Corrupción – Cuba – Corruption
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Los enemigos de la democracia moderna

Los enemigos de la democracia moderna
El castrismo en la isla y la plutocracia en China o Vietnam acabarán
cuando reconozcan que el modelo democrático es más funcional, genera
mayor riquezas y mejor calidad de vida
CRÓNICA
LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
Especial

¿En qué se parece la autocracia de los hermanos Castro, el solemne
Vaticano, los fanáticos seguidores del Islam y el manicomio de Corea del
Norte? La respuesta es simple: en los dogmas, la escasa transparencia y
el poder ilimitado de una casta.

En teoría, el comunismo es una música agradable al oído de un obrero que
trabaja ocho horas y su salario nunca llega a fin de mes. Visualice el
panorama: no hay clases, tampoco se necesita dinero ni presupuestos para
mantener a un ejército.

Es un aparente vergel de armonía. Pero en la práctica nunca va a
funcionar. Por una razón: el mundo, como lo conocemos, está habitado por
seres humanos caprichosos, imperfectos, ególatras, ambiciosos y
competitivos.

Las leyes

Unos pocos son solidarios y ayudan al prójimo. Pero a la mayoría solo
les interesan sus allegados. Si el mundo no es un matadero sanguinario y
los más poderosos barren a los más débiles, es gracias a un concierto de
leyes que sancionan con largos años de cárcel, en algunos países hasta
con pena de muerte, el homicidio y las actitudes criminales.

En el plano internacional sucede algo parecido. China no ocupa a la
fuerza a Taiwán por temor a las represalias. Rusia o Estados Unidos no
inician un ataque nuclear porque destruye el planeta.

Sucede otro tanto con Corea del Norte y Corea del Sur o la India y
Pakistán en su litigio por Cachemira. En este siglo XXI existen menos
conflictos entre naciones que hace un siglo.

Hay guerras civiles, grescas de mediana intensidad entre dos o más
Estados y un extravagante Califato Islámico que ha ganado terreno en el
Medio Oriente por la desidia de los centros mundiales de poder.

Existen zonas de influencia: Rusia coloniza una región de Ucrania, Gran
Bretaña es dueña de las Malvinas y ninguna potencia atómica incordia al
poderoso ejército estadounidense en el continente americano.

A pesar del peligro que engendran las armas nucleares, tienen un
carácter disuasorio. Las autocracias políticas o religiosas son una
tendencia congénita del hombre.

Derecha vs izquierda

Da igual la ideología o la mística de fe que representen. No importa si
ésta es de derecha o izquierda. Católica, islamista o judía. Su
entramado es dogmático y antidemocrático.

El Papa reina hasta que muera o fuerzas poderosas dentro del Vaticano lo
aparten, como sucedió con Benedicto XVI. El estado gamberro de Corea del
Norte será gobernado por la dinastía Sung hasta que un día su pueblo se
harte.

El castrismo en Cuba y la plutocracia comunista en China o Vietnam
acabarán cuando facciones políticas reconozcan que el modelo democrático
es más funcional, genera mayor cantidad de riquezas y una mejor calidad
de vida.

En sociedades totalitarias, las revoluciones populares no son
frecuentes. El miedo y el control social enajenan a los gobernados. Esas
tendencias de ejercer el poder omnímodo siempre se rodea de corrupción.

La falta de transparencia

La avaricia es otra desagradable cualidad humana. En países
democráticos, a pesar de tribunales independientes, transparencia,
elecciones, parlamentos diversos y prensa libre, a políticos,
empresarios y banqueros les gusta meter la mano en el saco.

Pero cuando un fiscal o un avispado reportero de investigación lo pesca,
pueden ser procesados. Vea el caso de la FIFA, la Federación
Internacional de Atletismo o los escándalos de corrupción en Petrobras.

Los que viven en naciones democráticas perciben que es una batalla
perdida. Por cada uno que va a la cárcel por robar dinero público o
enriquecerse ilegalmente, media docena vive a todo trapo.

Pero existen instituciones y medios para denunciarlos. En los sistemas
autocráticos ni eso. En la Cuba de los hermanos Castro, los escándalos
de corrupción clamorosa son ventilados únicamente por el Estado.

Nunca salpican a pesos pesados. La prensa es un aliado obediente. Los
tribunales, otra rama del poder. El parlamento, una broma, donde se vota
unánimemente y por encargo del ejecutivo.

Autoritarismo en el Vaticano

En el Vaticano, su gobernanza autoritaria también genera problemas. Los
antecedentes del papado, con sus luchas fratricidas, crímenes y guerras
en nombre de una religión, forman parte de la historia moderna.

¿Pudieron Juan Pablo II y Benedicto XVI democratizar al Vaticano? No
pudieron o no quisieron. Francisco lo intenta. Pero los casos de
pederastia y corrupción tratan de barrerlos debajo de la alfombra.

Ahora mismo, el reportero italiano Emiliano Fittipaldi, el hombre que ha
investigado las entrañas financieras y negocios sucios de la Santa Sede,
espera ser procesado por la jurisdicción del Vaticano y puede ser
sancionado hasta con ocho años de prisión.

¿Su delito? Sacar a la luz un libro, Avaricia, donde recoge esas
denuncias. No es culpa de Dios que los seres humanos tengamos la manía
de establecernos en el poder dinásticamente o robar lo ajeno.

Es un asunto de los hombres. Reformar al ser humano o pretender erigir
un individuo sin defectos allana el espacio para las dictaduras de nuevo
cuño. Cuba es buen ejemplo. Entonces, la mejor y única opción es apostar
por la democracia. En todas las instituciones.

Source: Los enemigos de la democracia moderna :: Diario las Americas ::
Cuba –
www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3571522_cuba-hermanos-castro-ivan-garcia.html

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