Corrupción – Cuba – Corruption
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Calendar
June 2016
M T W T F S S
« May   Jul »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
Translate (from Es)
Archives

Registro Civil, OFICODA – el burócrata cubano es inmortal

Registro Civil, OFICODA: el burócrata cubano es inmortal
Iván García Quintero

En un país con exceso de control ciudadano, llama la atención la pérdida
de tiempo que padecen los cubanos para efectuar un trámite legal, por
simple que sea.
Nueve de la mañana en La Habana, Cuba. Llueve a intervalos, los charcos
y el barro se acumulan en la calle y el calor provoca que las personas
siempre tengan el ceño fruncido.

Registro Civil del municipio Cerro. Afuera, una decena de hombres y
mujeres, mosqueados, tensos y con mal talante, que ni siquiera atinan a
responder un cortés saludo de “Buenos días”.

Una mujer, a la que al parecer la prisa no le permitió arreglarse, abre
las puertas de un local desconchado, empercudido y con un lamparón de
humedad en paredes y techo que delata filtraciones de agua.

Los notarios y trabajadores acomodados en viejas butacas giratorias de
madera revisan con calma en anacrónicos archivos metálicos. Una empleada
corpulenta, con tono cuartelario, anuncia al público: “Hoy solo
trabajamos hasta las doce de día, pues mañana, 8 de junio, es el día del
jurista”. “Pero si el día del jurista es mañana, ¿por qué hoy solo
trabajan media jornada?”, pregunta un señor canoso en la cola. “Son las
disposiciones”, responde, y fulmina al ciudadano con una mirada que mete
miedo.

Aunque se supone que estamos en el siglo XXI, esta institución estatal
aún parece anclada en los años 50 del siglo XX. Aquí usted no ve un
ordenador, y si tienen conexión a internet no está a la vista del público.

Obtener un certificado de nacimiento puede demorar de quince días
hábiles a un mes. Y si no aparece, debes peregrinar por todos los
Registros Civiles de La Habana en su búsqueda.

Olga Lidia, funcionaria, alega que la informatización en los archivos de
los Registros Civiles marchan a paso de tortuga. “Los nacidos después de
1980, parcialmente, tienen sus datos computarizados. Los que nacieron
entre 1940 y 1970 es difícil, de manera manual, encontrar sus
certificados de nacimiento si no se tiene el tomo y folio”.

Las causas son variadas, ningunas imputables al usuario. El culpable de
ese colosal disparate burocrático es el régimen de Fidel y Raúl Castro.

En el Registro Civil de Puentes Grandes, al oeste de La Habana, un
incendio provocó el cierre del local. En el del Cerro, muy cerca del
hospital Covadonga, las condiciones de trabajo son pésimas.

Las filtraciones han deteriorado miles de papeles y documentos. Los
salarios son bajos, el personal no tiene almuerzo y los destartalados
ventiladores chinos no amortiguan el espantoso calor.

“Pero en vez de quejarse a su organismo superior, el disgusto de estos
burócratas lo paga el público, al que atienden mal, como si uno fuera el
culpable. Y todos saben quién es el culpable del desastre nacional, pero
nadie quiere señalarlo en voz alta”, comenta una señora que dice llevar
año y medio haciendo gestiones para legalizar su vivienda.

En un país donde el exceso de control ciudadano no es un déficit, llama
poderosamente la atención la pérdida de tiempo de los cubanos para
efectuar un trámite legal, por simple que sea.

“Los ciudadanos no deberían demorar varios meses para realizar un
trámite, porque el Ministerio del Interior todo lo tiene controlado.
Bajo su responsabilidad tienen, entre otros, el Carnet de Identidad, los
Pasaportes y la Dirección Nacional de Identificación. Además, fiscalizan
el Registro de Direcciones, a cargo de los CDR en todas las cuadras de
los 168 municipios existentes en Cuba. Lo ideal sería que cada cubano,
en su carnet de identidad, tuviera los datos necesarios para cualquier
gestión legal”, explica un notario.

Entidades comerciales como ETECSA, el monopolio de las
telecomunicaciones en la isla, exigen a sus clientes una serie de
documentos legales para mantener el servicio de telefonía fija.

“Existe un grupo de instituciones, como el Instituto de la Vivienda o la
OFICODA, la oficina donde se registran los consumidores de las libretas
de racionamiento, que no tienen sentido en Cuba. Esos papeles que pide
una empresa que presta servicio comercial como ETECSA están fuera de sus
funciones. El Estado debe garantizar otros mecanismos más efectivos. Ese
exceso de control y documentación legal para cualquier trámite ocasiona
corrupción y molestia ciudadana”, acota Diana, abogada de un bufete al
sur de la capital.

Poner el teléfono o una casa a nombre de un nuevo propietario, obtener
una licencia para hacer arreglos en tu vivienda o legalizar un terreno
incluye, en el mejor de los casos, varios meses de gestiones y decenas
de horas innecesariamente perdidas haciendo cola.

“Ni pagando con moneda dura por debajo de la mesa consigues que se
agilice el papeleo”,confiesa una enfermera que acaba de regresar de una
misión médica en el exterior.

En 1966, el cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea dirigió el filme La
muerte de un burócrata, una sátira sobre la absurda gestión que se ve
obligada a hacer una viuda para cobrar la pensión de su esposo fallecido.

Cincuenta años después, un extranjero tal vez reirá por lo surrealista
del argumento. Un cubano constatará que, a pesar del tiempo
transcurrido, la realidad ha logrado superar a la ficción cinematográfica.

Source: Registro Civil, OFICODA: el burócrata cubano es inmortal –
www.martinoticias.com/a/cuba-burocracia-sistema-/123834.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *