Corrupción – Cuba – Corruption
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Los bueyes delante de la carreta

Los bueyes delante de la carreta
JOSÉ HUGO FERNÁNDEZ | Miami | 12 Dic 2015 – 3:00 pm.

Cómo dudarlo, existen razones para el optimismo entre los demócratas
cubanos. La elección de Mauricio Macri como nuevo presidente de
Argentina y, muy en particular, la reciente victoria de la oposición en
las legislativas de Venezuela, han caído como agua para Mayeya en
nuestros áridos arenales. Si allá fue posible —nos repetimos, con más
embullo que certidumbre—, por qué no podría ocurrir también en Cuba,
siempre que nos ayuden el tiempo y un ganchito.

Bajo los efectos de tan grata inspiración, no son pocos los que han
empezado a revalidar —se supone que desde un nuevo enfoque— la
posibilidad de que los opositores cubanos participen más activamente
como candidatos en las elecciones para delegados del Poder Popular. Se
sabe que han venido haciéndolo desde hace algunos años, pero solo como
variante de opción aislada, por lo general resueltas a nivel de
individuos y no como estrategias de grupo; además, diríamos que tales
decisiones suelen ser fundamentadas mucho más con principios éticos que
con planes políticos concretos y bien diseñados.

Es una alternativa a la que yo personalmente no le apuesto ni un
centavo, en las actuales circunstancias, claro. Pero ello no significa
que la crea inútil. Nunca va a estar de más, ni representará esfuerzo
vano, lo que se haga de buena fe para combatir a la dictadura castrista.
Pero más nos convendría que ese esfuerzo sea bien encaminado, mediante
estrategias sólidas, dirigidas a demostrarle al régimen que en Cuba no
solo hay personas valientes dispuestas a desafiar sus estructuras
totalitaristas, sino también capaces de hacerlo con eficiencia.

Ante el hatajo de monigotes que presenta y apadrina el Partido Comunista
como candidatos para delegados del Poder Popular, ¿cómo podría nuestra
gente de a pie elegir como su candidato preferido a un miembro de la
oposición al que no conoce, o reconoce como ciudadano honrado, pero sin
otro respaldo de representación que el de su propia persona y sin un
programa político viable y alternativo?

Tal vez sea inteligente no lanzar la carreta delante de los bueyes, lo
que en este caso aconseja que antes de postularse como disyuntiva de
Gobierno, aun a nivel de barrio, al candidato opositor le haría falta
darse a conocer debidamente, pero, sobre todo, dar a conocer en qué
consistiría su labor si fuera electo delegado, con la misión de ejercer
dentro de una coyuntura tan adversa.

No sé hasta qué punto sea verdaderamente factible hacer las cosas de esa
manera. Pero lo cierto es que ahora mismo no se vislumbra otra mejor.
Los bueyes deben ir delante de la carreta, no por capricho de nadie,
sino por ley de la naturaleza.

Y conste que no sobra el tiempo para pensarlo mucho. En este minuto, con
los truenos que les están cayendo arriba, los caciques de Cuba deben
tener diseñado ya el muñeco de una “fuerza opositora” que actúe
aparentemente ajena a su estructura de dominio y que, a la vez, pueda
mostrarse, mediante estrategias mañosas, como representación alternativa
de los intereses de la ciudadanía.

No es que les guste la idea, es que necesitan casi desesperadamente
aumentar su crédito ante las instituciones, los gobiernos y el
empresariado internacionales.

Y a diferencia del movimiento opositor (porque sí existe en la Isla un
movimiento opositor, articulado como Dios manda), el régimen cuenta con
algo más que tiempo a su favor para consumar la cosecha de una nueva
generación de políticos “alternativos”, la de los socialistas cubanos
del siglo XXI, entre los que no todos tendrían que proceder de las filas
de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), organización que ha llegado a
ser tan obsoleta e inútil como el Partido.

En este mismo minuto, se mueve en nuestras calles toda una legión de
jóvenes que constituyen materia prima casi idónea para ese nuevo
proyecto de ingeniería política. Son sujetos que en rigor ni siquiera
podrían ser llamados disidentes, puesto que la mayoría de ellos nunca
estuvo ligada al régimen por compromisos afectivos ni de ningún otro
tipo. Tampoco profesan ideas políticas definidas.

Aun cuando abominan del sistema de partido único, o no aprueban la
violenta represión de la policía contra la real disidencia, y aun cuando
no ven con simpatía el poder absoluto y la absoluta corrupción que las
fuerzas armadas imponen hoy a la vida económica y a las instituciones
del país, es obvio que estos jóvenes no están interesados en el
ejercicio de la oposición combativa contra el régimen.

Salvo excepciones —entre las que se cuentan jóvenes de los estratos
pobres, pero, por lo mismo, ansiosos por ascender en la escala
económico-social—, gran parte de estos prospectos procede de la alta y
media clase acomodada de nuevo cuño, una suerte de burbuja zootécnica
que exhibe lo más rancio, hipócrita y trepador de la cosecha patria,
dentro de una gama idiosincrática que va desde el hedonismo más
indolente, pasando por el trotskismo, hasta el progresismo más frívolo y
cínico, sin dejar a un lado el misticismo guevarista, el fidelismo de
intolerancia y trinchera, o la variante chavista de democracia adocenada.

Nadie debe dudar que llegada la ocasión, el régimen estaría dispuesto
incluso a poner en función de esa nueva claque política los
financiamientos, el intercambio de influencias y los espacios de
promoción pública que requerirá para hacerse sentir entre la población
cubana, pero sobre todo hacia el exterior de la Isla.

No en balde algunos líderes de la oposición interna han comprendido ya
que la más viable e importante tarea que les queda por delante radica en
la potenciación de una sociedad civil emergente, ampliando y
enriqueciendo sus filas entre los sectores más pobres, los cuales no
solo son mayoritarios entre la población cubana, también son
políticamente los menos corrompidos y los más escépticos.

La demanda social como prioridad, poniendo a un lado ideologías,
pasiones y aun partidos políticos. Quizá sea hoy el mejor modo de llevar
los bueyes por delante de la carreta.

Source: Los bueyes delante de la carreta | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1449606640_18687.html

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