Corrupción – Cuba – Corruption
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“La Santísima Trinidad” del derrumbe

“La Santísima Trinidad” del derrumbe
La planificación centralizada, el monopolio estatal de la economía y el
partido único, el “círculo vicioso perverso” que cancela el desarrollo
cubano
Marlene Azor Hernández, México DF | 04/07/2016 9:49 am

No escribiría sobre algo tan evidente si no fuera por los recién
documentos aprobados en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba
(PCC), y ahora sometidos a “la aprobación” de la población cubana. La
gravedad del asunto es que estos documentos plantean un estancamiento /
regresión a los tres pilares responsables del desastre nacional hasta
hoy, y serán “aprobados” por el Parlamento cubano con fuerza de ley.
Como siempre ocurre con la élite cubana, nunca precisa de dónde salimos
y hacia dónde vamos de una manera verificable en la práctica política.
Todavía la ciudadanía espera la explicación del 79 % del incumplimiento
de los Lineamientos del quinquenio recién terminado. Una manipulación
evidente para no ser evaluados por la ciudadanía y menos rendir cuentas
de su incompetente gestión. El diagnóstico del país se reduce a enunciar
que estamos como nación “al borde del abismo” y la incompetencia
política del PCC y la mordaza que impone a la población eliminan la
posibilidad de soluciones alternativas y a tiempo. Como correlato, se
brutaliza a la población y a la opinión pública nacional.
En el año 2012, los economistas Pavel Vidal y Omar Everleny señalaban:
cito “Una mayor claridad en la estrategia de desarrollo del país y una
redefinición más teórica y conceptual sobre el modelo económico, social
y político cubano al que aspira el proceso de la actualización, son
asuntos aún pendientes de definir. La actualización del modelo cubano se
realiza sin una crítica profunda al modelo soviético, al que tanto le
debe, y sin precisarse con claridad las pautas del socialismo que se
quiere perfeccionar”.[1]
El llamado de estos dos economistas, no fue escuchado por el PCC, que
continúa prohibiendo la discusión de la inviabilidad del sistema del
“socialismo real soviético” en Cuba. Por eso, recicla en sus “nuevos”
documentos, la trilogía nefasta que ha llevado al país —según la frase
del general/presidente Raúl Castro— “al borde del abismo”: la
planificación centralizada, el monopolio estatal de la economía y el
partido único.
Encerrar el debate entre dos modelos igualmente fallidos, el socialismo
real soviético actual en Cuba y “el neoliberalismo salvaje” como única
alternativa posible, es la evidencia de la indigencia ideológica de la
élite política cubana y de su incompetencia política. En la práctica
histórica, el socialismo real soviético conduce al “capitalismo salvaje
y platanero” como lo muestra “la transición a la democracia” de la
exURSS. Es decir, el camino más expedito hacia el capitalismo sin
derechos reales —plagado de corrupción, de autoritarismo político y
militar, de autocracia política y electoral y de pobreza mayoritaria
endémica— es la prolongación de la planificación centralizada, el
monopolio estatal de la economía y el partido único. Esas instituciones
y mecanismos de control social facilitan la recomposición de las élites
totalitarias en élites autoritarias arrastrando un enorme costo social
que posterga el desarrollo. El partido único —antidemocrático, sin
contrapartida y sin transparencia— facilita la reconversión de antiguos
funcionarios y empresarios en los nuevos ricos con un acumulado de
tráfico de influencias y de riqueza acumulada de forma ilegal, sin
controles institucionales ni rendición de cuentas a la ciudadanía. La
corrupción generalizada, evidente al sentido común, y la opacidad
consustancial al sistema en el socialismo soviético-cubano, se
oficializa durante la “transición” legalizando traspasos de bienes
estatales a individuos o corporaciones previamente existentes y ocultas
a la opinión pública. Una economía “sumergida” que se oficializa sin
control de la ciudadanía. Este proceso de “acumulación” de riquezas
ilegales ya está en marcha en Cuba en las Corporaciones S.A. creadas y
mantenidas al margen del control público y en el mercado negro
omnipresente en la economía nacional.
El monopolio estatal de la economía impide la democratización económica
