Corrupción – Cuba – Corruption
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Así desapareció la democracia en Cuba

Así desapareció la democracia en Cuba
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 28 Abr 2016 – 9:03 am.

Un lector de este diario, al comentar el artículo “¿Diferencia de
concepciones acerca de los derechos humanos?”, planteó que le gustaría
leer algo sobre la historia de cómo desapareció la democracia en Cuba.
En respuesta a esa petición, Roberto Álvarez Quiñones escribió “Del
sepelio de la democracia”, al cual añado el presente artículo.

El concepto de democracia

Aunque el término etimológicamente significa poder del pueblo, la
existencia y funcionamiento de la democracia requieren, entre otros, de
los siguientes instrumentos, derechos y libertades:
– el sufragio, para designar a sus representantes
– la igualdad ante la ley, para competir por los cargos.
– el referendo, para rechazar o aprobar las disposiciones del Gobierno.
– el plebiscito, para aprobar o desaprobar normas como las leyes.
– la iniciativa popular, para presentar proposiciones sobre temas de
interés ciudadano.
– la revocatoria, para anular, mediante el voto, decisiones del Gobierno
y destituir funcionarios.
los jurados, para colaborar con el poder judicial.
– la separación de poderes, para evitar su concentración en una o varias
personas.
– el multipartidismo, para poder optar entre diversas opciones y candidatos.

Para que esos instrumentos sean efectivos, el pueblo tiene que gozar de
las libertades de opinión, expresión, reunión y asociación. Las mismas
sirven de fundamento a los derechos políticos, económicos, sociales,
culturales, ambientales y de información. Esos requerimientos,
refrendados constitucionalmente, conforman la base del Estado de derecho
que permite al pueblo ser agente activo del poder.

Antecedentes

Los gérmenes de la democracia en Cuba se esbozaron en la Constitución de
Guáimaro; tomaron cuerpo con las libertades de prensa, de asociación y
de reunión contenidas en el primer artículo del Pacto del Zanjón; y
fueron ampliadas en la Constitución de 1901, la cual añadió instrumentos
claves como el hábeas corpus y la separación de poderes.

Luchas obreras, antiraciales, estudiantiles, campesinas, femeninas y
políticas, escenificadas por el asociacionismo, lograron conquistas como
la jornada de ocho horas, la autonomía universitaria, el voto femenino,
el derrocamiento del Gobierno de Gerardo Machado, la Asamblea
Constituyente de 1939 y la Constitución de 1940.

Esta última, en su artículo 37 legalizó la formación y existencia de
organizaciones políticas contrarias al régimen de gobierno
representativo; en el artículo 40 legitimó la resistencia para la
protección de los derechos individuales (esgrimido por Fidel Castro
durante el juicio del Moncada); el 87 reconoció la legitimidad de la
propiedad privada en su más amplio concepto de función social; y el 97
instituyó el “sufragio universal, igualitario y secreto” a partir del
cual la mujer cubana pudo ejercer el derecho al voto.

Con esa base democrática, el pueblo eligió para presidentes a Fulgencio
Batista Zaldívar en 1940, a Ramón Grau San Martín en 1944 y a Carlos
Prío Socarrás en 1948. Sin embargo, el aumento del costo de la vida,
junto a la corrupción político-administrativa y el crecimiento del
pandillerismo durante los gobiernos auténticos, crearon la
ingobernabilidad que condujo al golpe militar que interrumpió el orden
constitucional en marzo de 1952.

Entre las múltiples respuestas a ese golpe, sobresalieron dos: la
primera, encabezada por Fidel Castro, se hizo pública el 26 de julio de
1953 con el asalto al cuartel Moncada; la segunda, tomó cuerpo en enero
de 1954 con el Movimiento de Resistencia Cívica encabezado por José Miró
Cardona.

Para legitimarse, Batista convocó a “elecciones” en 1954, en las que fue
ratificado como presidente. En febrero de 1955, al tomar posesión,
restableció la Constitución de 1940 y otorgó amnistía a los prisioneros
políticos, entre ellos a los asaltantes del Moncada.

Durante la lucha contra la dictadura batistiana, Frank País García, jefe
de Acción y Sabotaje del M-26-7, le propuso a Fidel Castro conformar un
gobierno provisional con participación de figuras del Movimiento de
Resistencia Cívica. Con ese fin se celebró una reunión en la Sierra
Maestra en julio de 1957 con Raúl Chibás, presidente del Partido
Ortodoxo y Felipe Pazos, expresidente del Banco Nacional de Cuba, en la
que se suscribió el “Manifiesto al Pueblo de Cuba”.

Tres meses después, Felipe Pazos y los miembros del M-26-7 Léster
Rodríguez y Jorge Sotús, en reunión con asociaciones cívicas del exilio
suscribieron el “Pacto de Miami”, en el que señalaba “la forma en que se
debía conducir la Revolución, y el programa político que se pondría en
práctica después del triunfo”.

