Corrupción – Cuba – Corruption
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República imperfecta, pero república innegable

República imperfecta, pero república innegable
Nació el 20 de mayo de 1902. El castrismo comenzó a liquidarla desde 1959
Eugenio Yáñez, Miami | 19/05/2016 9:05 am

No puede haber sido tan inapropiada aquella república que el castrismo
llama “pseudo república” o “neocolonial”, si el generalísimo Máximo
Gómez la celebró junto a Tomás Estrada Palma, primer presidente cubano,
electo por cubanos en elecciones libres (lo que nunca han hecho los
hermanos Castro).
Lastrada con la Enmienda Platt, sí, por más de tres décadas. Pero es
falaz asegurar que Estados Unidos nos robó la independencia. Los
mambises combatieron heroicamente durante 30 años, pero en 1898 no
tenían condiciones militares para derrotar a España.
La correlación de fuerzas no favorecía a los cubanos. Por eso los
heroicos mambises, pensando más en Cuba que en intereses y glorias
personales, pidieron a EEUU intervenir en la contienda, para evitar
mayores calamidades a los cubanos.
La “reconcentración” impuesta por el Capitán General español Valeriano
Weyler había provocado muertes, hambre, insalubridad, destrucción y
miseria en toda la Isla. Daño emulado en Cuba en el siglo XX por Fidel
Castro con su “período especial” para mantenerse en el poder, sin que
hubiera guerra.
Contrariamente al alboroto castrista, a EEUU no le interesaba
inmiscuirse en nuestra guerra. Entonces estaban coronando su frontera
del Atlántico al Pacífico. La insistencia mambisa inclinó a los
americanos, con el criterio que sería leit motiv desde entonces hasta
hoy: que Cuba estuviera tranquila y no presentara riesgos (militares,
económicos, sanitarios, poblacionales, delictivos, sociológicos) para la
nación del norte.
De manera que Estados Unidos entró en la guerra y junto con los mambises
destrozó las fuerzas militares españolas en Cuba. Cuatro años de la
llamada Primera Intervención Americana (1898-1902) supusieron una
contribución a la Cuba naciente que nunca sería realmente valorada en su
verdadera magnitud. Aunque no fuera por otra cosa, el aporte a la
sanidad pública y la desinfección del territorio nacional, y la creación
de infraestructuras y condiciones imprescindibles para subsistir como
país independiente, fueron contribuciones más que suficientes para
agradecer a la gran nación americana, que “antiimperialistas” de
pacotilla en todo el mundo se niegan a reconocer por rencores y envidias.
Lastrada, cargada de imperfecciones, caudillos y oportunistas, la
república nacida en 1902, desnaturalizada con la Enmienda Platt, venía
de una Constitución de 1901 que nunca el decadente castrismo podrá
superar. Surgió un país dirigido por “generales y doctores”, que durante
casi 30 años fue testigo de intentos reeleccionistas, politiquería y
golpistas en ciernes, pero que logró llevar al país desde las desgracias
dejadas por la criminal “reconcentración” hasta la prosperidad,
limitada, parcial y no universal, es cierto, pero en una sociedad libre,
democrática y orgullosa de su independencia.
Cuando un general obtuso empeñado en reelegirse provocó una sublevación
que en 1933 lo sacó del poder, y un grupo de irresponsables estudiantes
junto a un demagogo y cínico profesor universitario jugaron a la
revolución deponiendo y nombrando presidentes, los cubanos supieron
reconstruirse, mostraron sabiduría, valentía y civismo para dejar atrás
posiciones irreconciliables y acometieron una asamblea constituyente que
culminó en la llamada Constitución de 1940.
Tan importante como esa Constitución fue el proceso donde participaron,
electos limpia y democráticamente, delegados a la asamblea constituyente
provenientes de disímiles partidos y diversas posiciones políticas, que
fueron capaces —aunque no resultó nada fácil— de discutir
respetuosamente criterios y opiniones divergentes y encontrar consensos
suficientes para entregar finalmente a los cubanos un documento que
entonces resultaba uno de los más avanzados del continente. Proceso que
puede resultar ejemplar para cualquier país del mundo civilizado
La república que volvió por sus cauces en 1940 continuó cargando con
graves males, corrupción, gangsterismo, fraudes electorales,
clientelismo, abusos, pero también durante doce años siguió siendo un
país donde existía sociedad civil, se respetaban las instituciones y las
libertades individuales, de propiedad y de empresa, y se celebraban
periódicamente comicios para los cargos de elección popular, donde
participaban todos los partidos que cumplieran los requisitos
establecidos por la ley. Era, de nuevo, una república imperfecta, pero
república al fin, no feudo particular de ninguna familia.
Hasta que en 1952 un innecesario golpe de Estado ejecutado por quien
había sido anteriormente tanto golpista como presidente constitucional,
complicó las cosas. Y aunque posteriormente el golpista intentó regresar
el país a “la normalidad” y restableció libertades y derechos
conculcados, ya se habían desatado los perros de la guerra en la Isla, y
las cosas llevarían, tras guerrillas, levantamientos, sublevaciones,
exilios, huelgas y luchas urbanas, hasta aquel victorioso primero de
enero de 1959 donde casi todos los “revolucionarios” y sus simpatizantes
tenían como primer objetivo el restablecimiento de la Constitución de
1940 y el ejercicio pleno de las libertades proclamadas en ella.
No por gusto Fidel Castro comenzó a desmantelar las instituciones
republicanas desde el primer momento, despreciando las fechas patrias
cubanas y sustituyéndolas por las de “su” revolución. Desde enero de
1959 comenzó a enterrar definitivamente la Constitución de 1940,
sustituyéndola por monsergas jurídicas al servicio de la dictadura
durante los siguientes 17 años, donde imperó la siniestra imposición de
“elecciones, ¿para qué?”, hasta que se proclamó la llamada Constitución
Socialista en 1976, copiada de modelos soviéticos, donde continuaron
invisibles las libertades y derechos de los ciudadanos.
Desde 1959 hasta hoy, 57 años de represión, privaciones, miserias,
familias divididas, economía en ruinas, infraestructura nacional
destruida, insalubridad, desinformación, retraso tecnológico, exilio,
historia falseada, grandezas nacionales ocultadas o ignoradas, educación
cívica y urbanidad prácticamente desconocidas por la mayoría de la
población, entre muchos otros males.
Además de haber actuado realmente como “república colonial” al servicio
de los designios imperialistas de la Unión Soviética. Y permitir que se
destruyera el país con el “período especial”, cuando ya había quedado
absolutamente demostrado que el comunismo no era más que un mito
sanguinario y cruel sin otro resultado posible que el más rotundo fracaso.
De manera que en los 57 años desde 1902 a 1959 tuvimos una república
imperfecta, pero innegable. Y desde 1959 hasta hoy ni siquiera ha
existido una república imperfecta, porque “la revolución” convirtió a
Cuba en finca particular de los hermanos Castro.
Mil veces mejor aquella república imperfecta del 20 de mayo de 1902 que
la del castrismo y su “perfeccionamiento”.

Source: República imperfecta, pero república innegable – Artículos –
Cuba – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/republica-imperfecta-pero-republica-innegable-325582

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