del los diversos actores económicos posibles-que son los generadores de
la riqueza-, privilegiando a los empresarios estatales para el traspaso
de recursos y subsidios que continúan, gracias a la planificación
centralizada, en la más absoluta ineficiencia. Las proporciones de
empresas estatales y de empresas cooperativas y privadas en la economía
cubana es un tema tabú en Cuba, que no se precisa en los documentos del
partido para evitar un cuestionamiento al control monopólico estatal de
la economía. La economía estatal en su mayoría en la exURSS pasó a “la
antigua nomenclatura socialista” ahora reconvertida en empresarios
millonarios en su inmensa mayoría. Por eso hay que eliminar ya el
control monopólico de la economía porque privilegia la concentración de
recursos en una exigua minoría monopólica, y obstruye con su control
directo de la importación y la exportación y el monopolio del comercio
interior, la posibilidad de redistribuir la propiedad, la gestión y la
riqueza, además que impide brindar servicios de alguna calidad.
Contrario al discurso político oficial cubano no hay mayores
contradicciones entre el socialismo real cubano y el capitalismo
neoliberal sin derechos, este último es la continuación del mismo
sistema actual, una vez que se oficializa la economía “marginal
sumergida” que genera minorías poderosas económicas transformadas luego
en “mafias políticas” al margen del control público.
La planificación centralizada debe pasar ya a una planificación
indicativa cuyos controles económicos sean indirectos mediante los
impuestos y reglas claras para cada sector económico, con impuestos
progresivos y no regresivos, créditos bancarios generosos para los
actores no estatales, ya que los estatales siguen siendo los
privilegiados en créditos y subsidios. Las empresas estatales tienen que
lograr autonomía para no depender de un presupuesto estatal ni de
producciones cautivas por el estado. El Estado tiene que asistir al
mercado nacional como un actor económico más y no tener directamente el
control de las palancas económicas.
La descentralización de la economía no puede ser la creación de nuevos
niveles de control burocrático como las OSDE, sino la eliminación de las
estructuras burocráticas de control y el paso al control indirecto de la
economía, descentralizando recursos a través de créditos a empresas
privadas cooperativas y públicas, en los municipios. Siempre me he
preguntado la función de los niveles provinciales en Cuba que sirven
para generar nuevos niveles de control/descontrol burocrático de la
economía y la política y otro peldaño generador de corrupción.
Si algunos economistas, funcionarios e intelectuales cubanos me dicen
que todas estas medidas están “implícitas” en los documentos del
partido, les pediría que revisitaran un nuevo curso de lengua española.
La repetición de la trilogía nefasta en los documentos del VII Congreso
del partido, no tiene nada implícito.
Si por otra parte dicen que se conoce la trilogía nefasta en sus
implicaciones negativas y de estancamiento del país, pero no se dice, mi
respuesta es que la pobreza en Cuba se conoce pero no se combate
precisamente porque no hay diagnóstico del problema de manera pública,
se cancela las posibilidades de las políticas públicas que las remedien,
al tiempo que se profundiza la desigualdad social y la pobreza “at
infinitum” y se banaliza como algo “normal”.
No se puede brutalizar y enajenar a la opinión pública del país diciendo
que los problemas son muy “complejos”, aunque se conocen. Sin
diagnóstico real y no “implícito” y sin transparencia política, no es
posible trazar ninguna política pública que valga un centavo: Los
resultados de los diez años de mandato de Raúl Castro así lo demuestran.
Los documentos del VII Congreso del PCC confirman la falta de voluntad
política para sacar al país del “circulo vicioso perverso” que lo
mantiene en una profunda crisis estructural desde los años 90 del pasado
siglo.
[1] Alejandro Pavel Vidal y Omar Everleny Pérez en “Miradas a la
economía cubana” 2012, Introducción en
espaciolaical.org/contens/31/2630.pdf 27-28

Source: “La Santísima Trinidad” del derrumbe – Artículos – Opinión –
Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/la-santisima-trinidad-del-derrumbe-325930

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