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Una frase pasada de moda en Cuba

Una frase pasada de moda en Cuba
A la pobreza material se ha unido la miseria de espíritu
Martes, septiembre 27, 2016 | Alberto Méndez Castelló

LAS TUNAS, Cuba.- El historiador de La Habana, Dr. Eusebio Leal, recién
proclamó la pena que ocasiona ver la bandera cubana “a la venta entre
productos de artesanía, como si se tratara de uno de ellos o un objeto
común”.

Pidiéndole prestado el título al poeta Bonifacio Byrne, “¿Dónde está mi
bandera?”, un reciente artículo del periódico Juventud Rebelde (JR),
dice: “Lo que sucede con la bandera no es un hecho aislado. Es sólo una
expresión de la crisis de civismo que se manifiesta hoy en la Isla; de
falta de valores que empezó a entronizarse en la vida cubana a partir
del llamado Período Especial y que cobra fuerza desde entonces”.

Entrevistado un historiador al respecto dijo: “Lo dicho por JR no es
nuevo. Pero aún por reiterado, no deja de ser incierto concerniente al
origen de la falta de civismo y amoralidad de los cubanos”.

“En Cuba suele achacarse el derrumbe moral que hoy vive la nación a la
crisis de los años 90, eufemísticamente llamada Periodo Especial. Pero
ese periodo nada tiene de extraordinario, se veía venir con el desplome
del campo socialista”, añadió. “Cuba dependió de la Unión Soviética por
más de 30 años, desde febrero de 1960, cuando recibió los primeros 100
millones de dólares, hasta diciembre de 1991, cuando la URSS se
derrumbó, y ya no llegaron más barcos soviéticos a los puertos cubanos”.

“Ahí comenzó la crisis económica, pero la crisis moral, la falta no de
rublos soviéticos sino del natural civismo de los cubanos, comenzó mucho
más temprano; fíjese que cinco años antes de comenzar el llamado Periodo
Especial, el 19 de abril de 1986, en Cuba comenzó otro periodo, a ese lo
llamamos Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, y
fue el mismo Fidel Castro quien ese día habló de economicismo, de
burocratismo, de egoísmo, de corrupción y de errores del Partido
(Comunista)”, concluyó el historiador.

Al respecto un pedagogo dice: “Yo pienso que el origen de la crisis
moral que hoy vive la nación cubana tenemos que buscarla en la falta de
educación; no en la falta de maestro, pizarra y pupitre, no; primero esa
carencia se da cuando el Estado asume el insustituible papel educador de
la familia, y acto seguido, cuando sustituimos la pedagogía de Enrique
José Varona por la de Antón Makarenko, y las escuelas en Cuba se
transforman en campamentos, en colonias como la de ‘Poema pedagógico de
Makarenko’”.

“Eso se sabe”, continúa. “Niños y adolescentes debieron ir lejos de sus
padres, a estudiar y trabajar en el campo, en un ambiente promiscuo,
distanciados del beso materno de cada noche, de la autoridad vigilante
de los padres sustituida por maestros improvisados en no pocos casos; un
ambiente así produce insensibilidad, apatía, egoísmo, que es lo que
vemos hoy en Cuba: a aquellos estudiantes de las escuelas en el campo,
que son los padres de hoy, a quienes no podemos culpar por cómo son, y
mucho menos a sus hijos, que no pueden ser diferentes a ellos”.

“Es superficial y poco creíble asumir la pobreza material como como
causa absoluta de la pobreza espiritual. Hasta ser desnaturalizada por
el Estado, la familia cubana aunque muy pobre siempre fue muy digna”,
añade el profesor.

La opinión del pedagogo entrevistado, en el caso cubano tiene una base
sólida. En 1957 integrantes de la Agrupación Católica Universitaria
(ACU) realizaron una encuesta con miras en tres objetivos fundamentales:
realizar por primera vez en Cuba una estadística de las condiciones de
vida de los trabajadores agrícolas; propiciar que en las ciudades
pudiera palparse la realidad del campo cubano y de sus dificultades, y
probar que los campesinos cubanos se debaten “entre el abandono y la
impotencia” mientras no se dé atención debida a nuestro campo.

En una de las reuniones de la ACU, el Dr. José Ignacio Lasaga dijo: “En
todos mis recorridos por Europa, América y África, pocas veces encontré
campesinos que vivieran más miserablemente que el trabajador agrícola
cubano.”

ACU concluyó que, a pesar de constituir la población rural el 34% (1957)
de la población cubana, los campesinos “sólo tienen de ingreso el 10% de
los ingresos nacionales.”

Pese a esa pobreza en el campo cubano, los investigadores de ACU
concluyeron: “El trabajador agrícola cubano, engañado por los gobiernos
y olvidado por los dirigentes de todos los sectores nacionales, se
mantiene asombrosamente honesto, moral y humano.”

Quienes en Cuba comenzaron vendiendo la bandera nacional cual objeto
artesano no fueron cubanos de a pie, sino los administradores del Estado
en sus tiendas de suvenir. Reconocido por los propios gobernantes que
tomaron el poder por las armas en 1959, la nación cubana no sólo no ha
podido salir de la penuria económica y sociopolítica que la condujo a
una revolución, sino que a esa falta de liquidez, se ha sumado una
carencia de valores morales y cívicos como nunca antes vistos en Cuba.
“Pobre, pero honrado”, es hoy una frase pasada de moda en Cuba.

Source: Una frase pasada de moda en Cuba | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/una-frase-pasada-de-moda-en-cuba/

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