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Cambios en el mapa político de Latinoamérica

Cambios en el mapa político de Latinoamérica
El resultado de la caída del precio de las materias primas, así como de
males endémicos latinoamericanos como la corrupción y la mala
administración pública
Redacción CE, Madrid | 16/05/2016 10:20 am

Todo apunta a que el denominado ciclo de “gobiernos progresistas” en
América Latina se encuentra en su etapa final. El proyecto de enfoque
regional que tuvo tres grandes procesos, que le dieron forma e impulso
—el chavismo en Venezuela, el petismo en Brasil y el kirchnerismo en
Argentina— está a punto de concluir.
Fue el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela en 1998 lo que dio
inicio a un ciclo marcado por el ascenso al poder de organizaciones
ligadas a la izquierda.
En enero de 2003, Luiz Inácio Lula da Silva, un exlíder sindical, asumía
la presidencia de Brasil y llevaba al poder por primera vez al Partido
de los Trabajadores (PT), el mismo al que pertenece la actual mandataria
brasileña, Dilma Rousseff, que enfrenta un proceso de impeachment.
Y ese mismo año, en mayo, el peronista Néstor Kirchner asumió la
presidencia de Argentina.
Como resultado de la nueva correlación de fuerzas regional, en la IV
Cumbre de las Américas, celebrada el 4 y el 5 de noviembre de 2005 en la
ciudad argentina de Mar de Plata, se firmó el acta de defunción del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El proyecto, una extensión del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte, había sido promovido por EEUU y criticado con vehemencia por
Lula, Kirchner y Chávez.
A punto de terminar ese año, el sindicalista cocalero y activista
indígena Evo Morales fue elegido presidente de Bolivia.
En 2006, Michelle Bachelet llegó al poder en Chile, poniendo
inmediatamente en marcha toda una serie de políticas sociales.
Y el eje se fue fortaleciendo en 2007, cuando Rafael Correa asumió el
cargo en Ecuador —después ganaría otras dos elecciones de manera
arrolladora—, y al suceder Cristina Fernández a su esposo Néstor
Kirchner en la presidencia argentina.
“Pero ahora (ese panorama) se rompe por completo”, recalca el profesor
Paulo Velasco, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad
Estatal de Río de Janeiro, de acuerdo a una información de la BBC.
Para los expertos, el cambio arrancó en noviembre del año pasado, con la
victoria de Mauricio Macri en Argentina y el fin de 12 años de poder del
kirchnerismo.
De hecho, fue el gobierno argentino uno de los primeros en reconocer la
sucesión presidencial brasileña.
“El Gobierno Argentino manifiesta que respeta el proceso institucional
que se está desarrollando y confía en que el desenlace de la situación
consolide la solidez de la democracia brasileña”, señala un corto
comunicado divulgado por la cancillería argentina.
Mientras, el sucesor de Chávez —quien murió en 2013— en Venezuela,
Nicolás Maduro, enfrenta una grave crisis económica y la oposición
impulsa un referéndum revocatorio para adelantar el final de su gestión.
Además, este enero la oposición asumió el control del parlamento por
primera vez en 17 años de hegemonía chavista.
Y en febrero, Evo Morales perdió una batalla electoral por primera vez
en más de 10 años: el referendo con el que pretendía abrir la puerta de
una reforma constitucional para poder volver a presentarse a las elecciones.
La derrota se produjo pese a que la gestión de Morales tiene, según las
encuestas, altos índices de aprobación.
En junio, en la segunda vuelta de las elecciones generales de Perú,
Keiko Fujimori podría superar la sombra de su padre —Alberto Fujimori,
en la cárcel por asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones
graves— y ganar la presidencia, sacando de escena de Ollanta Humala.
Además, los escándalos de corrupción desgastaron el brillo de la que
fuera una de las figuras políticas más respetadas del continente, la
mandataria chilena Michelle Bachelet.

Razones del cambio
La crisis económica es clave en el cambio de gobiernos en la región,
insisten los analistas.
Y es que, según los expertos, el fin de la década dorada de las materias
primas tiene mucho que ver con el cambio de panorama.
Las economías latinoamericanas crecieron, entre 2003 y 2012, por encima
del 4 % según datos de la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (Cepal), el organismo dependiente de la Organización de las
Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social
de la región.
Desde la década de 1960 la región no había registrado un periodo de
crecimiento tan intenso.
Para Joao Augusto de Castro Neves, experto en América Latina de la
consultora política Eurasia Group, los cambios se deben a lo que llama
un “imperativo económico”.
“(El fenómeno) tiene un componente sistémico, que es el freno de la
economía”, asegura De Castro Neves a BBC Mundo.
Por ello, prefiere hablar de un movimiento hacia el “pragmatismo”, en
vez de un giro a la derecha.
Ingrid Bleynat, del Instituto de Desarrollo Internacional del King’s
College de Londres, también insiste en lo de la economía como motor de
cambio: “Lo más determinante es lo que pasa con la economía”.
“Está claro que para Venezuela más importante que lo que ocurre en
Brasil es lo que pasa con el precio del petróleo”, añade.
Las previsiones del Fondo Monetario Internacional señalan que la
economía latinoamericana acabará 2016 con una contracción del 0,3 %.
Y la principal causa es la caída de las materias primas.
Entre 2011 y 2015, la bajada de los precios de los metales, el petróleo,
el gas y el carbón fue de casi un 50 % según la CEPAL.
En el caso concreto del precio del crudo, el barril venezolano tuvo un
pico de $103,42 por barril en 2012, lo que significó para el país un
ingreso de $48.000 millones. Pero en 2015 esos ingresos se desplomaron a
$12.500 millones.
De la misma manera, hace menos de cuatro años Brasil era declarado la
sexta mayor economía mundial y su ministro de Hacienda del momento decía
que antes de 2015 desbancaría a Francia del quinto puesto. Pero la
economía brasileña se estancó desde entonces.

Corrupción
Sin embargo, las “derrotas” de los gobiernos llamados progresistas no se
deben exclusivamente a la realidad económica, cree Jorge G. Castañeda,
el que fuera el secretario de Relaciones Exteriores de México entre 2000
y 2003 y hoy es profesor en la Universidad de Nueva York.
“Demasiados líderes de izquierda de América Latina cayeron por la
corrupción endémica de la región y por subestimar la creciente
tolerancia hacia ello”, escribió en un artículo publicado en The New
York Times.
“Para cuando algunos de los gobiernos, como el de Chile y el de Bolivia,
empezaron a centrarse en el problema era ya demasiado tarde”, añade.
En parte también es lo que ocurre en Brasil, porque aunque el juicio
político a Rousseff no es por corrupción, su gobierno y el partido al
que pertenece se ha visto salpicado por el enorme caso Petrobras.
Como consecuencia del cambio de gobiernos, América Latina “va a empezar
a ser menos relevante en arenas internacionales, por ese mismo
detrimento del proyecto de integración regional”, asegura Ingrid
Bleynat, del King’s College de Londres.
“La idea del Mercosur, la Unasur y todo eso va a cambiar sensiblemente”,
añade Velasco, de la Universidad Estatal de Río.

Source: Cambios en el mapa político de Latinoamérica – Noticias –
Internacional – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/internacional/noticias/cambios-en-el-mapa-politico-de-latinoamerica-325552

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