Corrupción – Cuba – Corruption
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La televisión destaca ataques del Poder Popular a cuentapropistas

La televisión destaca ataques del Poder Popular a cuentapropistas
Este modelo estatalista centralizado debe ser cambiado si se quiere que
el país salga de su atolladero
PEDRO CAMPOS, La Habana | Enero 01, 2016

El pasado 29 de diciembre terminaron las labores de la última sesión de
la Asamblea Nacional del Poder Popular en el 2015. La televisión cubana
destacó dos momentos: la intervención de un delegado, apoyado por el
presidente Raúl Castro, responsabilizando a los intermediarios de los
altos precios de los productos agrícolas, y la de una delegada
responsabilizando a las formas no-estatales del aumento de la
corrupción. Ni una palabra sobre los casi 9.000 migrantes cubanos
varados en Centroamérica.

Fue evidente la intención de la televisión en concentrar la atención del
público en la labor “negativa” de las formas de producción y
comercialización “no estatales”, una manera de desviar la atención de la
responsabilidad de la burocracia con todo el desastre que está ocurriendo.

De la corrupción en todas las esferas del Estado, de lo cual algo
sabemos todos los días, ni una palabra. Nadie preguntó a dónde van a
parar los miles de millones de dólares que recoge el Gobierno gracias a
las remesas, sus monopolios de mercado interno y externo, su explotación
de más de cuatro millones de asalariados, especialmente de miles de
médicos y especialistas de distintas profesiones que prestan servicios
en el extranjero, de los altos impuestos que pagan los cuentapropistas o
de los artistas y deportistas que venden sus obras o prestan sus
servicios fuera del país, los beneficios de la condonación de deudas
externas, etc.

Sin embargo, la televisión no pudo evitar poner pequeñitos pedacitos de
otras intervenciones, donde los delegados abordaron el problema de la
baja producción, la ausencia de un mercado mayorista y la permanencia de
la doble moneda, elementos relacionados con políticas estatales.

Desde luego, no sabemos si hubo alguna intervención que abordara las
verdaderas causas de los altos precios de los productos alimenticios y
de amplio consumo, porque si la hubo, se encargaron de no destacarla, y
si no la hubo, sería una muestra de que en esa Asamblea anda muy mal en
asuntos de economía, como indicó el presidente Raúl Castro en una de sus
reflexiones.

No pusieron ninguna intervención, si la hubo, que dijera que buena parte
del informado 50% de las tierras potencialmente productivas siguen
llenas de marabú y en manos del Estado, que buena parte de los que
recibieron tierras no han podido hacerlas producir efectivamente por la
cantidad de obstáculos estatales, que el Estado sigue imponiendo precios
irrisorios de acopio para buena parte de la producción agrícola, que las
empresas estatales son varias veces menos productivas que las de los
campesinos individuales y las cooperativas, que el Estado sigue pagando
salarios de miseria a sus trabajadores sin estimularlos adecuadamente,
que todos los alimentos procesados ?todo el pollo, las pastas, aceites,
salsas, cervezas de calidad, alcoholes y otros? se venden únicamente por
el monopolio militar de las TRD en CUC y que el CUC sigue a 25 pesitos
cubanos.

Si es que la hubo, la televisión no proyectó ninguna intervención
señalando que el Estado impide que las formas no estatales de
producción, como ellos llaman a la economía privada y cooperativa,
puedan recibir ayuda directa, financiamiento y equipos de organismos e
instituciones internacionales, pues todo tiene que ser a través del
Gobierno y su sistema de empresas.

Tampoco pusieron ninguna intervención que abordara los altos, abusivos y
absurdos impuestos a los que están sometidos los cuentapropistas,
quienes, además, tienen que arar la tierra, cosechar y mover sus insumos
y mercancías en transportes viejos, el valor de cuyo mantenimiento es
insondable y a base de un petróleo que mantiene altos precios en el
mercado nacional, cuando en todo el mundo han bajado más de un 50%.

Nada se dijo, tampoco, de la incidencia en el aumento de los precios
minoristas, de la negativa del Estado a que los campesinos vendan
directamente sus productos en La Habana y se vean obligados a asistir a
un mercado concentrador en las afueras, donde tienen que pagar impuestos
y al que deben acudir los intermediarios a buscar sus mercancías con el
consiguiente aumento de precio por el costo de la transportación.

En lo que pareció una alusión directa a su oposición personal a las
políticas aprobadas por el Partido en el VI Congreso, el presidente se
dirigió a Marino Murillo, el zar de la economía nacional, poniendo en
duda si debían seguirse aplicando algunas fórmulas de mercado como la
ley de oferta y demanda en la comercialización de los productos agrícolas.

Murillo, levantando las cejas por detrás de los espejuelos, gesto que no
sé si Raúl pudo distinguir pero que fue visto por la televisión, no dijo
nada al respecto. No es difícil imaginar los pensamientos que pasaron
por su cerebro, que sí estudió Economía. Pero prefirió no hablar, él
sabrá por qué.

Detrás de todo eso está la guerra silenciosa de la burocracia contra el
trabajo que trata de independizarse del Estado, eso que ellos llaman
para discriminar y excluir “formas no estatales”. No es casual que la
Asamblea Nacional, supuestamente la encargada de legislar, ejecutar y
fiscalizar (todo a la vez) los planes del Gobierno, esté llena
dirigentes del PCC, de burócratas de la administración central y de las
administraciones provinciales o municipales, de oficiales de alto rango
de las FAR y el Minint, de dirigentes de los sindicatos oficialistas y
demás organizaciones de masa que controla el PCC.

La burocracia allí reunida es la misma que no fue capaz de legislar y
hacer cumplir las líneas generales del VI Congreso del PCC y, encima,
ataca inmisericordemente lo poco que se logró pasar de aquello. No sé si
fue coincidencia: ayer mismo por la tarde, los cuentapropistas que
trabajaban en el Parque de la Maestranza, en La Habana Vieja, vendedores
de juguetes, fotógrafos, alquiladores de carritos infantiles, tatuadores
ligeros, expendedores de alimentos, unos autorizados y debidamente
legalizados y otros no, fueron informados de que “el Partido y el
Gobierno” habían decidido que no siguieran trabajando allí, sin más
explicación.

No hay arreglo, señores: este modelo estatalista política y
económicamente centralizado debe ser cambiado si se quiere que este país
salga de su actual atolladero.

Source: La televisión destaca ataques del Poder Popular a
cuentapropistas –
www.14ymedio.com/opinion/television-ataques-Poder-Popular-cuentapropistas_0_1917408250.html

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