Corrupción – Cuba – Corruption
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Fueron los rusos o los norteamericanos?

¿Fueron los rusos o los norteamericanos?
CARLOS ALBERTO MONTANER | Miami | 17 Abr 2016 – 8:14 am.

Hace poco más de un año, un diario alemán recibió un email sin firma,
ofreciéndole 11,5 millones de documentos en los que se describían los
movimientos de cientos de miles de compañías offshore, totalmente
legales, pero opacas, articuladas desde hace 40 años por una de las
oficinas de abogados dedicadas a esos menesteres en Panamá.

Era el estallido de los Papeles de Panamá. El periódico se dio cuenta de
la tremenda importancia de la información y se puso al habla con el
Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos para abordar la
tarea. Se trataba de 400 profesionales radicados en 80 países.

Habían abierto una nueva Caja de Pandora. En esa enorme masa
informativa, seguramente aparecerían las pruebas del lavado de dinero
procedente del narcotráfico; de la corrupción de políticos
inescrupulosos coludidos con empresarios venales; de la venta ilegal de
armas y de otras actividades prohibidas por las leyes locales e
internacionales.

También, claro, aflorarían los datos anodinos de quienes intentaban
proteger su patrimonio en medio de divorcios muy peleados. O de los que
huían de las abusivas dentelladas fiscales a las herencias. Incluso, de
empresarios que se cubrían contra las acciones legales de exsocios
depredadores.

¿Quién filtró los documentos? Los expertos están de acuerdo en que se
trata de la labor de alguna poderosa agencia de inteligencia.

Según Clifford G. Gaddy, en un análisis publicado por el Instituto
Brookings, postula que el cerebro tras la operación fue Vladimir Putin
y su instrumento de investigación los servicios secretos rusos, en los
que existen muy competentes hackers.

Para Gaddy, el hecho de que algunos de los asociados al propio Putin
aparecieran en los Papeles de Panamá no le resta validez a su tesis. No
se ha revelado nada que no se supiera, pero muchos de sus enemigos, como
el primer ministro británico David Cameron han resultado afectados.

Bradley Birkenfeld, en cambio, aporta otra versión: fue la CIA. Este
banquero norteamericano es el mayor soplón (whistleblower) financiero de
la historia. Fue quien reveló los números de cuenta de muchos
norteamericanos que ocultaban sus capitales en Suiza, cobrando por sus
servicios más de 100 millones de dólares en comisiones al sistema fiscal
norteamericano (IRS), aunque él mismo pasó un par de años tras la reja.

Los casos de Mauricio Macri, de Cameron, del primer ministro de
Islandia, de José Manuel Soria —ministro de Industrias de España hasta
hace unas horas—, unos inocentes y otros culpables, todos
pronorteamericanos y cercanos a Washington, serían las víctimas del
“fuego amigo”. Estaban en la zona de combate cuando comenzó el tiroteo y
resultaron heridos.

A mi juicio, al menos por ahora, me parece más creíble la participación
de la CIA o de alguna otra agencia parecida. Desde hace unos cuantos
años el Gobierno de Estados Unidos —la CIA, el FBI, la NSA, la DEA—
deambula febrilmente por los laberintos cibernéticos —internet,
teléfonos— en busca de pistas que le permitan conjurar, en primer lugar,
el terrorismo, el narcotráfico y la proliferación de armas nucleares, y,
en segundo lugar, la corrupción, el lavado de dinero y el robo de
secretos militares o industriales.

Seguramente, en esa ciclópea labor los investigadores se tropezaron mil
veces con las empresas offshore —unas entidades opacas creadas en
decenas de países, con frecuencia desde los propios Estados Unidos, que
obstaculizaban sus labores— y decidieron tirar de la manta, sin
importarles que Delaware, Nevada o South Dakota participen en unas
actividades semejantes a las que hoy le imputan a Panamá.

El resultado de este escándalo (que acaba de comenzar), a corto plazo va
a tener consecuencias devastadoras en el terreno político, y muchas
personas —culpables o inocentes— van a sufrir por el hecho de que sus
nombres aparezcan en la prensa, porque ya han sido juzgadas y condenadas
sin pruebas por la opinión pública, pero cuando se disipe el humo,
incluso cuando ya hayan sido rematados los sobrevivientes con un disparo
mediático en la nuca, se abrirá paso un mundillo más transparente.

Eso será positivo. Los políticos y los empresarios corruptos se lo
pensarán dos veces antes de hacer sus negocios turbios. A los narcos y a
los terroristas les resultará más difícil esconder sus huellas. Los
abogados, los banqueros y los inversionistas tendrán que jugar sin
cartas marcadas.

El mito griego relata que una curiosa mano femenina —la de Pandora— abre
el ánfora prohibida que contenía todos los males de este mundo, y estos
escapan apresuradamente antes de que ella consiguiera cerrarla. Solo
permanece dentro un espíritu bueno, Elpis, asociado a la esperanza.
Esperemos que esta vez Elpis también haya huido y el irremediable
escándalo nos traiga un mundo más seguro y más decente. Sería deseable.

Source: ¿Fueron los rusos o los norteamericanos? | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/internacional/1460877293_21741.html

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