La dirección del M-26-7, que no aceptó el Pacto, dio las siguientes
respuestas:
– En carta del 14 de diciembre de 1957 Fidel Castro comunicó a los
firmantes que lo importante “no era la unidad en sí, sino la base sobre
la cual se sustentaba esa unidad”.
– El 3 de mayo de 1958, en Alto de Mompié, Sierra Maestra, se acordó
aplicar una política de mando único centralizada para la cual Fidel fue
nombrado secretario general del Ejecutivo del M-26-7 y comandante en
jefe de todas las fuerzas revolucionarias.
– El 20 de julio de 1958 convocó una reunión en Venezuela con
representantes de varias organizaciones en el exilio, donde se creó el
Frente Cívico Revolucionario “Pacto de Caracas”.
– Y el 11 de agosto de 1958, en Miami, se designó a José Miró Cardona
como coordinador del Frente Cívico Revolucionario y se aprobó la
candidatura de Manuel Urrutia Lleó para presidente provisional de Cuba.

Después del triunfo revolucionario

El 1 de enero de 1959, al triunfar las fuerzas rebeldes, Manuel Urrutia
asumió la presidencia. Al día siguiente, violando la Constitución de
1940 —que establecía que el presidente de la República era el jefe
supremo de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire— declinó esa jefatura a
favor de Fidel Castro. El 3 de enero se conformó el gabinete
gubernamental integrado por reformistas, conservadores y
revolucionarios, y José Miró Cardona ocupó el cargo de primer ministro.

La revolución, convertida en fuente de derecho, el 7 de febrero
sustituyó la Constitución de 1940 por la Ley Fundamental del Estado
Cubano, que confirió al primer ministro las facultades del presidente,
sin necesidad de ser electo y al recién creado Consejo de Ministros las
funciones del Congreso, sin división de poderes. El 13 de febrero José
Miró Cardona renunció y el 16 de ese mismo mes Fidel Castro ocupó el
cargo de primer ministro.

Los mandatos de gobernadores, alcaldes y concejales fueron extinguidos,
los órganos judiciales disueltos, los magistrados y jueces separados de
sus cargos y la división de poderes eliminada y los miembros del primer
gabinete procedentes del Movimiento Cívico fueron sustituidos en sus cargos.

Las contradicciones entre Manuel Urrutia —enemigo del comunismo— y Fidel
Castro se agudizaron en los primeros meses hasta que, el 17 de julio de
1959, Fidel renunció al cargo, lo cual forzó a la renuncia del
presidente y el regreso de Fidel como primer ministro.

Desaparecidos los partidos tradicionales, el Directorio Revolucionario
13 de Marzo, el Partido Socialista Popular y el M-26-7 conformaron en
1962 las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), cuya
dirección, después de destituir a Aníbal Escalante, fue asumida por
Fidel Castro. En enero de 1963 las ORI se convirtieron en el Partido
Unido de la Revolución Socialista, del cual surgió en 1965 el actual
Partido Comunista de Cuba (PCC). A partir de ese momento, los cargos de
comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, jefe de Gobierno y secretario
del único partido quedaron concentrados en una sola persona. La promesa
de celebrar elecciones se convirtió en la consigna “¿Elecciones para
qué?”, y la democracia recibió el tiro de gracia.

El 22 de enero de 1959 la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) fue
sustituida por la CTC-Revolucionaria. La diversidad de asociaciones
juveniles, femeninas, campesinas y de empleadores, se redujeron a la
Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la Federación de Mujeres Cubanas
(FMC) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). El resto
desapareció y se crearon otras subordinadas al PCC.

La autonomía universitaria, refrendada en el artículo 53 de la
Constitución de 1940, dejó de existir. La prensa escrita, radial y
televisiva, la enorme red de cines, la producción editorial y las
instituciones culturales pasaron bajo el control del PCC. La sociedad
cubana quedó huérfana de asociaciones autónomas y espacios cívicos, y
acotada por el discurso de Fidel Castro en junio de 1961: “Dentro de la
Revolución todo, contra la Revolución nada”. De forma paralela, la
propiedad sobre los medios de producción se fue concentrando en manos
del Estado hasta el golpe final con la Ofensiva Revolucionaria de 1968.

Como los conflictos entre Estados tienden a desmovilizar los conflictos
al interior de los Estados, la confrontación con Estados Unidos facilitó
el desarme de la democracia, pero no fue su causa, pues el desmontaje
comenzó antes de la ruptura de las relaciones diplomáticas.

La forma en que se produjo la desaparición de la democracia en Cuba
demuestra que a pesar de los avances obtenidos hasta 1952-1959, la
formación cívica de los cubanos no llegó a alcanzar el grado de madurez
necesario para impedir la pérdida de la democracia. Una enseñanza dura y
dolorosa, que indica la importancia que revisten instrumentos, derechos
y libertades que permiten al pueblo ser agente activo del poder.

Source: Así desapareció la democracia en Cuba | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1461688704_21953.html

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