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‘Mojar’ a los inspectores para sobrevivir

‘Mojar’ a los inspectores para sobrevivir
“Si no lo hago, ¿con qué voy a mantener a mis hijos?”
Martes, enero 31, 2017 | Osniel Carmona y Alejandro Hernández

LA HABANA, Cuba.- El 2017 comenzó con la varilla bien alta para los
cubanos que tienen un negocio propio. En especial, los emprendedores que
comercian o prestan servicios ambulantes, son acosados por las
instituciones estatales que organizan y controlan el quehacer del sector.
Cuentapropistas de la capital señalaron que en el transcurso de enero
aumentaron las intervenciones policiales, las restricciones operativas,
inspecciones, multas y, por consiguiente, la extorsión sobre los
trabajadores autónomos.

En la isla el trabajo por cuenta propia nació sujeto a directrices
—recogidas en el llamado objeto social de cada figura permitida— que
niegan personalidad jurídica a los pequeños empresarios, limitando el
crecimiento de los negocios.

La arista más impopular viene a ser los mecanismos internos que, de
acuerdo a los intereses del gobierno en cada territorio, se emplean para
controlar la actividad de la libre empresa.

Algunas de estas acciones no son leyes, sino políticas que contradicen
los acápites establecidos en las licencias para determinar los rangos de
movilidad comercial, tipos de productos y servicios que se pueden ofrecer.

El 2016 concluyó marcado por prohibiciones y decomisos realizados,
fundamentalmente al segmento de trabajadores ambulantes.

Daniel Téllez, un vendedor de cebollas en el municipio Centro Habana,
dijo que en las últimas dos semanas ha enfrentado seis inspecciones y
recibido dos multas que ascienden, entre ambas, a 1 050 pesos.

Del mismo modo, señala Téllez que las autoridades “hacen un swing más
grande” a los dueños de carretillas (vendedores ambulantes de productos
agrícolas) y bicitaxis, para quienes la situación de trabajo se vuelve
cada vez más compleja en la ciudad.

“No sé a qué se debe, pero es notable. No los dejan ni respirar”, comentó.

Un carretillero que aceptó colaborar en condición de anónimo explicó
que, a tenor de poseer o no licencia, tanto él como la mayoría de sus
colegas pagan un “tributo” a los inspectores para que le permitan
desplazarse con libertad por las calles de Centro Habana.

De acuerdo a su testimonio, al menos dos veces por semana entrega una
bolsa con viandas o 10 CUC a miembros del cuerpo de Inspectores
Generales Integrales.

“Es un chantaje. Llegan y te preguntan qué tienes para ellos”, destacó.
“Si te haces el duro y no das nada te enganchan 700 pesos de multa, por
cualquier cosa. Y luego te mandan más inspectores a cazarte la pelea,
entonces sí que llueven las multas”.

Añade la fuente citada que en la extorsión también participan agentes
del orden, los que se valen de las regulaciones viales para presionar a
los cuentapropistas y obtener una “tajada”.

“La carretilla tiene que estar en constante movimiento. Eso no hay quien
lo aguante, en algún momento tienes que parar a descansar y es entonces
que se aprovechan”, concluyó.

Si de vigilancia se trata, Carlos González, bicitaxista de Centro
Habana, comunica que durante enero se duplicaron los operativos
policiales contra los dueños de ese medio de transporte.

Según refleja González, en las redadas las autoridades decomisaron el
“bicitaxi” a cinco compañeros de oficio.

“La gente ve pasar el camión de la Brigada Especializada (de la Policía
Nacional Revolucionaria) y sale corriendo. Con ellos no hay multas ni
soborno, te cogen junto con el ‘bicitaxi’ y te zumban para arriba del
camión. Y si chistas, agarras una metida de leña”, ilustró.

González dijo que el año pasado entraron en vigor una serie de
modificaciones que, entre otras reformas, limitaron las arterias por
donde pueden transitar. En enero 2017 se incrementó el número de calles
“prohibidas”.

Asimismo, amplió que se mantiene detenido el otorgamiento de nuevas
licencias operativas, motivo por el cual se mueven decenas de bicitaxis
ilegales.

Por su parte Andrés Madera Ravelo, también propietario de uno de esos
triciclos de pasaje, comentó que los miembros del gremio se resisten a
acatar las restricciones de movimiento dado que pagan una licencia
certificada para trabajar en cualquier sitio del país.

Puntualiza Madera que las restricciones se convirtieron en caldo de
cultivo para el acoso de autoridades locales, quienes ahora tienen
nuevos móviles para pedir pagos subterráneos.

“Lo que hacemos es que en la piquera recolectamos 300 pesos semanales
por cada uno, para ‘mojar’ (sobornar) a los inspectores, a la policía y
hasta al delegado (de la circunscripción o comunidad)”, dio a conocer
Madera, alegando que “es la única manera de trabajar con un poco de
tranquilidad. Si no lo hago, ¿con qué voy a mantener a mis hijos?”

Video:
https://youtu.be/OQ-veoGPWP8

Source: ‘Mojar’ a los inspectores para sobrevivir | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/mojar-a-los-inspectores-la-unica-forma-de-los-privados-para-prosperar/

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