/

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