Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
May 2016
M T W T F S S
« Apr   Jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
Translate (from Es)
Archives

Mueren dos jóvenes en accidente de moto en Mantilla

Mueren dos jóvenes en accidente de moto en Mantilla
¿Se trata de un hecho aislado o constituye un problema salido de control?
jueves, mayo 5, 2016 | Ana León

LA HABANA, Cuba.- Según la opinión popular, Mantilla es uno de los
barrios habaneros con mayor índice de violencia y criminalidad. Al
creciente consumo de drogas y desempleo juvenil se ha sumado el negocio
de las carreras ilegales de motos. La elevada accidentalidad ha
perjudicado severamente a motoristas y peatones que transitan por la
carretera de Managua o la Calzada de Mantilla, pistas de excelencia para
un “Rápido y furioso” criollo y letal. De hecho, mientras en el corazón
de La Habana se filmaban enervantes escenas de Fast 8 y un inopinado
desfile de Chanel contaminaba el Paseo del Prado con el hedor de la
discriminación social, Osmany Hernández Tejeda (24 años) y su novia
Lorena (15 años) se estrellaban contra un ómnibus a su regreso de una
discoteca en Managua.

Según dijeron a Cubanet varios vecinos que prefirieron no revelar sus
nombres, Osmany era un buen muchacho; pero demasiado loco a las motos.
Cuentan que pasaba sus días en la piquera de los motoristas. Sin tener
licencia para conducir o arrendar los vehículos, aceptaba trasladar
pasajeros y al regreso depositaba –íntegro– el importe cobrado en manos
del dueño. Lo hacía solo por el goce de la velocidad; un placer que
frecuentemente lo llevaba hasta las carreras clandestinas de Managua.

La noche del accidente había sustraído de su propia casa una moto
estatal que se encontraba en reparación. El vehículo no tenía frenos ni
luces. ¿Murió a causa de una elección personal? ¿Es suya toda la
responsabilidad directa por los perjuicios ocasionados? Sin dudas. Pero
detrás de esta tragedia subyace la indiferencia de los vecinos ante las
incursiones clandestinas de los motoristas, y la complicidad de la
policía que –pago mediante– permite una actividad ilegal con un alto
riesgo para la vida.

Una mujer residente en Mantilla, muy cercana a la familia del fallecido,
explicó a CubaNet que cuando aumentó el número de accidentes, la policía
decidió emplazar una unidad de vigilancia en el cruce de la calle
Progreso y Calzada de Mantilla, frente al Rápido que funge hoy como
piquera de las motos ilegales. “Ese invento fue por gusto (…) En todo el
tiempo que esa unidad estuvo ahí, sin condiciones mínimas, sin baño
siquiera, nunca la vi abierta”.

Mantilla, junto a “La Cuevita” de San Miguel del Padrón, el reparto El
Mirador y el Canal del Cerro, ha adquirido el estatus de barrio
impenetrable; una de tantas zonas periféricas donde no entra la policía
a menos que lleve las cartas de negociación en la mano y esté dispuesta
a plegarse a un orden marginal, impuesto y modificado a conveniencia de
sus moradores. No se trata solo del bajo salario adjudicado al cuerpo
policial; es que tampoco existe jerarquía entre quienes ejercen la
autoridad y los delincuentes. “Si los miras, te das cuenta de que son
idénticos. Se comportan igual, se expresan igual (…) hasta parece que
los policías admiran o envidian el poder que les otorga estar encima de
una moto”, comentó a CubaNet un vecino que conocía a ambas víctimas del
accidente y ha denunciado el peligro que suponen esas carreras.

Lo peor no es el carácter simbólico de los veladores del orden público.
La corrupción en entidades jurídicas del municipio de Diez de Octubre ha
contribuido –solapadamente– al incremento de conductas de riesgo. Según
informó a CubaNet otro colaborador, Osmany Hernández se hallaba
esperando sentencia por haber atropellado a un ciudadano en un accidente
previo, cuando una jurista apareció en su casa y le habló por lo claro a
su mamá: “…no le des más dinero al abogado defensor que quien puede
librar a tu hijo de la cárcel soy yo”. La susodicha exigió 300 CUC a
cambio de una condena de tres años que el finado no podrá cumplir, pero
ya la transacción está hecha. Con esta escalada de podredumbre ética y
moral, no es de extrañar que se multiplique la violencia en Mantilla y
se mantengan las carreras de motos del mismo modo que han perdurado las
peleas de perros y las vallas de gallos: en el más voceado clandestinaje.

Este contexto que no aparece en las noticias representa la otra cara de
la ciudad donde hoy se filma Fast 8, casi una invitación para muchachos
sedientos de probar algo nuevo, lo que sea. La “glamourización” de la
velocidad, la violencia y cierta atractiva marginalidad personificada en
Vin Diesel y compañía, justifican la despedida estilo “tipo rudo” que
regalaron los motoristas al desparecido Osmany: una caravana de motos
cerrando el cortejo fúnebre, con alardosas maniobras que redoblaron la
indignación de los familiares. Mientras los rebeldes de Mantilla esperan
su hora en las lides nocturnas, otros dos jóvenes cubanos han muerto. Un
goteo más lento que el del exilio; pero igualmente inexorable.

Source: Mueren dos jóvenes en accidente de moto en Mantilla | Cubanet –
www.cubanet.org/noticias/mueren-dos-jovenes-en-accidente-de-moto-en-mantilla/

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *