Corrupción – Cuba – Corruption
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Confiscar el Comité Central en pleno

Confiscar el Comité Central en pleno
El Decreto-Ley número 232 “sobre confiscación por hechos relacionados
con las drogas, actos de corrupción u otros comportamientos ilícitos” lo
permitiría…
Juan Juan Almeida
febrero 04, 2016

Ganó el juicio, pero se quedó sin domicilio. Es lo que pasa cuando la
ley que juzga es premeditadamente injusta.

Hace unos días escribí Decisión de Raúl Castro complica el escenario
legal cubano. En ese texto me referí al decomiso de viviendas cercanas
al búnker de Raúl Castro, y un par de negocios con visibilidad de rifle,
algo que el Departamento de Seguridad Personal (DSP) considera “vía
expedita”.

Una de esas expropiaciones es una tácita demostración de que en Cuba se
usa la ley en defensa de la voluntad y antojo de su gobernante.

La casa, y poco importa el nombre de su propietario, ubicada a una
cuadra de la avenida 25, muy cerca de La Rinconada (lugar donde reside
el Presidente), fue adquirida mediante acto legal de compra-venta y
transformada en casa de renta. Para decomisarla, utilizaron la falsa
denuncia de una chica menor de edad que asegura ofrecer sexo a cambio de
dinero.

La resolución de desalojo se fundamenta en la testificación de la joven
que, frente al instructor, alegó haber dormido en esa residencia de
renta con un acompañante extranjero.

Comprendo que tan graves y nocivos actos, especialmente contra
adolescentes y jóvenes, población vulnerable a acciones criminales, sólo
pueden enfrentarse mediante medidas drásticas y ejemplarizantes.

De ahí se entiende la loable intervención del MININT, que la Fiscalía
procesara el caso como proxenetismo y que el Director Provincial de la
Vivienda, con la información sobre la mesa, aplicara como sanción
administrativa, y según la ley, confiscar el inmueble.

Lo que no comparto es que ante la falta de evidencias durante el juicio,
donde quedó demostrado que la acusación había sido preparada y que la
denunciante nunca estuvo en esa casa; el tribunal exoneró al acusado,
libre de polvo y paja.

¿Dónde está el problema ahora?:

El tribunal niega la devolución de la vivienda.

Esto sucede, porque el Decreto-Ley número 232 “sobre confiscación por
hechos relacionados con las drogas, actos de corrupción u otros
comportamientos ilícitos”, es una reverenda pero bien estructurada
porquería.

La resolución está vigente desde los 21 días del mes de enero del 2003 y
fue firmada por el ex comandante en jefe Fidel Castro, un hombre que,
como todos conocemos, utilizó su maquiavélica genialidad para hacer de
la política un espectáculo y llevarla al terreno deportivo con el único
propósito de crear fanaticada.

El decreto surgió como un grito civilizado contra la barbarie. Justo en
el momento que la isla vivía un nuevo auge del horror silencioso que
representa para cualquier sociedad el comercio ilegal de drogas, el
lavado de dinero, más todo lo que a eso le cuelga: violencia,
corrupción, inseguridad, deterioro de salud física y mental, etc.

La 232 nació para confiscar o, en su defecto, retirar el derecho de los
arrendatarios, usufructuarios, ocupantes y/o propietarios de las
viviendas o locales en los cuales se practiquen actos relacionados con
ese tipo de delitos.

Visto así, no sé por qué no confiscar el Comité Central en pleno. Pero
no importa, lo cierto es que parece cabal aunque en realidad oculta un
espíritu ambiguo, hipócrita, cínico, indecente y tan manipulador que
asegura la cristalización, no la transparencia jurídica.

Según este engendro legal, “a sugerencia” de la Fiscalía y el MININT, la
requisa del inmueble lo ordena el Director Provincial de la Vivienda y
contra su resolución únicamente procede la revisión del Presidente del
Instituto Nacional de la Vivienda que, aún resuelta la verificación, es
del todo imposible hacer ninguna reclamación, ni administrativa, ni
judicial.

Cualquiera puede ser llevado a juicio bajo una falsa acusación, resultar
inocente y el decomiso no admite marcha atrás; en otras palabras.

Acepto que las reglas existen desde que el primer hombre agarró una
piedra para golpear a otro. Pero esto es robar amparados en la ley. Los
libros dicen al respecto: “El derecho, más que un negocio, es una
profesión liberal que cuando se usa para dominarnos, y no para
protegernos, es como asesinar en su santuario a sacerdotes y profetas”.

Source: Confiscar el Comité Central en pleno –
www.martinoticias.com/content/decreto-vivienda-juicio-/114638.html

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