Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
March 2016
M T W T F S S
« Feb   Apr »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
Translate (from Es)
Archives

El significado de la visita de Obama

El significado de la visita de Obama
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 18 Mar 2016 – 12:44 pm.

Los perjuicios infringidos por la revolución de 1959 a los intereses
económicos de Estados Unidos condujeron al deterioro de las relaciones
entre ambos países. En medio de la Guerra Fría los desacuerdos
condujeron a la ruptura de relaciones y a la alianza de Cuba con la
Unión Soviética. En ese contexto el Gobierno cubano, en defensa de la
“soberanía” nacional, estatizó la economía, desmanteló la sociedad
civil, restringió las libertades y tomó el camino hacia el totalitarismo.

La ineficiencia económica resultante del modelo implantado fue solapada
por los subsidios soviéticos hasta que el derrumbe del socialismo en
Europa Oriental develó el espejismo y catapultó a Cuba a una crisis
—bautizada con el eufemismo de “Período Especial en Tiempos de Paz”— que
aún no ha sido remontada. Desde ese momento en adelante los cambios
introducidos, incluyendo las reformas iniciadas en 2008, han fracasado.
Las penurias, los altos precios, los bajos salarios, el descontento, la
corrupción y el éxodo se apoderaron de un escenario amenazado por la
crisis del chavismo que pondrá fin a las subvenciones de Venezuela.

Por su parte, las diez administraciones que ocuparon la Casa Blanca
desde Eisenhower hasta Bush fracasaron en el intento de producir cambios
en Cuba y perdieron influencia en la región. El Gobierno de Barack
Obama, desde su primer mandato en el año 2009, comenzó a flexibilizar
las medidas del embargo y en su segundo mandato abandonó la política
fracasada y ha puesto en práctica nuevas medidas, incluyendo las últimas
en víspera de su visita que prácticamente constituyen un acta de
defunción adelantada que más temprano que tarde será firmada por el
Congreso de ese país.

Fracasados en el empleo de la fuerza y agotado el capítulo de ganadores
y perdedores, se impuso el regreso a la política. Ante la imposibilidad
de encontrar un nuevo padrino el Gobierno de Cuba tomó el camino de
acercamiento a Estados Unidos, mientras el presidente Barack Obama, con
una plataforma que implica la renuncia a ser agente de los cambios en la
Isla, asumió la forma más eficaz para colaborar con la democratización
de Cuba. Ambas partes, con una dosis de realismo político, sostuvieron
las conversaciones secretas que desembocaron en el restablecimiento de
las relaciones diplomáticas, uno de cuyos efectos es la visita del
presidente Obama a Cuba.

Tales hechos, con independencia de cualquier interpretación, han
despertado expectativas en un pueblo desesperanzado, descreído, inmerso
en la supervivencia y en fuga permanente hacia cualquier otro lugar del
planeta.

La visita, además de ser la primera de carácter oficial de un presidente
norteamericano a Cuba —la de Calvin Coolidge en 1928 fue para inaugurar
la VI Conferencia Panamericana en La Habana—, tiene una enorme
significación. De efecto del restablecimiento de las relaciones
diplomáticas, la misma, precedida con medidas concretas y declaraciones
públicas de compromiso con los derechos humanos, se convertirá en causa,
porque:

1- Consolida el comunicado emitido por la Casa Blanca, en el que se
declara que “servirá para afianzar el progreso realizado hacia la
normalización de las relaciones entre ambos países: avanzando los lazos
comerciales y personales que puedan mejorar el bienestar del pueblo
cubano y expresar nuestro apoyo a los derechos humanos”.

2- Constituye un fuerte obstáculo para retroceder al punto anterior
al 17 de diciembre de 2014.

3- Coloca ante los cubanos y ante el mundo en una posición incómoda a
quienes para sustentar el inmovilismo, insisten en enarbolar las
banderas de “enemigo” y de “plaza sitiada.”

4- Coadyuva al empoderamiento gradual de los cubanos. Un resultado
favorable para ambos gobiernos y especialmente para el pueblo cubano.

Si a ello se añade que Estados Unidos —separado por menos de 100 millas
de Cuba— es el tercer país más grande del orbe por superficie terrestre
y población, y la primera economía a escala mundial, no resulta difícil
percatarse de lo que representará para los cubanos la normalización de
las relaciones.

Lo que ocurra después de la visita será responsabilidad exclusivamente
de los cubanos, de nuestra comprensión del momento y de la capacidad
para actuar en un escenario en el que la contradicción entre los dos
gobiernos será desplazada gradualmente por las contradicciones internas
entre pueblo y gobierno cubanos.

Por pragmatismo y responsabilidad los problemas acumulados pendientes de
solución, que son muchos y complejos, requieren de un tratamiento acorde
con el cambio de época. Desaparecido el “enemigo” y dependiente de las
relaciones con Occidente, será extremadamente difícil sostener el
planteamiento acerca de supuestas diferencias de concepciones sobre los
derechos humanos y con ello justificar la no ratificación de los pactos
universales de derechos civiles y políticos y de derechos económicos,
sociales y culturales.

Más difícil aún será sostener la falsedad contenida en el editorial del
diario Granma del pasado 9 de marzo, acerca de que “Cuba defiende la
indivisibilidad, interdependencia y universalidad de los derechos
humanos, civiles, políticos y económicos, sociales y culturales”, pues
el reconocimiento de cualquier derecho civil, político o cultural,
carece de toda eficacia si paralelo a ello se niegan total o
parcialmente los derechos económicos y sociales. De la misma forma es
imposible ejercer y disfrutar los derechos económicos y sociales en
ausencia de los derechos civiles y políticos.

A pesar de la existencia de fuertes obstáculos internos y externos, la
fuerza de la historia de los derechos humanos en Cuba nos indica el
camino que comenzó en 1878 con el surgimiento de la sociedad civil
cubana, que hizo acto de presencia en las constituciones mambisas y en
las constituciones republicanas de 1901 y 1940, las que en muchos
aspectos se adelantaron al contenido de la Declaración Universal de
Derechos Humanos de 1948 y que sufrieron un retroceso inadmisible con la
Constitución vigente, que limita los derechos a la defensa del sistema
totalitario que condujo al país a la profunda crisis estructural en que
Cuba se encuentra sumida.

Source: El significado de la visita de Obama | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1458287347_21013.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *