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Enseñanzas para Cuba de la experiencia de Europa Oriental

Enseñanzas para Cuba de la experiencia de Europa Oriental

Las promesas hechas en 1989 por movimientos liberadores no se han
cumplido por problemas heredados del período comunista
Partidos políticos en estos países caen víctimas de líderes autoritarios
La prioridad debe ser la democracia y no la economía
JOSÉ AZEL

Reflexiones sobre revoluciones inacabadas, un informe del Instituto para
la Democracia en Europa Oriental, refleja el estado de la democracia en
esa región 25 años después de los movimientos por la libertad e
independencia de 1989-1991.

El informe es valioso porque ofrece la evaluación de 22 veteranos de la
lucha por la libertad que continúan jugando papeles significativos en la
vida política de sus países. Están entre los valientes hombres y mujeres
que vivieron mucho de sus vidas bajo gobiernos comunistas, pero que
osaron “pensar en nuevas realidades”.

Su descorazonadora evaluación es que en muchos países del antiguo bloque
soviético las promesas y esperanzas de los movimientos liberadores de
1989-91 permanecen inalcanzadas bajo la larga sombra del legado
comunista. En algunos de esos países el sistema comunista soviético fue
reemplazado por dictaduras autoritarias impuestas por ex oficiales de la
KGB y miembros del Partido Comunista.

Para la mayoría de esos países el legado del período comunista ha
transmitido una larga lista de serios problemas y retos: pobreza
permanente, elevado desempleo, disparidades sociales, corrupción
endémica, falta de transparencia, partidos políticos endebles, débiles o
inexistentes medios de prensa independientes, bajos niveles de
participación ciudadana en la vida política, y más.

Evaluando las tareas pendientes de los movimientos liberadores el
informe plantea preguntas tales como:

¿Por qué la libertad triunfó en algunos países y fracasó en otros en
alcanzar incluso un modelo básico de gobierno democrático? ¿Por qué ha
sido tan fuerte el papel de partidos no democráticos aun en países donde
las elecciones fueron libres y justas? ¿Por qué es tan débil la vida
cívica y la participación ciudadana en las nuevas democracias? ¿Qué
oportunidades se perdieron para que avanzara la libertad?

Mientras leía este informe no pude evitar pensar que dentro de décadas
uno muy parecido podría ser escrito sobre Cuba.

Los autores del estudio ubican mucha responsabilidad por los fracasos de
lograr gobiernos democráticos en sus propios ciudadanos; una ciudadanía
no preparada para enfrentar los retos de derrotar el legado comunista y
que “no actuó con firmeza suficiente para deshacerse del viejo sistema”.

El informe también señala que los países occidentales tienen una visión
limitada sobre desplegar la libertad y a menudo no respaldan movimientos
democráticos. En vez de eso, los gobiernos occidentales ofrecen poco
apoyo a los principios de la libertad y se alinean con gobiernos de
naturaleza antidemocrática.

Consecuentemente, muchos partidos políticos en países poscomunistas ven
al Estado, y no a la población, como “su base o sus electores”. Tales
partidos devienen instrumentos de líderes autoritarios.

Cuando las sociedades fallan al lidiar con su pasado comunista inhiben
el desarrollo de genuinas instituciones democráticas.

El informe también identifica problemas adicionales. Se alega que
líderes occidentales orientados hacia los negocios a menudo muestran
afinidad con regímenes que adoptan reformas económicas sin reformas
políticas. Los autores argumentan que tales regímenes son
contradictorios en sí mismos, y que es la democracia y no la economía lo
que debería ser prioritario.

Los valientes luchadores por la libertad que elaboraron este informe no
son homogéneos en su orientación política. Sin embargo, señalan que
cuando las instituciones democráticas occidentales indican que sus
principios son relativos, ese mensaje debilita a los que luchan por la
libertad en sus países. Nos urgen no mirar por encima de nuestros
principios para beneficio económico, y dejar de tratar a dictadores como
si fueran “modificables”. Los Kim Jong-un, Putin o Castro no son
transformables.

Los gobiernos occidentales no deberían instigar a los activistas
democráticos a trabajar dentro de sistemas dictatoriales o falsas
organizaciones poscomunistas. El objetivo debería ser promover
movimientos reales hacia la democracia, con apoyo a largo plazo para el
desarrollo de instituciones democráticas.

Aparentemente los gobiernos occidentales, y en particular la
administración de EEUU, no desean escuchar las voces de la oposición que
vive oprimida en Cuba ni a la comunidad cubana exiliada que enarbola la
libertad. Pero deberían entender la experiencia de Europa Oriental y
prestar atención a sus líderes.

Fue el coraje, principios e imaginación política de los movimientos
liberadores de 1989-91 los que trajeron una de las transformaciones
políticas más importantes del siglo 20. Las enseñanzas para el futuro de
Cuba son múltiples y diversas.

Investigador Senior en el Instituto de Estudios Cubanos y
Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, y autor del libro ‘Mañana
in Cuba’.

Source: Enseñanzas para Cuba de la experiencia de Europa Oriental | El
Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article76595317.html

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